Poner puertas al mar

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Tribuna de opinión de Cristina Antoñanzas, Vicesecretaria General de UGT, en "El Siglo de Europa"


Las resoluciones del Consejo Europeo vuelven a ser más de lo mismo. Se enfoca la migración desde el punto de vista defensivo, y se trata a las personas migrantes como una amenaza o una carga, no como personas con derechos

El interesado debate neoliberal de las migraciones, las políticas migratorias que imperan en el mundo desarrollado, las declaraciones de líderes mundiales, como Donald Trump o Matteo Salvini, llamando “animales” o “carne humana” a las personas migrantes, configuran un mundo totalitario, xenófobo y muy lejos de los valores democráticos.

Un mundo en el que los derechos de las personas pasan a ser lo último, donde las personas migrantes son concebidas como una amenaza o un problema y donde el Derecho Internacional, las leyes y la “civilización” saltan por los aires.

Un discurso, unas políticas que hay que frenar con rotundidad y desde ya, porque si no estamos condenados a una involución de derechos sin precedentes.

El Consejo de Europa, una oportunidad perdida

En este sentido, el Consejo Europeo sobre migraciones, celebrado a finales de junio, ha sido decepcionante tanto en el fondo como en las formas. ¿Por qué?
Porque las resoluciones vuelven a ser más de lo mismo. Se enfoca la migración desde el punto de vista defensivo, y se trata a las personas migrantes como una amenaza o una carga, no como personas con derechos.

Además, no plantea operativos de rescate con financiación comunitaria en el Mediterráneo, recayendo nuevamente esta labor en las ONGs; ni establece pasajes seguros, que serían una forma de desarticular el negocio de las mafias de tráfico de seres humanos. Y más aún, deja a la “voluntariedad” de los Estados miembros lo que debería ser una responsabilidad compartida: la reubicación de los solicitantes de protección internacional.