La ratificación del Protocolo de Kioto:
¿un compromiso o un simple gesto formal?
1 de
febrero de 2002
La ratificación del Protocolo de
Kioto compromete al Gobierno en el cumplimiento de sus obligaciones en el
ámbito nacional respecto a la reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero, que ya superan el 23%, así como a impulsar durante la presidencia
española de la UE la ratificación del Protocolo por parte de todos los Estados miembros
y de la propia UE. Una Estrategia Española de Desarrollo Sostenible que
articule y coordine otras estrategias y planes sectoriales, nacionales y
territoriales que afectan a actividades que contribuyen al Cambio Climático, es
el instrumento adecuado para luchar contra este fenómeno. El Gobierno tiene que
modificar su actual política ambiental para hacer creíble la voluntad política
de cumplir el compromiso de España con el Convenio de Cambio Climático.
Es
satisfactorio comprobar que los Acuerdos internacionales en materia de
Desarrollo Sostenible se van abriendo camino aunque sea muy lentamente. El
Protocolo de Kioto es sin duda un documento que contiene objetivos y esbozos de
procedimientos de actuación fruto de muchas horas de trabajo por alcanzar el
consenso de los gobiernos para asumir compromisos nacionales de reducción de
emisiones de gases de efecto invernadero y de analizar los mecanismos de
flexibilidad que faciliten el cumplimiento de los objetivos. El protocolo
refleja también el grado más avanzado de un acuerdo internacional relativo a la
protección del medio ambiente, de ahí su importancia, además, como acicate para
el impulso de otros convenios internacionales en este ámbito.
La ratificación
del Protocolo de Kioto no puede quedarse en un simple gesto estético que realce
la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible propuesta por el Gobierno,
documento manifiestamente mejorable en su carácter integrador de las
consideraciones ambientales, económicas y sociales de forma coherente, a través
de las distintas áreas clave que plantea; así como mediante la participación
social en su debate y análisis. La ratificación del Protocolo compromete al
Gobierno en la aplicación de medidas, especialmente en el ámbito de la política
energética y de transportes, que permitan reducir la contribución del Estado
español a las emisiones de acuerdo con la asignación de cuotas que se establece
en el Protocolo, y que ya hemos superado en más de un 23%.
UGT
insta al Gobierno a aprobar y poner en marcha una Estrategia Española de
Desarrollo Sostenible que articule y coordine adecuadamente estrategias y
planes ya aprobados, como el Plan de Energías Renovables, la Estrategia
Forestal Española y el Plan de Residuos Urbanos, con vistas a reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de los sectores de
producción y consumo energético, de transporte y vertido de residuos. Asimismo,
reclamamos la inmediata convocatoria del Consejo Nacional del Clima que debe
acometer la elaboración de la Estrategia Española de Lucha contra el Cambio
Climático y estimular la investigación sobre este fenómeno y su impacto en
España. La elaboración de Planes de Movilidad
para ordenar y agilizar el tráfico urbano, reorientar el tráfico de
mercancías y el impulso de utilización de biocombustibles son otras medidas
cuya aplicación contribuye a la lucha contra el cambio climático. Sin embargo,
el veto de España a la ecotasa y el anuncio de la posible suspensión de ayudas a
la energía eólica, no son actuaciones que manifiesten un compromiso real del
Gobierno con los objetivos del Protocolo de Kioto.
En la medida que el Gobierno modifique sustancialmente su actual política ambiental, con la implantación de medidas y líneas de actuación mencionadas e impulse con firmeza la ratificación del Protocolo por parte de todos los países miembros y por la propia UE, se pondrá de manifiesto si la decisión de ratificar el Protocolo de Kioto responde a una asunción de sus responsabilidades con el Desarrollo Sostenible o sólo es un gesto formal para adornar la presidencia española de la UE.