La reconstrucción solo será posible con trabajo decente

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La CSI convoca la 13ª Jornada Mundial por el Trabajo Decente


  • UGT considera prioritario derogar la reforma laboral porque solo genera precariedad, e insta al Gobierno a convocar la mesa del diálogo social
     
  • La pandemia ha revelado, con toda crudeza, que las políticas neoliberales que hemos soportado durante décadas han fracasado, creando una sociedad precaria
     
  • Es imprescindible una visión global para la reconstrucción pos-covid, un pacto social, empezando por el concurso de las organizaciones sindicales en la elaboración de los planes de reconstrucción

La Confederación Sindical Internacional (CSI) ha convocado para el 7 de Octubre de 2020 la 13ª Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que este año tiene como objetivo exigir que los planes de reconstrucción, que están poniendo en marcha los Estados y organizaciones como la UE, tengan como elemento central el trabajo decente y se dé prioridad a las personas.

La Unión General de Trabajadores, en coincidencia con la CSI, considera que es necesario construir un nuevo país sobre las bases de más justicia, más igualdad, y más empleo con derechos y salarios dignos, por lo que es necesario comenzar de manera urgente con la derogación de la reforma laboral. La reforma laboral y otras políticas neoliberales implantadas en las últimas décadas sólo han generado desigualdad e inseguridad para las personas trabajadoras.  

Una sociedad precaria, una sociedad desigual

En España la pandemia nos ha revelado, con toda crudeza, que la sociedad creada durante los años de la crisis y que se mantuvo intacta en los años de la recuperación es una sociedad precaria, sin recursos sanitarios, sin recursos industriales propios, con un mercado de trabajo tan frágil que pudo ver cómo se volatilizaba la mitad del mismo de un día para otro. Hubo que improvisar a toda velocidad nuevas normas de protección para empresas y trabajadores, nuevos cauces de financiación, nuevas formas de trabajar, nuevas maneras de producir y comercializar. 

Desde el punto de vista de los trabajadores y trabajadoras, el covid-19 ha puesto en evidencia a las políticas neoliberales que hemos soportado durante décadas; ha dejado claro que recortar el Estado cuesta vidas; que dejar sin financiación servicios públicos esenciales y sistemas básicos de protección social es letal para la cohesión social, y empobrece a las capas más débiles de la sociedad.

Por esta razón, las desigualdades y las lagunas en los sistemas de protección social preexistentes se han revelado con toda su crudeza durante la pandemia. La desigualdad de ingresos, la desigualdad de género, el trato a trabajadoras y trabajadores migrantes, el acceso de las personas jóvenes al trabajo, la lacra de la economía sumergida y sus efectos para trabajadores y trabajadoras que sobreviven con ella, la exclusión, o la insuficiencia de un sistema de cuidados público se han hecho visibles dejando a una parte de la población con menos oportunidades de hacer frente no solo a la situación sanitaria generada por la COVID-19, sino a sus consecuencias económicas y sociales. La desigualdad ha actuado y actúa como un factor de exclusión de las medidas adoptadas para paliar los efectos de la pandemia.   

Por eso, UGT considera imprescindible el concurso de las organizaciones sindicales -que han demostrado sobradamente durante esta crisis su templanza, sentido común y altura de miras- en la elaboración de los planes de reconstrucción, que deben servir para cambiar nuestro tejido productivo, para hacerlo más fuerte frente a las crisis, y para generar trabajo decente, estable y con derechos. Unas organizaciones sindicales que defienden servicios públicos y un sistema de protección social universales, los principios de igualdad entre mujeres y hombres y de igualdad de trato y de oportunidades, la garantía de la salud y la seguridad en el trabajo, un sistema fiscal justo y un trabajo decente.

Derogar las reformas laborales, imprescindible para la reconstrucción

La reforma laboral sólo ha servido para abaratar y facilitar el despido, la excesiva temporalidad, bajos salarios, prácticas ilegales, trabajo en negro, etc. Además, la desregulación y debilitamiento de la negociación colectiva y las instituciones laborales estaban dirigidas a crear un modelo productivo precario y basado en bajos costes laborales.

Este modelo laboral precario tiene consecuencias directas en ámbitos como la educación, las prestaciones sociales, sanidad o pensiones, dado que a empleo y salarios más precarios, menores cotizaciones y peores servicios sociales. Por esta razón es una cuestión estratégica para nuestro país derogar las reformas laborales de los últimos años y articular una regulación laboral a la medida de los retos del siglo XXI.

Estamos ante una gran oportunidad para acometer el cambio de modelo productivo, laboral, fiscal y social capaz de conjugar la dinamización de la productividad, la innovación y el conocimiento con la generación de empleos decentes, salarios dignos, mejoras en el bienestar social y el respeto medioambiental; un modelo que garantice la eficiencia económica, la equidad social, la sostenibilidad ecológica y la solidaridad mundial.

UGT insta al Gobierno a poner en marcha de manera inmediata la mesa de diálogo social sobre la reforma del mercado de trabajo comprometida por el presidente del Gobierno y proceder a la derogación de la reforma laboral.

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España, país de trabajo NO decente