UGT advierte que destruir los bosques es destruir empleo, territorios y futuro

El sindicato exige la aplicación inmediata del Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación y una gestión forestal centrada en la conservación y la prevención

Fecha: 21 Mar 2026

Proteccion Bosques UGT

 

Cada minuto desaparecen bosques tropicales primarios equivalentes a 18 campos de fútbol. No es una metáfora: son datos de 2024 del World Resources Institute (WRI) a través de Global Forest Watch. La deforestación se está acelerando, no frenando.

Ese mismo año, la pérdida de bosques tropicales primarios casi se duplicó respecto a 2023, alcanzando 6,7 millones de hectáreas, una superficie similar a la de Panamá. En total, el mundo perdió 30 millones de hectáreas de cobertura arbórea, equivalente al tamaño de Italia.

Los bosques no son un complemento del sistema productivo, son su base. Hacen posible la agricultura, regulan el agua, mantienen la fertilidad del suelo y sostienen la actividad en amplias zonas rurales. Cuando desaparecen, no solo se pierde naturaleza, sino que se debilitan economías enteras.

Según la FAO, el planeta ha perdido una media de 10,9 millones de hectáreas de bosque al año en la última década. Y el impacto va más allá, ya que solo los incendios forestales de 2024 emitieron 4,1 gigatoneladas de gases de efecto invernadero, más de cuatro veces las emisiones de toda la aviación mundial, agravando directamente la crisis climática.

A pesar de los compromisos internacionales, la tendencia sigue empeorando. En 2021, más de 140 líderes mundiales se comprometieron a detener la deforestación en 2030. Sin embargo, en 2024 la destrucción de bosques tropicales primarios aumentó un 80%, evidenciando la distancia entre los objetivos y la realidad.

Esta dinámica no es ajena a Europa. La Unión Europea es responsable del 16% de la deforestación tropical asociada al comercio internacional, a través de la importación de materias primas como la soja, el aceite de palma o la carne. España se sitúa entre los países con mayor impacto, lo que refleja el papel del modelo de consumo en esta crisis.

Las consecuencias ya son visibles: deterioro de los recursos hídricos, pérdida de productividad, mayor vulnerabilidad territorial y riesgo para el empleo en sectores que dependen directamente de estos ecosistemas.

En este contexto, el Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación (EUDR) es una herramienta clave. Sin embargo, las presiones para retrasarlo o debilitarlo suponen un paso atrás en la protección de los bosques.

Por ello, UGT exige la aplicación inmediata y sin retrocesos del Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación (EUDR); una gestión forestal que priorice la conservación y la prevención; el impulso de economías rurales y empleo verde con condiciones dignas; y la reducción del impacto del consumo europeo sobre la deforestación global.

UGT lanza un mensaje claro: no hay economía posible en un territorio que pierde sus bosques.


Fuente: UGT