Vamos a llenar las calles hasta que Rajoy acepte subir las pensiones al IPC

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Cierto es que Rajoy acumula cierta fama en el campo de decir una cosa y la contraria, incluso al mismo tiempo, como aquella célebre alocución de los alcaldes: “es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”, o el “cuanto mejor peor…” y otras por el estilo. Pero lo cierto es que en el pleno monográfico sobre pensiones del otro día su arte en decir una cosa y la contraria no fue, como en las ocasiones referidas, circunstancial y espontáneo, sino todo lo contrario.

Desde el anuncio de la comparecencia en el pleno monográfico sobre pensiones ha tenido el presidente tiempo suficiente para preparar y medir bien sus palabras. Conscientemente pues, pidió al pleno del Congreso que “no se haga demagogia ni populismo con las pensiones”, para acto seguido comenzar él mismo con la retórica demagógica. Porque no es aceptable que el presidente anuncie una subida de las pensiones mínimas sin decir de qué subida está hablando, pues varía mucho si ésta es de un euro o de un 15%. Diréis que exageramos pero no, sabemos bien que el Gobierno es capaz de subir las pensiones un euro (concretamente 1,60), que es lo que ha hecho este año con el 0,25% de subida. Es igualmente demagógico presentar como novedad la subida de las pensiones de viudedad cuando ya tienen en trámite de informe y consulta un borrador de RD para subirlas, que, por cierto, no da cumplimiento a la Ley de subida de las pensiones de viudedad que incumple el Gobierno desde 2012, pues la referida Ley está en vigor y el Gobierno plantea subidas menores de lo que se dice en la misma.

Es no solo demagógico sino injusto e incomprensible en el escenario actual, que el presidente hable de rebajar el IRPF a las pensiones cuando sabemos que esto solo afectará a las pensiones más altas y, sobre todo, porque si hay dinero para rebajar impuestos, ¿por qué no se plantea el Gobierno subir todas las pensiones?

Bueno, en rigor no es una subida lo que se pide desde todos los ámbitos al Gobierno cuando se habla de subir las pensiones al IPC; en verdad lo que la calle con las organizaciones sociales al frente le está pidiendo al Gobierno es que no las recorte, porque la subida al IPC no es subida como tal, es mantenimiento del poder adquisitivo.

Este Gobierno se destaca por la ausencia de diálogo, son muchas las muestras de su talante de “mayoría absoluta” que -por cierto- no tiene. Pero el presidente para poner el broche a su intervención parlamentaria condiciona todas estas “mejoras” de las pensiones a los próximos presupuestos, hurtando una vez más el papel del diálogo social y del propio Pacto de Toledo, que deben ser agentes prioritarios en materia de consenso en pensiones y que el Presidente olvida conscientemente, dando preferencia a sus posibles socios presupuestarios en materia de pensiones, algo que un Presidente del Gobierno no debería hacer nunca, porque supone despreciar los ámbitos de diálogo y consenso que forman parte fundamental del entramado institucional de nuestro ordenamiento.

Pero lo que más sorprende es la actitud del presidente. Entre irónica y desafiante, cuando todo el mundo coincide en la necesidad de recuperar el consenso en materia de pensiones. Ni un guante tendido a nadie. Muy al contrario, aferrado a su reforma de pensiones de 2013, cuando todo el público presente y todos los grupos parlamentarios ya le han pedido que la derogue en iniciativas aprobadas en la cámara.

Sin embargo, a nosotros no nos sorprendió. De hecho, esta actitud del presidente es la misma que ya tuvo en septiembre de 2016, cuando -con el Gobierno en funciones- se cuestionaba Rajoy públicamente si tenía capacidad jurídica para actualizar las pensiones al 0,25.

Fue en ese momento exacto donde en UGT comenzamos nuestra campaña por las pensiones dignas. El desprecio, la falta de sensibilidad hacia los pensionistas estaban ya ahí, como el pasado miércoles en el Congreso. Que no podían actualizar las pensiones ¿por estar en funciones? ¡Si acababan de hacer un decreto que modificaba ni más ni menos que la financiación autonómica! En ese momento comprendimos en UGT que la batalla por las pensiones iba a ser dura y larga (ya dura año y medio sin resultado), y mucho ha llovido desde entonces. Sin ir más lejos, justo a continuación, en octubre, UGT se concentró en el Paseo del Prado de Madrid en la primera cadena humana contra la subida del 0,25% de las pensiones y presentamos el 13 del mismo mes una proposición de ley de subida de las pensiones al IPC que fue aprobada y vetada acto seguido por el Gobierno por “falta de recursos” (a continuación rescataba nuevamente otra autovía).

Este año no hemos dado opción a que el Gobierno nos vete una iniciativa parlamentaria sobre la subida al IPC de las pensiones y directamente UGT ha acudido a la Audiencia Nacional para que la declare ilegal, pues el Gobierno sabiendo que el Parlamento no le va a aprobar una ley de subida al 0,25% de las pensiones, lo hace a través de un reglamento (RD), lo que supone vulnerar la ley. 

Y hemos hecho muchas otras cosas, propuestas y más propuestas no atendidas, pues el Gobierno no quiere dialogar, porque el déficit de la Seguridad Social es una excusa que inventa este Gobierno en 2013 para justificar el recorte de las pensiones más regresivo de toda Europa. El que condena a nuestros pensionistas a que cuanto más viejos más pobres. Algo que diga lo que diga nuestro presidente no existe en ningún país europeo. Algo que solo busca convertir nuestro sistema de pensiones en un sistema de pensiones mínimas para hacer forzosos los planes privados y eso solo se consigue recortándolas.

Y lo hace el Gobierno de forma agresiva, faltando al respeto a los pensionistas que han trabajado como nadie para tener el nivel de desarrollo que tiene ahora nuestro país y a toda la sociedad, a la que el Gobierno quiere imponer su modelo: pobres muy pobres y ricos muy ricos. No lo decimos nosotros, está en cifras: España es el país de la UE donde más ha crecido la pobreza durante la crisis. Y lo peor es que sigue creciendo ahora que no hay crisis y crece el PIB por cuarto año consecutivo. A este modelo ideológico de sociedad del Partido Popular le debemos la creación de la figura del trabajador pobre, de ese rostro de mujer que tiene la precariedad, de esos cinco millones de pensionistas cerca del umbral de la pobreza, y de los dos millones de desempleados sin prestación por desempleo.

Sin embargo, la actitud de Rajoy aunque censurable tiene su lógica, pues todas las reformas que causan estragos en nuestra sociedad están vigentes (reforma laboral, de pensiones, de la protección por desempleo, de la negociación colectiva, del subsidio para mayores de 55 años, etc.), es decir, España para el Gobierno aún está al borde del rescate, pues fue la excusa con la que nos vendieron la necesidad de las mismas pidiéndonos además un esfuerzo a la ciudadanía. Ya no existe esa excusa, el PIB crece y las empresas tienen ganancias por encima del nivel de antes de la crisis. Pero el Gobierno no da marcha atrás en ninguna de ellas, porque sabe que están vigentes y que con ello nos impone su modelo social, desigualitario, precario y de miseria.

Rajoy resiste, esa es su estrategia, la misma que en UGT vislumbramos en septiembre de 2016. Por eso desde UGT recorrimos todo el país con las marchas por las “pensiones dignas”, por eso seguimos el próximo 17M movilizando a todos, a pensionistas, jóvenes y trabajadores en general. Porque la lucha por la pensión es la lucha por el salario. La pensión es el salario del trabajador en su vejez. Y vamos a seguir. Vamos a llenar las calles hasta que Rajoy acepte subir las pensiones al IPC derogando su reforma de pensiones de 2013. Si él resiste, nosotros tendremos que dar la batalla.