La recuperación sólo será sólida si se acaba con la precariedad del empleo

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El Gobierno debe cumplir con su compromiso: derogar la reforma laboral, restablecer la prevalencia del convenio de sector sobre el de empresa e impulsar una reforma de las políticas activas de empleo para que sean más eficaces y faciliten la reinserción de los desempleados y desempleadas.


Los últimos datos del paro registrado son sin duda positivos, al reflejar una caída del paro por primera vez en un mes de octubre, aumentando simultáneamente el número de afiliados a la Seguridad Social. A pesar de ello, la situación económica y social de nuestro país presenta aún un amplio margen de mejora.

El hecho de que el empleo siga siendo generalmente precario recalca la necesidad de acometer las transformaciones necesarias para dar paso a un modelo laboral más justo y equilibrado, que sitúe la generación de empleo de calidad como uno de los principales motores para lograr un crecimiento sostenido a largo plazo. Solo lograremos una recuperación sólida y sostenible si introducimos cambios que acaben con la incertidumbre y precariedad radical que asola al conjunto de trabajadores y trabajadoras.

Para ello, es absolutamente imprescindible que el Gobierno cumpla cuanto antes su compromiso de derogar la reforma laboral de 2012, que fue impuesta, unilateralmente, y no solo no sirvió para crear empleo, sino que además es la responsable de que éste sea más inestable, inseguro y peor remunerado.  Necesitamos dar paso a un nuevo marco de relaciones laborales que revierta el abuso de la temporalidad y la imparcialidad involuntaria, a la par que recupere un marco de negociación colectiva más equilibrado. En este sentido, resulta esencial restablecer la prevalencia de los convenios sectoriales sobre los de empresa y la prórroga de la cobertura esencial de los convenios al término de su vigencia, esto es, recuperar la ultraactividad de los mismos. Que nadie busque excusas en Europa para no realizar estos cambios. Dejar atrás la pobreza y precariedad crónica, que promueve nuestro mercado laboral, debe ser una máxima ineludible.

Por su parte, para dar respuesta a la delicada situación en la que viven las personas desempleadas en nuestro país y, especialmente, los parados y paradas de larga duración, es necesario también acometer una reforma profunda de nuestro sistema de Políticas Activas de Empleo, toda vez que el actual funciona de forma deficiente y no sitúa en el centro las necesidades y posibilidades de cada desempleado y desempleada. Igualmente, debe ser prioritario revertir los recortes sufridos por los Servicios Públicos de Empleo, dotándolos de los recursos humanos y materiales necesarios para que puedan desempeñar una labor eficaz en este ámbito.

Datos

Los datos de paro registrado del mes de octubre, publicados hoy por el Servicio Público de Empleo, señalan un descenso mensual del 0,02% del número de personas desempleadas (734 menos que en septiembre). Se trata de la primera vez en la historia en la que el paro disminuye en el mes de octubre, acumulando a su vez ocho meses consecutivos de bajada.

La cifra total de personas registradas como paradas a final de mes se sitúa en 3.257.068, lo que supone 568.975 menos que en octubre de 2020 (-14,87%), cuando aún se mantenían las restricciones económicas para tratar de controlar la pandemia. La disminución del paro ha tenido lugar en prácticamente todos los sectores, con la excepción de la agricultura, donde se incrementa un 5,1%. Si lo desglosamos por sexo, el desempleo masculino aumenta un 0,22%, mientras que el femenino se reduce en un 0,19%.

En relación con el empleo, en términos desestacionalizados aumentan en 102.474 los afiliados a la Seguridad Social con respecto a septiembre, llegando a un total de 19.662.163 cotizantes, tras seis meses consecutivos de subida. Sin descontar la estacionalidad, se registran 159.478 personas más que el mes anterior y 700.226 más que hace un año (un 3,7%), alcanzando la cifra absoluta de 19.690.590 cotizantes.

Los contratos registrados aumentan un 22% anual, incrementándose más la contratación indefinida (30,3%) que la temporal (21,1%). Aun así, en total, se han realizado 1.694.088 contratos temporales y 198.496 contratos indefinidos, suponiendo éstos últimos tan solo un 10,5% del total de contratos realizados. De los indefinidos, un 57,2% fueron a tiempo completo y un 28,2% a tiempo parcial. En términos generales, solo 6 de cada 100 contratos fueron indefinidos a tiempo completo. 

Por otro lado, las personas en ERTE vuelven a marcar un mínimo desde que comenzara la pandemia, registrando 190.718 a finales de octubre y reduciéndose en 48.512 personas respecto a septiembre. Por su parte, el número de beneficiarios de prestaciones se redujo en septiembre un 27,8% respecto al mismo mes de 2020, situándose en 1.834.913 personas, mientras que la tasa de cobertura se situó en el 59,7%, 12,2 puntos porcentuales menos que en el año anterior. 

Anexo