«Si no hubiera habido condenados y proceso judicial, la solución sería más fácil en Cataluña»

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Entrevista a Pepe Álvarez en el "Diario de Valladolid"


Reunía a los suyos en una gran asamblea de afiliados en el Huerta del Rey de Valladolid, que por momentos recordaba los tiempos de las asambleas de Acor. Y lo hacía con el estruendo de la sentencia del Supremo. Pero Pepe Álvarez (Belmonte de Miranda, Asturias, 1956) habla claro de Cataluña, de España, de política, de economía, de Castilla y León... Y en su discurso cabe tanto el halago al alcalde de Valladollid, Óscar Puente, como al ex presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera.

PREGUNTA.- La actualidad manda y viene marcada por la sentencia del ‘procés’. ¿Y ahora qué?

RESPUESTA.- Bueno, pues yo creo que igual que antes. Este es un tema que hay que resolver, no en los tribunales, sino las fuerzas políticas con menos tacticismo, menos pensar en qué me conviene en algún sitio del país y más en que hay que encontrar una solución para que el tema de Cataluña deje de ser el tema de Cataluña.

P.- Ustedes defienden que esta sentencia pone más en riesgo la solución política, ¿qué tenían que hacer no condenarlos, no haberlos juzgado?

R.- No es tanto la sentencia del Supremo, que respetamos y acatamos, pero si se produce el proceso judicial es porque antes no se tomaron las medidas políticas que deberían haberse tomado. ¿La sentencia? los recursos dirán si es la que tiene que ser o no, yo no estoy en condiciones de opinar porque ni la he leído, por tanto no se me ocurre entrar en el fondo. Ahora a mí me parece que no teníamos que haber llegado a esta situación. Y eso no es responsabilidad del Supremo. Ahora nos encontramos en una situación que no ayuda a la solución del conflicto.

P.- ¿Qué le parece que el Supremo diga en la sentencia que él no está para dar soluciones políticas?

R.- Es la parte que me sorprende más gratamente. Vuelve a enviar la pelota donde tiene que estar.

P.- ¿Es partidario de un gran pacto PP-Cs-PSOE e, incluso, Podemos como solución al conflicto?

R.- No. Yo soy partidario de un gran pacto en Cataluña.

P.- ¿A qué nivel y cómo?

R.- Pues entre las fuerzas políticas catalanas. Hay dos millones y medio que han votado a independentistas, que no pueden estar al margen de la solución. Y, además, creo que es posible encontrar una solución que permita que Cataluña esté en España como hasta ahora. No veo el por qué no se puede encontrar esa solución. La convivencia, en primer lugar, tiene que garantizarse en Cataluña.

P.- ¿Y cómo se pacta con aquellos que sólo ponen encima de la mesa un referéndum ilegal y una declaración de independencia?

R.- Creo que hay más que todo eso. Hay que trabajarlo.

P.- ¿No se ha trabajado?

R.- Yo creo que no.

P.- ¿Por parte de quién?

R.- De todo el mundo.

P.- ¿No hay nadie más responsable o culpable que otros?

R.- Cuando se llega a una situación como la que estamos, todo el mundo tiene responsabilidades no sólo una fuerza política o un grupo de fuerzas políticas. Llevamos jaleando mucho tiempo esta cuestión, que seguro que a algunos le ha venido muy bien en algunas partes del país y a otros en Cataluña, pero esto es una cuestión que se veía venir.

P.- ¿Cree que la derecha, PP y Cs, y los independentistas son los responsables de ese jalear del que habla?

R.- No tengo ninguna duda. Es la constatación de un hecho real. Hemos ido escuchando expresiones, incluso la propia sentencia emite algunas expresiones incluso sobre la utilización política del propio proceso judicial, que ponen de manifiesto que hay que bajar los decibelios, menos ruido y más diálogo que nos haga que podamos hablar de otros temas, que nosotros pensamos que preocupan más a la ciudadanía que el que en Cataluña haya una situación de normalidad. Iba a decir de convivencia, pero realmente no hay un problema de convivencia en la calle, más allá de las personas que quieren seguir una u otra simbología. Lo que sí es evidente es que la sociedad está partida, no sé si en dos mitades. Eso es lo que hay que arreglar. Necesitamos tiempo, tranquilidad, menos agitar. La ciudadanía comienza a entender que quien más agita no sólo no lo hace con voluntad de solventar, sino mezquina.

P.- ¿Es usted partidario del indulto?

R.- Hablar ahora de qué va a pasar pasado mañana no tiene sentido. Creo que tenemos una legislación, que tiene unas previsiones y ya veremos qué ocurre.

P.- ¿La libertad de los condenados ayudaría a la solución del conflicto?

R.- Si no tuviéramos condenados, y quiero decir que sino hubiera habido el proceso judicial y condenados, la solución sería más fácil.

P.- ¿No se dan las condiciones para que el Gobierno aplique el 155?

R.- A mí parece una barbaridad. Los que atizan el 155 lo que están haciendo es lo mismo que hicieron con el tema de los indultos.

P.- Y todo esto sucede con una profunda inestabilidad política, en ciernes de otra campaña, de camino a unas nuevas elecciones y con un gobierno interino. ¿Quién es el responsable de tener que volver a votar?

R.- Entre todos las mataron y ella sola se murió. A estas alturas del partido, encontrar culpables no lo veo relevante para la función que tenemos como organización sindical. Lo que es evidente es que hay un fracaso de la izquierda, que no ha cumplido con las expectativas que se habían generado. Hay una mayoría de izquierdas en el Parlamento que, curiosamente, fue capaz de generar un programa de gobierno pero no de constituir un gobierno. Seguramente vamos a entrar en una fase en la que no sólo tienes que votar un día, sino que al día siguiente tienes que defender lo que has votado. Igual, después del 10 de noviembre, si continúa esta situación de bloqueo, es posible que la gente decida manifestarse. Es imprescindible abordar un programa de cambios, de atención de las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas, especialmente si hay una mayoría de izquierdas, pero si no la hay, también. En este país hay mucha miseria, mucha gente que no llega a final de mes. Muchas personas que tienen un salario que no les da porque los salarios, pese a la subida de los convenios que hemos acordado con la CEOE del 2%, continúan estancados. Eso lo que quiere decir es que tenemos una reforma laboral que nos ha dejado tantos agujeros que, por muchos que nos empeñemos en negociar con la patronal, por los agujeros se va todo el agua.

P.- ¿Aboga por una repetición de ese voto mayoritario de izquierdas?

R.- Como sindicato no vamos a pedir el voto para nadie. Lo que me parece es que los programas de los partidos de izquierdas van más en relación con las necesidades de los ciudadanos que los de derechas. Pero, en todo caso, si hubiera una mayoría de derechas, vamos a tener que negociarlo con el gobierno que salga, sea de derechas o de izquierdas. No es razonable que, si los programas políticos que se han votado son de izquierdas y esa mayoría de izquierdas está en el Parlamento, por razones de falta de acuerdo entre las fuerzas políticas no se gobierne con ese programa y se haga con otro. Para mí, eso es un fraude a los electores.

P.- ¿A qué achaca el fracaso de la izquierda, a un afán de protagonismo de Pablo Iglesias, una desconfianza de Pedro Sánchez sobre Pablo Iglesias? ¿Qué cree que pasó para que no llegaran a ese acuerdo?

R.- Francamente, no he dedicado mucho tiempo a pensarlo. Acostumbro a reflexionar sobre las cosas que me dan algún resultado.

P.- ¿Cómo ve el debate de cargos en el que se bloqueó la negociación?

R.- Para nosotros lo importante es el programa y no quién está en el Gobierno. Lo hemos dicho nosotros, conjuntamente con Comisiones; se lo hemos dicho a Pablo Iglesias y a Pedro Sánchez.

P.- Pues no le han hecho caso.

R.- Visto el resultado, no demasiado.

P.- ¿Teme el 11N una mayoría de derechas, incluida la ultraderecha de Vox, que esas sí se ponen de acuerdo?

R.- Temer no puedo temer el voto de los ciudadanos. Si deciden que ese es el gobierno que quieren, nosotros tendremos que navegar en ese río. Ahora, sería una catástrofe para España y para Europa que la ultraderecha de Vox entrara a formar parte del gobierno. Y eso creo que lo corroborarían conmigo los sindicalistas de la inmensa mayoría de la UE. No tanto por el PP y Cs, incluso puedo quitar a Ciudadanos porque no ha gobernado y es un partido que no sabes al día siguiente qué va a pasar, de hecho en los últimos tres meses lo hemos visto.

P.- ¿Los ve un poco veleta?

R.- Bueno sí, es un partido veleta, ya digo con él que al día siguiente no sabes qué va a pasar.

P.- Pero es que Vox ya está en gobiernos, al menos apoyándolos, en Madrid, Andalucía y Murcia. ¿PP y Cs no calibran esa catástrofe que usted vaticina o todo vale por el poder?

R.- En primer lugar, no es lo mismo un gobierno de una Comunidad Autónoma que el del Estado.

P.- Bueno, las comunidades tienen muchas transferencias, entre ellas las del estado del bienestar al que usted apela.

R.- Es evidente, pero casi todas estas políticas sociales están regidas por leyes estatales que son las que marcan la pauta. Vamos a ir viendo cuánto van marcando en los próximos meses. Vamos a ver hasta qué punto tiene influencia Vox en políticas que tienen que ver con la igualdad, con la mujer, con el colectivo LGTBI, con cuestiones como la Memoria Histórica. Los indicios que aparecen no son positivos.

P.- ¿El diálogo social de Castilla y León es una herramienta tan importante como para que se pueda extrapolar a otros territorios?

R.- Es una herramienta fundamental. Es el que genera equilibrios, el que hace que las sociedades sean más justas, el que permite calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas. Para nosotros es fundamental. Hay otros territorios que lo practican, pero tan largo en el tiempo, no. Eso hay que ponerlo en valor. Ha generado un tejido que, es verdad, que hay una parte de la Comunidad al que no ha llegado y no lo podemos obviar. Soria existe y El Bierzo existe… y León y Zamora.

P.- ¿Cree que se ha potenciado el eje Valladolid-Burgos-Palencia?

R.- Yo creo que no es un problema de que se hayan potenciado intencionadamente unos más que otros. Esta Comunidad tiene que pensar que tiene una asignatura, que es el Bierzo; qu es que tiene que generar una alternativa que sustituya al sector minero; que es no dar por perdida la batalla del cierre de las térmicas y que lo que queda del carbón no se convierta en un desierto.

P.- Sabe lo que pasa, que se lo dice a un leonés que lleva años oyendo promesas y ayudas incumplidas.

R.- Ya, pero se lo está diciendo un asturiano que está en la frontera y que lo siento en parte y conozco un poquito. Nos tenemos que esforzar a fondo para encontrar alternativas. Por ejemplo, es una pena que Laciana esté como está.

P.- ¿Por dónde pasan esas alternativas?

R.- Pues, por formación a los jóvenes, con incentivos fiscales para que se puedan instalar las empresas. Con tener en la agenda de los responsables autonómicos y estatales la deuda con esas zonas que, por cierto, en algún momento han servido para que otras se desarrollen y estén en mejores condiciones.

P.- Su compañero Pedro Hojas acusaba a Renault de haber llevado la reforma laboral hasta sus últimas consecuencias.

R.- Lo comparto cien por cien. Lo que es evidente es que antes de la reforma laboral las empresas no podían tomar decisiones unilaterales. Desde ese punto de vista, me parece del todo reprochable que Renault, después de las cesiones económicas que ha hecho la Junta y el comportamiento de negociación de los sindicatos, tome ahora estas decisiones unilaterales de eliminar turnos.

P.- ¿Óscar Puente es el ejemplo de cómo llegar a acuerdos de izquierdas y gobernar desde la minoría?

R.- La verdad es que lo había visto en medios, lo había saludado y no había tenido la oportunidad de estar un rato con él… Me parece una persona de izquierdas, comprometida, que habla claro, que dice lo que piensa y, en ese sentido, creo que la gestión de Valladolid es muy positiva. Me voy con una muy grata impresión del alcalde de Valladolid.

P.- Hablaba antes de Memoria Histórica. ¿Después de la exhumación de Franco qué se hace con el Valle de los Caídos?

R.- Después de 44 años ya tocaba exhumar a Franco. Yo pensaba que no iba a generar tanto revuelo lo que me indica que es un acto extraordinariamente positivo desde el punto de vista de la reconciliación, de sentar las bases de futuro. El mausoleo al dictador, al criminal y asesino de tanta y tanta gente que está en las cunetas de nuestro país es incompatible con una mínima reconciliación. ¿Qué se va hacer con el Valle de los Caídos? Creo que lo primero es que las personas que están allí enterradas, si las familias reclaman sus cuerpos, sean encontrados y puestos a disposición de las familias. Ojalá que todas ellas hubieran tenido tantas oportunidades como la de Franco para poder reclamar a los suyos. No sólo las de los republicanos, sino las de los fascistas también. A partir de aquí, el Valle de los Caídos tiene que convertirse en algo que pierda todo tipo de simbología fascista y se convierta en un elemento que nos permita recordar un pasado que no puede volver a repetirse.


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