Chile: la ultraderecha no puede ser el camino

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La segunda vuelta de las elecciones decidirá si Chile avanza por la senda de la democratización y de los derechos o si retrocede a los tiempos más negros de su historia


Ayer, domingo 21, se celebraron elecciones presidenciales en Chile. Con el 99% de los votos escrutados, los resultados indican que el próximo presidente de Chile será elegido en una segunda vuelta, el próximo 19 de diciembre, en la que competirán el candidato de la ultraderecha, Sebastián kast y el líder de la coalición de izquierdas Gabriel Boric. Los resultados de esta primera vuelta han confirmado lo adelantado por las encuestas, con Kast y Boric como protagonistas de la cita definitiva. La victoria de Kast, y el buen resultado de otros candidatos de derechas, suponen una clara amenaza a la senda de profundos cambios sociales y económicos que el proceso constitucional había comenzado.

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores apoya a las personas empleadas de Chile, a nuestra organización hermana, la  Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y al conjunto de la sociedad Chilena, sedienta de justicia social y política, y anima a la masiva participación de la clase obrera, de la mayoría social chilena, en la segunda vuelta electoral. Anima también a los y las chilenas que residen en España a votar por el progreso de su país. Porque Chile merece un futuro que nunca, jamás, será por lo que la ultraderecha trabaje. 

Estas elecciones chilenas no han sido unas elecciones presidenciales al uso, ya que han tenido lugar en el marco de la convención constitucional que se encuentra en fase de trabajo para la redacción de una nueva Carta Magna para el país sudamericano, proceso forzado por las innumerables y sólidas protestas sindicales y sociales que se han venido llevando a cabo en Chile y que con frecuencia reprimidas de manera violenta por las fuerzas de seguridad (ejército y cuerpo de Carabineros) al mando del aún presidente, el conservador Sebastián Piñera. La actuación de Piñera y el desmesurado e innecesario uso de la fuerza, que han tenido como resultado varias víctimas mortales, torturas, maltrato, daños físicos y violencia sexual según varias organizaciones internacionales, fue denunciada en su momento por la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT). 

Aunque Kast representa a los sectores más conservadores, neoliberales y antidemocráticos de la derecha chilena, herederos del pinochetismo, la falta de movilización de las fuerzas políticas progresistas, ha hecho del neofascismo chileno el vencedor en las urnas. El candidato progresista Gabriel Boric será el encargado de alimentar la esperanza de saldar las deudas sociales que el modelo liberal chileno lleva postergando desde el golpe de estado contra el presidente Salvador Allende.

Las elecciones del próximo 19 de diciembre decidirán si Chile avanza por el camino de la democracia o decide entregar a la ultraderecha oligarca el poder. La primera opción y la redacción de la nueva constitución que ponga en el centro de ésta el valor del trabajo y los derechos de los y las trabajadoras, supondrá un enorme paso adelante y el crecimiento económico, político y social del país después de años, de décadas, de retroceso, privatización, represión e impunidad del pinochetismo. La segunda opción, la de la ultraderecha que representa Kast (y que mantiene excelentes relaciones con el profranquista VOX) es, sencillamente una no-opción.