UGT celebra la victoria de Lula en Brasil: Una victoria que abre un mandato de enormes responsabilidades

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) felicita a Luiz Inácio Lula da Silva, al pueblo brasileño y a nuestras organizaciones hermanas del movimiento sindical de Brasil por la histórica victoria obtenida ayer en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales

Fecha: 26 Oct 2026

Pepe Álvarez junto a Lula Da Silva
La Comisión Ejecutiva de UGT, reunida con Lula da Silva en su visita a España

Este resultado supone una aplastante derrota del proyecto bolsonarista, basado en la deslegitimación de las instituciones, la violencia y el golpe de Estado; mientras que asegura la prevalencia del modelo sindical como referencia política para liderar Brasil.

La victoria Lulista nos deja una serie de claves a analizar, como lo es la movilización del abstencionismo. Y es que, por primera vez desde la recuperación de la democracia en Brasil, la participación ha crecido en la segunda vuelta en lugar de caer. En este sentido, el conseguir que casi tres millones de personas más acudan a las urnas (una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que esos casi 3 millones de personas que ayer decidieron el resultado), movidas por el miedo al regreso del bolsonarismo y no por la inercia, deja una la lección es clara: a la extrema derecha no solo se la frena con buenas cifras de gestión, sino devolviendo a la política a quienes han dejado de creer en ella.

A esta movilización hay que sumar el papel de la juventud y señalar cómo las marchas juveniles en las principales ciudades y la movilización en redes y canales digitales han logrado romper la burbuja de desinformación y arrastrar a otros sectores sociales. También ha pesado una agenda de clase reconocible: la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas con el fin de la escala 6x1, la renegociación de las deudas de los hogares y el freno a las apuestas en línea. Y es que, cuando la izquierda habla de las condiciones de vida concretas de la clase trabajadora, recupera a su electorado.

Ahora toca trabajar. UGT no oculta que la victoria es ajustada y que el país sigue dividido casi por la mitad. Lula gobernará con un Congreso dominado por fuerzas conservadoras, dispuesto a impulsar la amnistía de Jair Bolsonaro, y con una oposición cuyo candidato ya ha anunciado que pedirá la anulación de las elecciones. Defender la legitimidad del resultado y la independencia de las instituciones será la primera tarea, y la comunidad internacional debe acompañarla sin ambigüedades.

El segundo reto es responder al desgaste. La remontada no borra el malestar que hizo ganar a Flávio Bolsonaro la primera vuelta. El nuevo Gobierno debe convertir en ley las promesas que han movilizado a su electorado, empezando por la reducción de la jornada, y abrir los canales de participación ciudadana que Lula se comprometió a crear. Una victoria sostenida por la movilización social obliga a gobernar con ella.

La victoria de Lula no solo es un éxito para la clase trabajadora del país, sino que tiene un efecto regional y mundial. Frena la ola de extrema derecha que ya se había impuesto en Colombia y Chile, que si bien es cierto que sitúa a Brasil ante una enorme responsabilidad regional, inspira también la defensa de la democracia, la soberanía nacional frente a las presiones externas y la integración regional como herramienta de desarrollo con derechos. 

Una agenda que tendrá, seguro, muy positivos efectos también en Estados Unidos. Pero el peso de Brasil se dejará también ver en otras partes del mundo: en África o en Europa. Las relaciones con la Unión Europea, en particular en la aplicación del Acuerdo UE–Mercosur, para que los compromisos laborales, sociales y medioambientales se cumplan de forma efectiva y con participación sindical real, y el ánimo que esta victoria ha de imprimir en procesos electorales en otros países, como España, serán, seguro, tremendamente positivos.

UGT, que se ha movilizado activamente por la victoria lulista, seguirá trabajando junto al sindicalismo brasileño para que este cuarto mandato signifique más derechos, más democracia y más justicia social, en Brasil y en toda la región. La felicitación de hoy es sincera. El trabajo empieza mañana.
 


Fuente: UGT