Es urgente reforzar la ayuda a domicilio

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Es necesario intensificar las acciones de protección a las personas mayores 


•    Es fundamental impulsar las contrataciones en el sector y reconfigurar los contenidos en la atención en función de las circunstancias actuales.

•    Además, hay que atender las peculiaridades de la prestación de este tipo de servicios, procurar equipos de protección (EPIS) y priorizar la realización de test detección del COVID-19 entre estos profesionales.

•    Además, será imprescindible aumentar la dotación del Fondo Social Extraordinario establecido por el Gobierno para financiar las prestaciones básicas de los servicios sociales ya que la cantidad inicial no es suficiente.

La Unión General de Trabajadores señala que en estos momentos más que nunca es fundamental el reforzamiento de los servicios sociales y especialmente el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) en todos los municipios. La protección de las personas más vulnerables como las personas mayores que viven solas sin familiares que los cuiden; las personas en situación de dependencia, especialmente los grandes dependientes, las personas con movilidad reducida o personas con algún tipo de discapacidad debe ser prioritaria.

En un escenario de supresión de algunos servicios sociales y cierre de establecimientos, como los centros día o centros de atención a las personas con discapacidad, debe garantizarse la atención domiciliaria adecuada y pública. Es imprescindible reforzar y garantizar los cuidados, el apoyo, la alimentación y las necesidades esenciales de la vida diaria dirigida fundamentalmente a las personas mayores, con discapacidad y en situación de dependencia. Y, por tanto, el consecuente refuerzo de las contrataciones para garantizar esta atención.

No podemos pasar por alto que, en estos momentos son beneficiarias de la prestación de centros de día 97.000 personas, del sistema de atención a la dependencia, prestaciones de derecho subjetivo y por tanto garantizadas; y que, han dejado de recibir al ser objeto de cierre temporal y cese de actividad. Estas personas están ahora mismo confinadas en sus hogares y tanto ellas como sus familiares, en su caso, precisan más que nunca, de los de apoyos oportunos de los servicios sociales domiciliarios.

Pese a que a través del Real Decreto-Ley de medidas urgentes extraordinarias el Gobierno estableció un Fondo Social Extraordinario destinado a las consecuencias sociales del COVID-19 por importe de 300.000.000 euros para financiar las prestaciones básicas de los servicios sociales, UGT considera que puede resultar insuficiente, para atender todas las contingencias que se derivan de esta situación y la necesidad, no sólo de atender a las situaciones anteriores de ayuda a domicilio, sino que debe enfrentarse a  las nuevas demandas.

Este servicio está siendo desarrollado, en algunos casos, por relaciones de buena vecindad y por voluntarios que, de manera altruista, están atendiendo las necesidades de las personas mayores que viven solas en su domicilio y no tienen familiares que les puedan aportar esa ayuda. Si bien desde UGT aplaudimos iniciativas ciudadanas como éstas, no es menos cierto que lo que nos indica es una falta de recursos en este servicio que se hace, aún más imprescindible, en un momento en el que las personas mayores no pueden salir de sus hogares a adquirir alimentos, medicamentos u otros bienes de primera necesidad. 

El sindicato considera que no sólo hay que garantizar el servicio de ayuda a domicilio sino también reforzarlo y priorizar la atención de los usuarios más vulnerables, con necesidad de cuidados personales y sin red de apoyo. 

Ante la situación de emergencia se debe priorizar y garantizar:

1.- La continuidad en la atención domiciliaria, garantizando la cobertura de necesidades básicas esenciales como aseo, higiene personal y del entorno próximo, vestido, tratamientos y prestaciones farmacéuticas, de alimentación y de sueño.

2.- Se debe reforzar la atención domiciliaria, revisando los casos que estaban siendo atendidos en Centros de Día.

3.- Reconfigurar los contenidos en la atención en función de las circunstancias actuales. El servicio puede variarse en intensidad, e incorporar nuevas tareas imprescindibles tales como realizar compras, elaborar comida o proveer de la misma e incluso con el incremento de intensidades horarias o asistenciales.

4.- Se deben poner en funcionamiento, con carácter de URGENCIA, nuevos servicios de atención domiciliaria para personas usuarias que los precisen, con la máxima celeridad. 

Por otra parte, las peculiaridades en la prestación del servicio, como son la proximidad personal, es un hándicap a la hora de reducir los contactos y con ello, la propagación del virus, ya que la distancia de seguridad para prevenir el contagio es difícil de mantener. Tanto las personas usuarias como las y los profesionales, se están exponiendo a un posible contagio, ya en la mayoría de los casos no disponen de equipos de protección.

Por este motivo, es fundamental que las trabajadoras y trabajadores de los servicios sociales, tengan prioridad en el reparto de material de protección, a fin de asegurar su salud. Y, además se les realice la prueba de detección del COVID-19 preferentemente a aquellas personas con síntomas, al igual que en el sector sanitario, para descartar la enfermedad y que continúen prestando el servicio.

Desde UGT, exigimos el fortalecimiento del SAD, a través de la contratación de profesionales de atención en el Servicio de Ayuda a Domicilio y que se garantice la correcta prestación del servicio de atención continuada y especializada. Así como, el reconocimiento de las personas mayores como colectivo más vulnerable a esta situación, y al que debemos intensificar las acciones de protección. Las personas mayores, deben continuar siendo el eje fundamental al que se deben dirigir las acciones.


Valoración de la Secretaria Confederal de UGT, Adela Carrió