La Certificación Forestal, un
instrumento para
el aprovechamiento sostenible de los bosques
20 de junio de 2001
Los Sistemas de Certificación Forestal deben contribuir a la protección del medio forestal, promoviendo una gestión sostenible de los recursos, y a la generación de empleo, mejorando la cualificación y las condiciones sociolaborales de los trabajadores.
A principios
de la década de los 90 las Organizaciones Ecologistas lanzaron la idea de que
los consumidores, concienciados de la necesidad de defender la naturaleza,
estarían dispuestos a pagar un sobreprecio por la madera procedente de montes
gestionados con criterios ambientalistas y crearon una sociedad, llamada FSC,
encargada de promover la certificación de las maderas producidas por bosques
gestionados de forma sostenible en todo el mundo.
En los
años transcurridos, la idea se ha ido extendiendo en los países forestales
importantes y entre los grandes propietarios que adoptaron el sistema FSC o
crearon otros sistemas de certificación.
Las Asociaciones de Propietarios Privados Europeos se opusieron durante años a las Certificaciones Forestales por considerarlas innecesarias y caras; innecesarias porque los inventarios que se realizan periódicamente demuestran que la superficie de los bosques y sus existencias maderables aumentan de forma continua, y caras por la fragmentación de la propiedad.
Al final
las ventajas ambientales y comerciales de las certificaciones se han ido
imponiendo y han llegado a formar parte de la Estrategia Forestal Europea. El
Consejo Europeo señala que los sistemas de certificación forestal son
instrumentos de mercado para mejorar el conocimiento de los consumidores
respecto a la calidad medioambiental de la explotación sostenible de los
bosques, los sistemas de certificación deben ser comparables, y los requisitos
que exijan deben ser compatibles con principios internacionalmente reconocidos
de desarrollo sostenible forestal. Asimismo deben satisfacer los requerimientos
de ser voluntarios, creíbles, transparentes, económicos, de libre acceso y de
carácter no discriminatorio con respecto a los tipos de monte y las categorías
de los propietarios.
A
mediados de 1998, la Confederación de Propietarios Privados Europeos creó un
Grupo de Trabajo, integrado por destacados países forestales europeos, que
realizó los estudios previos sobre una
posible Certificación Forestal Europea, denominada PEFC, que pretende promover
la gestión forestal sostenible utilizando criterios e índices elaborados a la
medida de los bosques europeos.
España
figura entre los países forestales europeos pioneros en un tema de máxima
actualidad, desarrollando la Certificación Forestal Española (CEF) dentro del
marco Europeo (PEFC). Las maderas con certificación CEF tendrán derecho al uso
del logo PEFC.
Al mismo
tiempo, la asociación ecologista WWF-Adena está poniendo en marcha en España la
certificación FSC, por lo que los propietarios españoles podrán elegir
libremente entre FSC y CEF y, es de suponer, que en el futuro ambas
certificaciones serán homologables.
Recientemente
se ha desatado una polémica sobre los sistemas de certificación, en lo que
parece ser el inicio de "guerra de etiquetas", que puede causar
cierta confusión, y que desde UGT consideramos que en nada beneficia la
reciente andadura de estos sistemas y promueve la desconfianza del consumidor.
Entendemos
que la certificación forestal debe cumplir con una doble función; por un lado,
la protección del medio forestal, promoviendo una gestión que permita una
explotación sostenible de los recursos, y por otro, la contribución a la
generación del empleo, mejorando tanto la formación y cualificación de los
trabajadores del sector, como sus condiciones laborales, sobre todo en lo que
afecta a la estabilidad y calidad del mismo.
UGT
apoya ambas iniciativas (PEFC y FSC), y señala la importancia de realizar el
seguimiento del desarrollo de ambas certificaciones para valorar y contrastar
el proceso y los resultados que se obtengan.
Asimismo
consideramos positivo y deseable, la coexistencia de más de una certificación,
de forma que puedan ser contrastables. No compartimos el rechazo a una
certificación antes de iniciar su andadura sin disponer de datos que permitan
el análisis de su aplicación y resultados obtenidos.