La crisis del Covid-19 debería implicar una reconsideración de los sistemas fiscales mundiales

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La salida de la crisis no puede hacerse con las mismas recetas de 2008


► Las previsiones del FMI desvelan el enorme impacto mundial de la crisis del Covid 19, que afectará en mayor medida a los países más perjudicados por las políticas de austeridad aplicadas para combatir la crisis de 2008.

La salida de esta crisis no puede hacerse con las mismas recetas. Se encaran varios años donde el impulso fiscal por parte del sector público va a tener que ser elevado y sostenido y la reconsideración de los sistemas fiscales mundiales, que precisarán recursos captados de una manera más proporcional y justa, conforme a las capacidades de pago de hogares, corporaciones e instituciones financieras.

Esta es una crisis global y la salida sólo se producirá de manera conjunta y solidaria.

El Fondo Monetario Internacional publicó ayer martes, 14 de abril, una oleada de previsiones de crecimiento económico que tratan de incorporar el impacto del coronavirus a escala mundial. Es el primer ejercicio de previsiones hecho por un organismo multilateral especializado, por tanto, permite aproximar la magnitud y la dimensión geográfica del impacto. Según el FMI el crecimiento mundial se reducirá un 3,0% en 2020 y rebotará un 5,8% en 2021.

Las principales características de la crisis del coronavirus, según lo estimado por el FMI es que: es un impacto negativo de una intensidad desconocida desde la segunda Guerra Mundial; afecta con mucha intensidad a la totalidad de los países; y debe evitarse que el choque se amplifique por los canales reales o financieros.

El FMI parece que por el momento anticipa un impacto económico en forma de V, es decir, que el efecto del coronavirus se circunscribiría a la duración de la epidemia y su impacto económico se ciñe a las medidas necesarias para combatirla. No toma en cuenta, por el momento, que el confinamiento y cierre mundial tenga efectos apreciables en el tejido productivo. En todo caso, hay que tomar estas hipótesis con la necesaria prudencia, puesto que aún es muy pronto para precisar tales ejercicios.

El impacto de la crisis del COVID se liga a la crisis sanitaria, y así se explica el decrecimiento del 8% para España o el 9,1% estimado para Italia, frente al 7% para Alemania o el 5,2% para Japón. Otro factor a tener en cuenta, al tratarse de una crisis global y que ha forzado a la reducción del comercio internacional, es cómo afecta a países más exportadores como Brasil o México.

Particularmente, las previsiones para el caso de España apuntan un retroceso en el PIB del 8,0% en 2020 y un crecimiento del 4,8% en 2021. La tasa de desempleo EPA crecería este año hasta el 20,4. España sería, solo superada por Italia, la economía de la zona euro que recibe un impacto más negativo.

Se espera que el paro en la eurozona alcance una tasa del 10,4% en 2020 y un 8,9% en 2021, valores que distan mucho del 7,6% con el que cerró 2019. Los países más afectados vuelven a ser aquellos más perjudicados por la anterior crisis financiera. Países como España, Portugal, Irlanda o Grecia son aquellos que se prevén que incrementen más su tasa de desempleo, entre un 5 y un 7% en este año. Esto se traduce en su posterior recuperación, siendo también los países que rebotan con menos fuerza en 2021.

En lo que respecta a las recomendaciones, el FMI apuesta por fuertes impulsos fiscales que impidan que el impacto del confinamiento se extienda tanto por los canales reales como por los financieros. Aboga por medidas como las que se están tomando, como las de garantía de rentas, ayudas al mantenimiento de la actividad empresarial o garantías de financiación. También valora como positivas las extensiones en las acciones de los Bancos Centrales. Señala que la coordinación y las acciones multilaterales van a ser la manera más eficaz de ejercer las actuaciones necesarias para superar la crisis.

Van a ser necesarias tanto acciones para frenar la pandemia y sus primeros efectos económicos como para recuperarse de los daños al tejido productivo y social que ésta deje. Se encaran varios años donde el impulso fiscal por parte del sector público va a tener que ser elevado y sostenido Por otro lado, UGT considera acertadas y en consonancia con su visión las apelaciones al multilateralismo, en contra del retroceso a las perspectivas de corte localista. Esta es una crisis global y la salida sólo se producirá de manera conjunta y solidaria.

La dimensión de la crisis exige ya hoy acciones coordinadas entre los países que vayan en la dirección de hacer todo lo necesario para atajarla y contrarrestarla, necesidad que se mantendrá en un futuro cuando haya que hacer frente a los costes de estas actuaciones.

Por otro lado, UGT considera que la resolución de esta crisis va a implicar inevitablemente una reconsideración de los sistemas fiscales mundiales, que precisaran recursos captados de una manera más proporcional a las capacidades de pago de hogares, corporaciones y instituciones financieras.