Una pregunta ineludible sobre la memoria

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Entrada en el blog "Valor Sindical" de Pepe Álvarez


En el marco de una visita sindical por Argentina y Brasil, tuve hace unos días el privilegio de visitar el museo de la memoria que se encuentra en la antigua Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires (denominada actualmente Ex-ESMA). El privilegio responde, en primer lugar, a poder conocer el abordaje de las instituciones del estado en Argentina sobre un capítulo tan trágico (y tan reciente) de su historia.

Resulta llamativo que solo dos años después del fin de la dictadura, la justicia argentina juzgaba a los integrantes de la junta militar que gobernó el país entre 1976 y 1983. Pero en años posteriores, hubo una serie de retrocesos como las leyes de obediencia debida y punto final, que limitaron la posibilidad de juzgar al resto de responsables de los crímenes cometidos y los infames indultos que el ex presidente Menem otorgó a los militares previamente juzgados. Se sucedieron posteriormente años de impunidad donde los genocidas compartían las calles con sus propias víctimas y, muchos de ellos, mantenían su posición dentro del ejército. Incluso, se produjo la paradójica situación que el único militar argentino que rompió el pacto de silencio entre los represores, Adolfo scilingo, fue juzgado en España en el año 2005 por delitos de lesa humanidad a partir de sus confesiones.

Pero la democracia Argentina ya había comenzado a vislumbrar el fin de la impunidad justamente en esos años, con la intervención de la corte Suprema de justicia , que derogó las leyes de impunidad y estableció que los crímenes de la dictadura eran imprescriptibles, así como con la llegada al gobierno de Néstor Kirchner en 2003, que supuso un radical cambio a esta situación, con el establecimiento como prioridad de una política oficial de derechos humanos basada en los principios de memoria, verdad y justicia.


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