UGT celebra la victoria demócrata en las elecciones de medio mandato estadounidenses

La clase trabajadora organizada ha sido decisiva en el resultado. Ahora toca responder a décadas de deterioro de sus condiciones de vida.

Fecha: 04 Nov 2026

mid term EEUU
Elecciones midterm en EEUU

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) celebra los resultados de las elecciones de medio mandato celebradas ayer en Estados Unidos, en las que el Partido Demócrata ha recuperado el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Se trata de un rechazo contundente de la ciudadanía estadounidense a las políticas de la administración Trump, marcadas por el encarecimiento de la vida, la guerra con Irán y los ataques sistemáticos a los derechos laborales, civiles y democráticos.

La jornada deja, además, victorias de enorme valor simbólico y político. Chris Pappas se convierte en el primer hombre abiertamente gay elegido para el Senado; Gina Hinojosa será la primera mujer latina en gobernar Texas, un estado donde además el Partido Demócrata ha recuperado un escaño en el Senado por primera vez desde 1988; Keisha Lance Bottoms es la primera mujer negra elegida gobernadora en la historia del país, Deb Haaland, la primera mujer indígena al frente de un estado, y Abdul El-Sayed será el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos. Vemos cómo, frente a un discurso oficial que ha hecho del racismo, la islamofobia y la persecución de las personas migrantes y LGTBI una herramienta de gobierno, estas victorias demuestran que otra América es posible y que ya está votando.

UGT quiere destacar especialmente el papel del movimiento sindical estadounidense. Según las encuestas a pie de urna de NBC, los afiliados a los sindicatos han apoyado a las candidaturas demócratas con un margen de 21 puntos, frente a los 10 del conjunto del electorado, una diferencia que probablemente sea aún mayor en los estados clave, donde el trabajo de contacto con votantes de los sindicatos ha sido más intenso. El voto sindical ha alcanzado además una cuota histórica del 15% del electorado total. Estos datos confirman que la organización colectiva de las y los trabajadores sigue siendo la mejor herramienta para defender la democracia, y trasladamos nuestra felicitación a la AFL-CIO, así como al resto de las organizaciones hermanas estadounidenses por su extraordinaria movilización.

Sin embargo, UGT advierte de que esta victoria no puede entenderse como un punto de llegada. La clase trabajadora estadounidense lleva décadas sufriendo la degradación de sus condiciones materiales: salarios estancados frente al aumento del coste de la vida, un sistema sanitario que deja a millones de personas sin cobertura o arruinadas por las facturas médicas, el acceso a la vivienda cada vez más inalcanzable, la precariedad y la erosión sistemática del derecho a sindicarse. Ese malestar, desatendido durante demasiado tiempo también por gobiernos demócratas, es el que ha alimentado la ola reaccionaria.

Más allá de sus fronteras, UGT confía en que este cambio de mayoría sirva también para frenar la deriva unilateral y belicista que la administración Trump ha impuesto a la sociedad internacional desde su llegada. Una conducta que ha hecho del uso de la fuerza su forma de relacionarse con el mundo: desde la complicidad con el genocidio en Gaza y la guerra contra Irán hasta su papel en Ucrania, donde ha antepuesto sus propios intereses a la soberanía de los pueblos; como hizo con Venezuela y con Cuba. Frente a la ley del más fuerte, el movimiento sindical internacional defenderá siempre un orden basado en el multilateralismo, el derecho internacional, el diálogo social y la cooperación entre los pueblos. Solo desde ese modelo será posible construir una paz duradera y una globalización al servicio de las y los trabajadores, y no de unos pocos.

Por ello, y pese a celebrar esta importante victoria, UGT emplaza a la nueva mayoría en el Congreso estadounidense a ponerse a trabajar de inmediato en una agenda que responda a las necesidades reales de la clase trabajadora: sanidad universal, salarios dignos, protección efectiva de la libertad sindical y negociación colectiva, y una política económica al servicio de la mayoría. La confianza depositada por millones de trabajadoras y trabajadores exige hechos, no solo discursos.


Fuente: 2026