Sin justicia social no pueden garantizarse los derechos humanos

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En el día de hoy, 10 de diciembre, se celebra el día de los derechos humanos, coincidiendo con el aniversario de la adopción, por parte de la asamblea general de Naciones Unidas, de la declaración Universal de derechos humanos, en 1948.
En aquella histórica declaración, se promulgaron los derechos inalienables propios a todos los seres humanos, sin distinción alguna.

La importancia fundamental de la defensa de los derechos humanos jamás perderá su vigencia y, año tras año, diferentes situaciones en todo el mundo lo evidencian. La represión a las protestas en Chile, Ecuador, Haiti o Irak, el golpe de estado en Bolivia, la persecución racista y homófoba en Brasil, la muerte de miles de migrantes intentando alcanzar una vida mejor en el Mediterráneo, el ascenso de la ultraderecha en Europa y América Latina, son solo algunos ejemplos de la falta de garantía y la permanente amenaza que el marco de derechos humanos enfrenta en nuestro planeta.

Como organización de trabajadores, desde UGT celebramos este día como una oportunidad de reafirmar nuestro compromiso en la defensa y mejora de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, siendo conscientes de la necesidad de persistir ante las violaciones a los derechos humanos que afectan al sindicalismo en diferentes lugares del mundo.

En ese sentido, la situación de Colombia debe destacarse negativamente. Cientos de sindicalistas han sido asesinados en los últimos años en el país sudamericano, que lleva semanas exigiendo a su gobierno respuesta ante las populares demandas de justicia social y compromiso con la paz.

También nos encontramos con una situación preocupante en Filipinas. El gobierno de ultraderecha ha situado recientemente a los sindicatos como uno de sus objetivos y, recientemente, se ha desatado una terrible ola de ataques y detenciones arbitrarias de dirigentes sindicales, en un país donde han sido asesinados más de cuarenta sindicalistas en los últimos tres años.

La declaración Universal de los derechos humanos y el pacto Internacional de derechos civiles y políticos consagran el derecho de los trabajadores a la libertad de asociación por medio del establecimiento de sindicatos. En este marco de libertad de asociación, debemos defender el derecho de huelga, especificado en el Pacto Internacional de derechos económicos sociales y culturales.

La igualdad, la justicia y la libertad solo pueden garantizarse en un entorno donde los Derechos Humanos sean una realidad. Para ello, es fundamental encarar una transformación profunda del modelo económico europeo y mundial. El actual orden neoliberal socava permanentemente la garantía de algunos de los derechos humanos fundamentales, como el acceso a la educación, a la salud, al trabajo, a la igualdad entre hombres y mujeres y a sociedades democráticas, entre otros derechos sociales entre los que debemos incluir los derechos sindicales. Tal como consagra la declaración del 130 aniversario de nuestro sindicato, el capitalismo actual continúa siendo enemigo del bienestar de las mayorías y de la convivencia pacífica entre los pueblos, además de una seria amenaza para la democracia en cada vez más países del mundo.

En el actual contexto de enormes desigualdades sociales y de emergencia climática, una necesaria alternativa al neoliberalismo debe perseguir un nuevo modelo de desarrollo sostenible social y ambientalmente, bajo históricas banderas de los trabajadores como la justicia social y un reparto justo de la riqueza o nuevas inspiraciones, como la ineludible agenda 2030 y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible.