Necesitamos un Gobierno de progreso que relance la economía y el empleo

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Avance de la Contabilidad Nacional del III Trimestre


► Se ha producido un estancamiento del crecimiento económico, enmarcado en una tendencia de desaceleración.

► Son imprescindibles otras políticas que creen empleo estable y con derechos, reformar los impuestos para recaudar más y de manera más justa e impulsar una estrategia ambiciosa de inversiones que nos lleve a un crecimiento más justo, sólido y equilibrado.


Los datos del avance de la Contabilidad Nacional del tercer trimestre del año, publicados hoy, revelan que seguimos en la fase de crecimiento económico, pero que se ha producido un estancamiento del mismo, enmarcada en una tendencia de desaceleración, que tiene consecuencias preocupantes. Para UGT, es imprescindible generar un impulso adicional a la demanda y, con ello, a la producción y la creación de empleo, para lo cual se requiere de un Gobierno de progreso que sea capaz de construir esa nueva estrategia de reactivación económica y de recuperación social.

Es el momento de la política económica, de implementar actuaciones que impulsen la inversión y el consumo. La política monetaria ha agotado su papel (como ha reconocido el saliente Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi), y corresponde ahora a la política fiscal ejercer su papel, al que han renunciado de manera clamorosa tanto los gobiernos nacionales como la Comisión Europea. Necesitamos un impulso fiscal, y ello requiere de manera simultánea que se obtengan más recursos públicos para poder sufragar esas actuaciones.

En el caso de España, para UGT es preciso derogar las reformas laborales de 2010 y 2012, que impiden que el empleo generado sea de calidad. El empleo creado desde hace años es esencialmente precario, de bajos salarios y con derechos en retroceso, lo que genera, de un lado, una baja recaudación vía impuestos y cotizaciones, y de otra, una muy reducida productividad del trabajo; y reformar los impuestos para recaudar más y de manera más justa, haciendo que paguen más quienes poseen mayores patrimonios y obtienen mayores rentas, tanto personas como sociedades.

Además, resulta fundamental diseñar e impulsar una ambiciosa estrategia de inversiones dirigida a realizar una Transición Ecológica Justa, que consiga de manera simultánea construir un modelo de crecimiento más sólido y equilibrado -con mayor peso del sector industrial y de las actividades que aportan mayor valor añadido-, la creación de más y mejores empleos y la sostenibilidad medioambiental y social, sin dejar a nadie atrás en el proceso.

Por ello, UGT reclama la necesidad de que tras las próximas elecciones del 10 de noviembre se conforme un Gobierno de progreso que asuma estas prioridades en su programa, y que las lleve a efecto. Porque sabemos que la derecha neoliberal y conservadora no va a hacer esta tarea, porque su programa es justo el contrario: más recortes y desregulación laboral; agresivas rebajas fiscales para los más ricos, que ponen en cuestión la existencia misma del estado de bienestar; nulo papel del sector público como promotor del crecimiento y de la calidad de vida; y agravamiento del deterioro medioambiental, con las negativas consecuencias que tiene también sobre la salud de las personas. Se necesita un cambio de políticas que promueva un nuevo contrato social, y que haga que la economía se ponga al servicio del bienestar de la mayoría social, que es la clase trabajadora.

Datos de interés

Según el INE, el PIB creció un 0,4% respecto del trimestre anterior. En términos anuales, el crecimiento se mantiene en el 2%. En el contexto de bajo crecimiento económico europeo, bordeando la recesión en el caso de muchos países, puede considerarse aún un resultado notable. Sin embargo, hay síntomas innegables de que los motores del crecimiento se están parando paulatinamente, y se necesitan nuevos impulsos.

Pese a que –según el avance- el crecimiento se mantiene en las mismas tasas en los dos últimos trimestres (2%) no cabe obviar que está a 1,2 puntos porcentuales que la registrada a mediados de 2017, y 2,2 puntos menos (menos de la mitad) que el aumento a finales de 2015. Todo ello en un contexto en el que la tasa de paro española es aún de casi el 14%, por lo que, para UGT, resulta imprescindible que creemos mucho empleo y de calidad. Y eso, sin un crecimiento superior de la actividad, no es posible.

Por el lado de la demanda, ni la inversión ni el consumo de los hogares tiran de la economía como sería deseable (2,3% y 1,5% respectivamente), y el sector exterior ya solo aporta dos décimas al crecimiento total. Por lo que se refiere a la oferta, es positiva la recuperación de tasas positivas de la industria (1,8%), tras caer entre los primeros trimestres de 2018 a 2019, pero no es suficiente; y paralelamente, la construcción –un sector con un importante efecto arrastre sobre otras actividades de peso- ha desplomado su crecimiento de tasas superiores al 6% hace dos trimestres al 2,4% ahora. Los servicios crecen al 2,4%, y el sector primario está parado (0,1%).

La desaceleración económica se refleja de manera nítida en la creación de empleo. En el tercer trimestre ha pasado de crecer un 2,5% en términos anuales a hacerlo un 1,8% (en términos de empleo equivalente a tiempo completo). En términos trimestrales el empleo apenas ha aumentado (0,1%, cuatro décimas menos que en el segundo trimestre). Son resultados coherentes y similares con los datos ofrecidos hace una semana por la Encuesta de Población Activa de este mismo período, que ratifican la tendencia de agotamiento progresivo de la generación de empleo y reducción del paro, planteando serias dudas sobre la continuidad de la fase expansiva, si no se hace nada para impulsar la actividad.