UGT llama, en el Día #ContraLaDesertificación, a proteger nuestro planeta de la degradación

  • Más de dos terceras partes de nuestro territorio se encuentran potencialmente en riesgo de sufrir desertificación, por lo que hay que actuar ya.
     
  • UGT insta a establecer medidas encaminadas a una gestión, consumo y producción sostenibles de los recursos naturales.
     
  • Urge consensuar un gran pacto social del agua, donde se apueste por una gestión eficiente, así como planes de actuación con medidas destinadas a paliar el efecto de la sequía

Hoy, 17 de junio, se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía con el fin de concienciar acerca de la importancia de combatir estos fenómenos, que suponen grandes retos para el desarrollo sostenible y que han afectado la vida y los medios de vida de millones de personas en su lucha contra la pobreza.

La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas por causa de la actividad humana y las variaciones climáticas. Este proceso se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas (que cubren un tercio de la superficie del planeta y buena parte de nuestro país), a la sobreexplotación y al uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego son ejemplos de aspectos que afectan negativamente a la productividad del suelo, por lo que tenemos que ponerles freno.

Con el eslogan «La tierra es valiosa. Invierte en ella» y con el hashtag #ContraLaDesertificación la campaña de este año quiere involucrar a todas las personas para rechazar el uso insostenible de la tierra y cambiar la tendencia negativa invirtiendo en el futuro de la misma.

Objetivo 15 de los ODS

En este sentido, el Objetivo 15 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) elaborados por la ONU, recoge la determinación de gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad. Cuestiones de vital importancia ya que el 30% de la superficie terrestre está cubierta por bosques y estos, además de proporcionar seguridad alimentaria y refugio a las poblaciones indígenas, protegen la diversidad biológica y son fundamentales para combatir el cambio climático. Según la ONU, cada año desaparecen 13 millones de hectáreas de bosque y la degradación persistente de las zonas áridas ha provocado la desertificación de 3.600 millones de hectáreas.

La sequía también es un fenómeno preocupante, especialmente para nuestro país, ya que las predicciones auguran una disminución de las precipitaciones, así como una mayor variabilidad de las mismas, lo que se va a traducir en un aumento de las lluvias torrenciales y de los largos periodos de sequía, que producirán la degradación de los ecosistemas, así como graves afecciones en la actividad económica. Ejemplo de ello es el último periodo de sequía que hemos sufrido. Según los datos oficiales, en noviembre del año pasado los embalses españoles alcanzaron su nivel más bajo en los últimos 22 años con el 37,3 % de su capacidad total.

Gestionar para las generaciones presentes y futuras

Desde UGT estamos decididos a proteger nuestro planeta contra la degradación, instando al Gobierno a establecer medidas encaminadas al consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de los recursos naturales y la adaptación y mitigación al cambio climático, de manera que se pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

En relación con el agua, es necesario establecer una gestión eficiente, así como planes de actuación con medidas destinadas a paliar el efecto de la sequía. No podemos esperar únicamente a que nos salven las precipitaciones. Para ello, vemos necesario abordar un gran Pacto del Agua, enfocado desde un punto de vista social y elaborado de manera consensuada, contando con el respaldo y la participación de las organizaciones sociales, de manera que se asegure que el acuerdo perdure en el tiempo y que no está sometido a vaivenes políticos.

En definitiva, es el momento de apostar decididamente por la protección y el cuidado del medio ambiente y por combatir el cambio climático, cuyos efectos y consecuencias ya las estamos sufriendo. Actualmente, más de dos terceras partes de nuestro territorio se encuentran potencialmente en riesgo de sufrir desertificación y se esperan sequías cada vez más desbastadoras, por lo que tenemos que actuar ya. En nuestra mano está intentar mitigar y adaptarnos al cambio climático, realizar una transición ecológica y hacer de ello una oportunidad para realizar un cambio productivo y energético que nos permita vivir en un planeta más sostenible y socialmente