Digitalizar sin excluir

Hay que conjurar los peligros del avance tecnológico adaptando el Estado de Bienestar


UGT considera que el avance tecnológico puede ser una oportunidad para la prosperidad de nuestras sociedades, pero también el germen de nuevas desigualdades, de la polarización del mercado de trabajo, y la desnaturalización de los sistemas y servicios de protección social, según la Secretaria Confederal Isabel Araque.

Durante su participación en la conferencia “El futuro del empleo: hacia un nuevo contrato social” incluida en el DigitalES_Summit 2018, organizado por la patronal del sector tecnológico durante los días 10 y 11 de julio, Araque ha alertado del peligrosísimo escenario de conflictividad social que puede generar la falta de una gobernanza adecuada de la revolución digital.

“Una digitalización que transforme nuestras sociedades olvidando los principios de solidaridad, justicia e igualdad sería una involución histórica que no estamos dispuestos a consentir” ha señalado la Secretaria Confederal de UGT, por lo que ha planteado algunas medidas esenciales que permitan aprovechar los beneficios de la tecnología y la economía digital para que sean compartidos por todos y todas en pie de igualdad.

En este sentido, Araque considera fundamental alinear el desarrollo de la eficacia de la producción permite la digitalización con la mejora del bienestar humano, desarrollando sistemas de reparto de los beneficios empresariales a través un sistema impositivo adaptado a la nueva realidad, en que se cotice por la ocupación laboral pero también por la no ocupación cuando deviene de una sustitución tecnológica.

Formación y reducción de jornada

Los trabajadores y trabajadoras deben disponer de cuantas posibilidades sean necesarias para actualizar sus competencias y mejorar su empleabilidad en el nuevo entorno, por lo que la Secretaria Confederal de UGT considera indispensable actualizar la educación académica reglada, auténticas políticas activas de empleo y una verdadera formación ocupación para el empleo, así como garantizar el derecho a la formación continua en el puesto de trabajo.

Otras medidas que serán necesarias para atajar los riesgos de quiebra social un plan nacional de inclusión tecnológica, reducciones progresivas del tiempo de trabajo, actualización del Estado del Bienestar, ampliándolo si resulta necesario con otras prestaciones como la renta básica condicionada para los trabajadores y trabajadoras que no puedan adaptarse a la nueva realidad, y fondos de desempleo tecnológico.