Pepe Álvarez: "Las fronteras no determinan las relaciones laborales"

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Pepe Álvarez es un tipo simpático, muy simpático. Alegre, como sus coloridas camisas. Le apodan "el maquinista de la general" en alusión a la película de Buster Keaton, porque tiene fuerza -la demuestra con una sonrisa entre pícara e infantil con la que concluye cada respuesta-, y porque empezó en esto del mundo laboral -como fuerza de trabajo pero también como sindicalista- fabricando trenes en Barcelona.

En la ciudad condal ocupó la silla de secretario general de la UGT de Cataluña durante 21 años (1990-2011). Emigró de su Asturias natal (Belmonte de Miranda,1956) a Cataluña en 1975, y en 1976 ya hablaba catalán, y no solo en la intimidad. Pepe, José, Josep, Josep María, Pep... el secretario general del segundo sindicato de España en número de afiliados (1.057.700 trabajadores) es un charnego a favor del derecho a decidir, aunque de esto último no le guste hablar como secretario general de la Confederación, puesto al que accedió en marzo de 2016.

Hace ya un año y medio que Pepe Álvarez no emite opiniones personales sobre soberanismo en Cataluña porque está convencido de que "si la UGT entra al trapo en el tema catalán, se resquebrajaría". 

“Si entramos al trapo en el tema catalán, es seguro es que nuestra organización se va a dividir.

Pero como secretario general del sindicato sí está compelido por los derechos laborales de los trabajadores en Cataluña. Valorará de alguna manera que el Gobierno español intervenga las cuentas de la Generalitat y se encargue de pagar de manera indirecta a los funcionarios catalanes.
 Como sindicato, no solo estamos obligados a dejar absoluta libertad a nuestros afiliados sino que además. La UGT de Cataluña se parece mucho a la sociedad catalana. Tenemos gente que piensa de una manera y gente que piensa de la otra. Nacimos al pairo de la Internacional Socialista, de Europa, y no para proteger fronteras como la patronal Fomento del Trabajo.

Si entramos al trapo de una manera, de otra o de las dos maneras, lo que es seguro es que nuestra organización se va a dividir como ya ha pasado con muchas de las entidades civiles de Cataluña.

Pero personalmente tiene una opinión

Como mi opinión personal no tiene ningún valor si no fuera secretario general de la UGT, no sé por qué tendría que situarla en el debate. El día 2 habrá que reconstruir aquello que se haya roto y será bueno que quede alguien para ayude a trabajar con la gente que piensa de una y otra manera.

Los últimos acontecimientos han generado mucha inquietud en cuanto al papel de los empleados públicos, incluso los Mossos han sido puestos entredicho.

Y tanto. Todo este proceso no puede tener como rehenes a los empleados públicos. Los funcionarios saben perfectamente a qué se comprometieron al aprobar las oposiciones y tomar posesión de su puesto y nadie les puede pedir que no cumplan con aquello que prometieron. Lo demás es una cuestión doméstica, de puertas para dentro. Una cosa es muy grave en este asunto: no se puede jugar con los sueldos de los empleados públicos.

Esto me parece muy dramático teniendo en cuenta de que estamos ante un conflicto político, no un problema. Cataluña no es un problema para España ni España es un problema para Cataluña.

“Cataluña no es un problema para España ni España es un problema para Cataluña.

Pero muchos españoles de fuera de Cataluña y muchos de dentro de Cataluña sí lo ven como un problema.

Es un conflicto que viene de lejos, tan de lejos que si miramos atrás no podremos identificar de dónde. Que en España no se ha podido abordar porque nunca hemos tenido 40

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