527 accidentes mortales hasta septiembre

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UGT denuncia que continúa aumentando la siniestralidad laboral ante la falta de acción del Gobierno y de las empresas, que siguen desoyendo las reivindicaciones sindicales para atajar esta lacra


El avance de datos de accidentes de trabajo correspondientes al tercer trimestre de 2021, facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, indica que se produjeron 838.443 accidentes de trabajo, de los que 419.685 causaron baja laboral (incrementándose en un 20,3% respecto al mismo periodo del año anterior) y 418.758 no causaron baja (lo que supone un aumento del 10,5%). Pero lo más preocupante e inasumible es la cifre de accidentes mortales. Hasta septiembre murieron 527 personas, lo que supone tan solo 16 muertes menos, que el mismo periodo de 2020.

La primera causa de la muerte han sido los infartos y derrames cerebrales (166 fallecidos), seguida de los accidentes de tráfico, con 70 muertes.  Además, se han registrado 9.102 accidentes de trabajo debidos a la COVID-19, de los que 6 han sido mortales y 17 graves. 

UGT pide extremar las precauciones para proteger a las personas trabajadoras en las actividades sanitarias y de servicios sociales, y exige que se realicen evaluaciones de riesgo y se sigan utilizando los EPIS adecuados al riesgo de contagio por COVID-19. Asimismo, denuncia la precariedad de las condiciones laborales de este sector debido a la elevada temporalidad y rotación de los puestos y el exceso de carga de trabajo, lo que sin duda afecta a su salud física y mental. 

El sindicato, recuerda que acabar con la precariedad laboral es esencial para hacer descender los accidentes de trabajo y mejorar la salud de las personas trabajadoras. Por ello, insta al Gobierno a:

•    Derogar las reformas laborales de forma urgente.

•    Abrir una mesa de diálogo social en materia de siniestralidad laboral para acordar medidas que pongan fin a esta situación. 

•    Articular, de manera inmediata, un Plan de choque contra la siniestralidad laboral, que debe abordar la enorme incidencia de los riesgos psicosociales entre la población trabajadora. 

•    Exige que la prevención de riesgos laborales no continúe en un segundo plano en las empresas. Es precisa una autentica cultura preventiva, evitando el cumplimiento meramente documental en la gestión.

•    Reforzar la Inspección de Trabajo, con medios humanos y materiales, para que vigile el cumplimiento de la Ley de prevención de riesgos laborales y su normativa de desarrollo. Debe alcanzarse la ratio recomendada por la OIT de 1 inspector por cada 10.000 trabajadores.

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