La promoción de la salud mental, prioridad de la ONU
La ONU insta a fortalecer y orientar los sistemas de salud, crear condiciones de trabajo seguras y aumentar la inversión en salud mental.
Fecha: 28 Ene 2026
La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 15 de diciembre de 2025, la Declaración política sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles y la promoción de la salud mental y el bienestar, resultado de las negociaciones intergubernamentales previas a la Cuarta Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General, celebrada el 25 de septiembre de 2025.
En esta Declaración, los jefes de Estado y de Gobierno se comprometen a acelerar la aplicación de un conjunto prioritario de acciones frente a las enfermedades no transmisibles. Asimismo, reafirman su compromiso para reducir en un tercio su mortalidad prematura para 2030 mediante la prevención y el control de estas y la promoción de la salud mental y el bienestar.
Se indica que los trastornos de salud mental, incluida la ansiedad, la depresión y la psicosis, afectan a cerca de 1.000 millones de personas en todo el mundo y que pueden coexistir comúnmente e interactuar con otros trastornos neurológicos, como la enfermedad de Alzheimer, las secuelas de accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Parkinson, la epilepsia y otras enfermedades no transmisibles, así como el abuso de sustancias. Se indica también que el suicidio es la tercera causa principal de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
Se destaca igualmente la enorme carga que suponen las enfermedades no transmisibles que, en conjunto, causan más de 43 millones de muertes cada año —18 millones de las cuales ocurren prematuramente, antes de los 70 años — e incluyen las enfermedades cardiovasculares (que representan la mayor parte de estas muertes) así como los cánceres, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas.
Además, se reconoce la brecha existente respecto a las personas de mayor edad y la necesidad de aplicar la perspectiva de género para abordar el problema de las enfermedades no transmisibles y de salud mental. Esto es crucial para comprender y abordar los riesgos y necesidades de salud de las mujeres y los hombres de todas las edades. Igualmente, destaca la vulnerabilidad de las personas con discapacidad, las poblaciones socioeconómicamente desfavorecidas y quienes viven en contextos de conflicto, emergencia humanitaria o alta exposición a los efectos del cambio climático.
En dicha Declaración, se incluyen una serie de medidas entre las que destacamos las dirigidas a la mejora de la salud mental, en concreto la ampliación del nivel de atención primaria de salud y dentro de los servicios generales de salud: la accesibilidad, disponibilidad y prestación de apoyo psicosocial y psicológico y tratamiento farmacológico para la depresión, la ansiedad y la psicosis, así como para otras afecciones conexas, incluidas las afecciones de salud mental en la infancia y la juventud, y la autolesión, el consumo nocivo de alcohol, el abuso de otras sustancias, la epilepsia, la demencia, el trastorno del espectro autista y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Otro de los compromisos adoptados es el de prevenir y reducir los suicidios mediante las siguientes medidas:
- Elaboración de estrategias y planes de acción nacionales de prevención del suicidio
- Limitación del acceso a los medios de suicidio, incluidos los plaguicidas altamente peligrosos
- Reducción del estigma relacionado con las afecciones de salud mental y los trastornos neurológicos
- Creación de un entorno abierto para debatir sobre la salud mental
- Fomento de un enfoque de salud pública
- Prestación de apoyo a las personas afectadas por el suicidio y las autolesiones
- Promoción y el apoyo de la información responsable sobre el suicidio en los medios de comunicación
- Fomento de las aptitudes para la vida y el apoyo a los jóvenes
Como medio para conseguir estos objetivos, la Declaración insta a fortalecer y orientar los sistemas de salud y las políticas y capacidades de asistencia social para lograr la atención sanitaria universal y atender las necesidades esenciales de las personas que viven con enfermedades no transmisibles y afecciones de salud mental, o corren el riesgo de padecerlas. Además, reclama la movilización de recursos financieros adecuados, previsibles y sostenibles, y a aumentar la inversión en salud mental. Además, de promover y crear condiciones de trabajo seguras, propicias y decentes.
Desde UGT valoramos positivamente la Declaración de la ONU sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles y la promoción de la salud mental y el bienestar. Esta Declaración se hace eco de los problemas reales que las personas viven en su día a día y hace un llamamiento a la acción. Desde nuestra organización venimos denunciando desde hace tiempo los problemas de salud mental de la clase trabajadora. Las bajas laborales por problemas de salud mental no paran de crecer, lo que denota la existencia de un grave problema al que se le debe dar solución de manera urgente.
Esto es solo uno de los motivos por el que debe reformarse la Ley de Prevención de Riesgos Laborales: una Ley de hace 30 años que no presta la suficiente protección a la clase trabajadora frente a la exposición laboral a riesgos psicosociales y organizativos. Por ello, desde UGT pedimos a los distintos grupos parlamentarios una reflexión profunda sobre este tema que debe abordarse de manera decidida para mejorar la vida y la salud de las personas trabajadoras.
