Es hora de la ciencia

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Entrada en el blog "Valor Sindical" de Pepe Álvarez


El debate sobre la ciencia en nuestro país es eterno, pero durante demasiado tiempo nadie ha cogido las riendas y ha puesto solución a los problemas existentes.  Os comparto el artículo publicado en eldiario.es

Esta semana una noticia del periódico llamó mi atención. El Instituto Oceanográfico, una institución de más de 100 años de historia, se encuentra en una crisis inédita. Sus gestores han dimitido, al parecer incapaces de enderezar el rumbo errático que seguía la Institución. Obligada a devolver millones de euros de programas europeos por no tener la flexibilidad suficiente para poder desarrollarlos, ahogada en trámites que impiden finalizar a tiempo un proceso de selección, carentes, paradójicamente de fondos para poder asumir los gastos más inmediatos. La triste noticia me recordó una reunión que tuve antes del inicio de la pandemia con un pequeño grupo de personas dedicadas a la ciencia en nuestro país y que prestaban sus servicios en diferentes entidades públicas.

Me hablaron de un personal con talento incapaz de efectuar su actividad atenazados ante una burocratización tan absoluta que convierte el más ínfimo expediente de compra de un recurso en un verdadero suplicio; de subvenciones y ayudas europeas a programas que se deben dejar pasar o devolver porque nuestra administración es incapaz de tener la agilidad para implementarlos; de unas entidades científicas carente del personal de apoyo debido a las constantes políticas de congelación de empleo público; de unas infraestructuras en equipamiento y sistemas obsoletas e ineficientes.

En fin, de un personal investigador que emigra ante la imposibilidad de prestar sus servicios y conocimientos en un país que carece de la mínima capacidad para aprovechar los recursos que se ponen a su disposición. De un personal en cuya formación hemos invertido mucho tiempo y dinero y cuyas contrataciones son limitadas al máximo, o precarizadas de forma inexplicable, en base a unos criterios heredados de la crisis del 2012 que se han perpetuado sin razón ni sentido.


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