UGT lamenta la tragedia sufrida por los trabajadores del coltán en el Congo

La semana pasada, en la ciudad de Rubaya (República del Congo) se producía una de las mayores tragedias en la historia de la minera. Aunque las cifras definitivas son aún inciertas, se calcula que han fallecido entre 200 y 400 personas y desaparecido decenas de personas

Fecha: 06 Feb 2026

Minas de coltán

La precaria situación laboral que se viven en estas minas de coltán tienen mucho que ver con la situación que vive esta región, y el conflicto armado existente desde 2012, que impide que se puedan establecer las regulaciones necesarias en materia de salud laboral y seguridad en el trabajo. En la mayoría de las explotaciones mineras en África existen dinámicas de grave abuso laboral, perpetuadas por empresas extranjeras provenientes de grandes potencias económicas, un signo más de como el colonialismo sigue afectando a África.

Las precarias condiciones en que viven los trabajadores de estas minas se vieron agravadas por unas fuertes lluvias que provocaron el derrumbe de muchos pozos, generando una trampa mortal. Estas lluvias, además, también acabaron con la vida de muchos comerciantes arrastrados por el deslizamiento de tierra.

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) lamenta profundamente las muertes de estos compañeros y compañeras que podrían haberse evitado con las medidas de protección adecuadas. Una vez más, son las y los trabajadores los que pagan las consecuencias de los conflictos armados y las infra condiciones laborales que imponen las potencias a las minas de coltán africanas. 

Los relatos que desde allí llegan informan de que es la población local, sin ayuda alguna, la que está buscando a los fallecidos y desaparecidos para sacarlos de las minas, añadiendo aún más riesgos a la terrible catástrofe.

Las grandes empresas tecnológicas, dirigidas por los tecnócratas que financian a la ultraderecha y que pugnan por el coltán para la fabricación de sus productos, son los últimos responsables de estas muertes, al permitir que se violen los derechos humanos más básicos con tal de obtener de la manera más barata posible las materias primas que necesitan. En esta zona de la R.D Congo, como en muchos otros lugares del continente, se muestra la cara más deshumanizada de un sistema económico internacional basado en la explotación laboral continuada para satisfacer las demandas de los países ricos y rechazando otras opciones que mejoran la realidad de los trabajadores, pues entienden que éstas reducen los beneficios y consagrando así una de las más antiguas normas que entiende el capital: aumentar el beneficio a costa de disminuir costes.

Denunciar la violación continuada del convenio 155, uno de los fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), referido a la seguridad y salud de los trabajadores puede parecer una gota de agua en el océano de males que vive la región. UGT considera un deber de Gobiernos, sindicatos y patronales exigir que se cumplan los compromisos alcanzados y consagrados en forma de ley.  

UGT se solidariza con las familias y compañeros de estos trabajadores y trabajadoras, y recuerda la necesidad de trabajar a través de organizaciones internacionales, como la CSI y la OIT, para frenar el auge de estas prácticas, poniendo límite de una vez a las multinacionales y grupos que se benefician de estas condiciones laborales de semiesclavitud.


Fuente: UGT