UGT: el empleo bate un nuevo récord, pero un trabajo tiene que permitir vivir con dignidad

El sindicato exige a CEOE y Cepyme que abran de una vez la mesa del VI AENC, con respuestas sobre salarios y vivienda, y llama a secundar la huelga general del 11 de noviembre

Fecha: 27 Oct 2026

Oficina de Empleo Sepe Paro
Fuente: Getty

Los datos del tercer trimestre de la EPA en 2026, publicados hoy, registran un moderado aumento de la ocupación de 73.600 personas, alcanzando nuevamente un máximo histórico de empleo que eleva la cifra de personas ocupadas a 22.852.600, y una subida de 95.900 personas desempleadas. Los datos hechos públicos hoy son coherentes con el comportamiento habitual de los terceros trimestres de cada año. Una vez corregida la estacionalidad también se confirma una dinámica positiva en el mercado laboral, con un ascenso en la ocupación de 0,3%, aunque el desempleo aumenta por primera (0,1%) vez tras 23 descensos consecutivos.

En primer lugar, la ocupación avanza en 73.600 personas trimestralmente. Es el menor incremento absoluto desde 2019, aunque cerca del registrado en 2022 (+69.400). Después de eliminar el efecto estacional, el crecimiento del empleo es de 69.900 personas. La totalidad del aumento se explica por el empuje de la población extranjera, lo que puede estar relacionado con el reciente efecto de la regularización de inmigrantes, aunque es cierto que el teórico impacto sobre la EPA, una encuesta que también recoge el empleo sumergido, no es simétrico al que se observa sobre los registros de afiliación y paro de los Servicios Públicos de Empleo, mucho más directo. 

Respecto a hace un año el empleo aumentó en 465.500 personas, lo que equivale a un alza de 2,1%, siguiendo la tendencia de crecimiento de empleo que se observa desde hace 22 trimestres. En consecuencia, se alcanza la cifra más alta histórica de personas trabajando en España 22.852.600. 

De otra parte, el número de personas desempleadas aumentó en 95.900 trimestralmente situándose en 2.591.200 en total. No es un buen dato, el aumento más elevado desde 2012 (con excepción de 2020), aunque cerca del dato de 2023 (+86.300). En consecuencia, la tasa de paro aumenta en 3 décimas, hasta el 10,2%. Este aumento parece responder, como en ejercicios anteriores, a que en estas fechas suelen acceder al mercado laboral jóvenes recién titulados en búsqueda de su primer empleo. Este año, además, puede sumar el mencionado efecto de personas extranjeras recientemente regularizadas que buscan también oportunidades laborales, si bien es preciso profundizar en el análisis de las cifras para verificar su impacto sobre la Encuesta. 

Por todo ello, al corregir el efecto estacional, el desempleo crece en 3.800 personas, algo que, como se ha mencionado antes, no sucedía desde hace casi seis años. Con relación a hace un año, no obstante, las personas en situación de desempleo se han reducido en 21.900, es decir, un 0,8% menos que las que había en el tercer trimestre del 2025.

Por su parte, la tasa de temporalidad aumentó 3 décimas este trimestre, situándose en 15,4%, como resultado del aumento de empleo en actividades vinculadas a la temporada estival. No obstante, es el mejor resultado en un tercer trimestre de toda la serie histórica, gracias al impacto estructural que ha tenido la reforma laboral de 2021. Con ello la temporalidad ha pasado del 26,2% del empleo asalariado en el tercer trimestre del 2021 al 15,4% en este trimestre, una reducción de casi 11 puntos.

En resumen, los datos de la EPA del tercer trimestre de 2026 confirman que la ocupación en España vuelve a batir récords, con 22.852.600 personas trabajando, la cifra más alta de toda la serie histórica. Es una buena noticia, pero no permite bajar la guardia: hay que permanecer vigilantes ante el aumento del número de personas desempleadas y, sobre todo, ante el tiempo que muchas de ellas llevan en esa situación.

El 32,7% de las personas en desempleo lleva más de un año buscando trabajo, una realidad que afecta a 847.900 personas. Para ellas resulta imprescindible mejorar las políticas activas de empleo, dotando de recursos suficientes a los servicios públicos de empleo, desarrollando una cartera de servicios potente y extendiendo una red de orientadores profesionales que presten una atención personalizada a cada persona desempleada.

Pero no basta con crear empleo: hay que fijarse en su calidad. Para la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores, un trabajo debe permitir vivir con dignidad, y hoy demasiadas personas que trabajan no consiguen llegar a fin de mes. Por eso es necesario impulsar, de manera decidida, la mejora de las condiciones laborales.

En primer lugar, hay que revisar la contratación a tiempo parcial y, muy especialmente, la parcialidad no deseada. Aunque la tasa de parcialidad desciende hasta el 12,9%, el 43,7% de quienes trabajan a tiempo parcial —1.287.100 personas— lo hace porque no encuentra un empleo a jornada completa. La insuficiencia de horas trabajadas es una de las principales fuentes de pobreza laboral en nuestro país, y su reducción debe ser un objetivo prioritario tanto de la política laboral como de la negociación colectiva.

En segundo lugar, hay que subir los salarios. La capacidad adquisitiva de las personas trabajadoras está en constante riesgo por una inflación al alza, impulsada por los productos energéticos y por unos precios de compra y alquiler de vivienda disparados. Y la herramienta para revertirlo sigue bloqueada por la patronal. El pasado mes de enero, UGT y CCOO presentamos nuestra plataforma para el VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y, a continuación, requerimos formalmente a CEOE y Cepyme la apertura de la mesa de negociación, un requerimiento que hemos reiterado desde entonces. A día de hoy, la patronal no ha contestado ni a la petición de abrir la mesa ni a nuestra plataforma.

Exigimos la apertura inmediata de la mesa y una negociación del VI AENC en la que CEOE y Cepyme den respuesta a los temas que los sindicatos hemos planteado por escrito. Dos de ellos son centrales.

El primero, el incremento de los salarios. La propuesta de CCOO y UGT plantea, para el periodo 2026-2028, una subida general del 4% anual, con incrementos adicionales de uno, dos y tres puntos para los salarios que se sitúan un 10%, un 20% y un 30% por debajo del salario medio, de modo que las retribuciones más bajas puedan crecer hasta un 7%. Incluye, además, el refuerzo de la cláusula de revisión salarial, para que ningún salario pierda poder de compra si la inflación supera lo previsto. Igualmente, el Gobierno debe elevar el SMI para 2027 un 7%, para recuperar el poder de compra perdido en la segunda mitad del año y adecuarlo a las perspectivas de precios del año que viene.

El segundo, la vivienda. Figura en nuestra plataforma del AENC a través de una cláusula de vivienda, que compromete a impulsar en los convenios complementos salariales que mejoren la renta disponible para acceder a una vivienda digna, especialmente en los territorios más tensionados. Pero es, ante todo, una cuestión de calidad de vida: la de las personas que trabajan depende de que puedan acceder a una vivienda digna que puedan costear con los salarios que perciben. Hoy no es así. La vivienda absorbe una parte inaceptable de los presupuestos familiares, impide la emancipación de la juventud e imposibilita, en muchos territorios, cubrir empleos vacantes, porque las personas trabajadoras no pueden pagar un alojamiento. Por eso, junto a la responsabilidad de la patronal en materia salarial, el Estado  y el conjunto de administraciones competentes  en la materia , CCAA y ayuntamientos, deben adoptar las medidas necesarias para moderar los precios de la vivienda.

Por todo ello, UGT llama a secundar la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre, que debe servir como revulsivo para garantizar la recuperación real de la capacidad adquisitiva de los salarios y el acceso a una vivienda asequible.

Una huelga que interpela directamente a la patronal, que nueve meses después sigue sin dar una respuesta seria y clara a nuestra petición de negociación. Negociar es contestar a la petición formal de apertura de la mesa, constituirla y debatir sobre los temas planteados. No se puede confundir a la opinión pública con reuniones que ni se han convocado ni se han producido. Mientras CEOE y Cepyme no den ese paso, la responsabilidad del conflicto será exclusivamente suya.

En suma, se trata de actuar para que todas las personas tengan un empleo digno, con salarios suficientes, que les permitan desarrollar un proyecto de vida y tener expectativas de un futuro estable y seguro.

Datos de interés

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2026, publicada por el INE, la ocupación aumentó en 73.600 personas respecto al trimestre anterior, situando el número total de personas ocupadas en 22.852.600. En comparación con el mismo trimestre de 2025, el empleo creció un 2,1%, lo que supone 465.500 personas ocupadas más. Por sectores de actividad, la ocupación aumentó en los servicios un 1,4% (236.800 personas más), mientras que disminuyó en el sector primario un 7,4% (58.500 personas menos), en la industria un 1,8% (54.600 personas menos) y en la construcción un 3,1% (50.100 personas menos). Estos resultados deben interpretarse teniendo en cuenta el comportamiento estacional propio del tercer trimestre.

El número de personas desempleadas aumentó en 95.600 respecto al trimestre anterior, situándose en un total de 2.591.200 personas. Como consecuencia, la tasa de paro aumentó 3 décimas, hasta situarse en el 10,2%. En comparación con el mismo trimestre del año anterior, la tasa de paro disminuyó 3 décimas. Por su parte, el desempleo de larga duración, es decir, el de las personas que llevan más de un año buscando empleo, representó el 32,7% del total de personas desempleadas, con una variación de 3 puntos respecto al trimestre anterior. En términos absolutos, esta situación afecta a 847.900 personas y pone de manifiesto la necesidad de reforzar las políticas activas de empleo y mejorar los recursos de los servicios públicos de empleo, especialmente para facilitar la reincorporación laboral de quienes encuentran mayores dificultades para acceder a un puesto de trabajo.

En cuanto al empleo asalariado, aumentó en 90.000 personas durante el trimestre, hasta alcanzar un total de 19.675.400, la cifra más alta de toda la serie histórica. Esta evolución se debió al incremento tanto de las personas con contrato indefinido, que aumentaron en 22.100, como de las personas con contrato temporal, cuyo número aumentó en 68.000. Como resultado, la tasa de temporalidad aumentó 3 décimas respecto al trimestre anterior, situándose en el 15,4%. Aunque la evolución trimestral puede estar condicionada por la estacionalidad de determinadas actividades, resulta fundamental consolidar los avances logrados tras la reforma laboral y seguir combatiendo las distintas formas de precariedad que persisten en el mercado de trabajo.

En términos interanuales, el número de personas con contrato indefinido aumentó en 519.200 personas, mientras que el de aquellas con contrato temporal lo hizo en 48.400. Esta evolución permite valorar en qué medida la creación de empleo se está traduciendo en una mayor estabilidad laboral y si los avances registrados en la contratación indefinida se mantienen a lo largo del tiempo.

Atendiendo al tipo de jornada, el empleo a tiempo completo aumentó en 244.400 personas durante el trimestre, mientras que el empleo a tiempo parcial cayó en 170.800. Por su parte, la parcialidad involuntaria se situó en el 43,7%, lo que significa que 1.287.100 personas trabajan a tiempo parcial porque no encuentran un empleo a jornada completa. Este dato evidencia que la creación de empleo debe ir acompañada de una mejora de las condiciones laborales, evitando que la parcialidad no deseada y las jornadas insuficientes limiten los ingresos y la autonomía económica de las personas trabajadoras. Asimismo, en comparación con el tercer trimestre de 2025, el número de personas con contrato indefinido y jornada completa aumentó en 461.300, una evolución especialmente relevante para valorar la calidad del empleo generado.

Por último, el número de hogares con todos sus miembros activos en situación de desempleo aumentó en 21.800 durante el trimestre, hasta situarse en 786.100 hogares. Esta realidad pone de manifiesto que, pese a la evolución del empleo, persisten situaciones de vulnerabilidad que requieren una respuesta específica. Por ello, es necesario seguir impulsando la creación de empleo estable y de calidad, reforzar las políticas activas de empleo y garantizar una protección social adecuada. Todo ello debe complementarse con medidas que permitan recuperar el poder adquisitivo de los salarios y mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora, especialmente ante el encarecimiento de la vivienda y de otros gastos esenciales.

La EPA, en datos 

  • En el tercer trimestre de 2026 el desempleo ha aumentado en 95.900 personas, registrando un total de 2.591.200 personas desempleadas. Por su parte, la tasa de paro se sitúa en el 10,2%, 3 décimas superior a la del segundo trimestre de 2026 y 3 décimas menor que la del mismo trimestre de 2025. En términos anuales, el número de personas en paro ha caído en 21.900, es decir, un 0,8% menos. 
  • La tasa de paro de los hombres en este trimestre es de un 9,2%, mientras que la de las mujeres es del 11,3%. Por otro lado, la brecha de empleo entre hombres y mujeres sigue siendo elevada, aunque disminuye ligeramente respecto a la registrada el trimestre anterior: el 46,7% de las personas ocupadas son mujeres, mientras su peso en el desempleo es del 52,3% y en la inactividad del 57,1%. 
  • La tasa de paro entre los menores de 25 años se reduce hasta el 23,3% mientras que entre los mayores de 55 años aumenta hasta el 9,3%. 
  • El número de personas desempleadas entre las personas extranjeras aumentó en el trimestre en 24.500 personas y su tasa de paro se incrementa al 14,5%. 
  • El número total de personas ocupadas es de 22.852.600 personas, 73.600 más que el trimestre anterior. Distinguiendo por sexo, aumenta la ocupación masculina (en 26.800 hombres más) y la femenina (46.800 mujeres más) en este trimestre. 
  • El número de personas ocupadas se ha incrementado en términos anuales en 465.500 personas (un 2,1%); encadenando así veintidós trimestres consecutivos de incrementos anuales. 
  • No obstante, en este trimestre se han reducido el número de horas trabajadas (10,5% menos). Por su parte, en términos anuales, las horas trabajadas totales son en este tercer trimestre del año un 1,4% superiores a las del mismo trimestre de 2025.   
  • Por sectores, el número de personas ocupadas durante el tercer trimestre del 2026 se incrementa en el sector servicios (1,4%) y desciende en el sector primario (-7,4%), la construcción (-3,1%) y la industria (-1,8%). En términos absolutos, las personas ocupadas se incrementan en los servicios en 236.800 personas más y decrece en la agricultura en 58.500 menos, seguido por la industria con 54.600 menos y, por último, la construcción que desciende en 50.100 personas. 
  • Por otro lado, la parcialidad se reduce notablemente en este trimestre hasta el 12,9% (20% para las mujeres), mientras que la parcialidad involuntaria disminuye apenas una décima (hasta el 43,7%), un dato que permanece en unos valores muy elevados puesto que afecta a 1.287.100 personas ocupadas. 
  • El número de personas asalariadas temporales se incrementa en 68.000 durante este trimestre, mientras que las personas con contrato indefinido lo hacen en 22.100; lo que implica que la tasa de temporalidad se incremente hasta el 15,4%. 
  • El porcentaje de personas en desempleo de larga duración, es decir, que lleva más de un año buscando empleo ha descendido en 3 puntos, hasta el 32,7% de las personas desempleadas. Por su parte, las personas que llevan buscando empleo más de uno y menos de dos años ahora representan un 13,2% del total de personas desempleadas, 5 décimas menos que el trimestre pasado. 
  • Por último, el número de hogares que tienen a todos sus miembros activos en paro se ha incrementado en 21.800 en este trimestre, registrándose un total de 786.100 en este trimestre. 

Fuente: UGT