Las empresas han superado la crisis, ahora toca recuperar a las personas

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Los salarios deben crecer para impulsar la economía, que crece ahora a un ritmo más lento que hace dos años -según la Contabilidad Nacional del tercer trimestre del año- reducir la pobreza y crear más empleo. Las empresas ya han superado la crisis y están en condiciones de elevar los salarios sin perder competitividad, como los sindicatos han propuesto en la mesa diálogo con la patronal sobre negociación colectiva.

Es necesario también un cambio de políticas y restaurar el equilibrio en las relaciones laborales, derogando las reformas. La salida de la crisis será efectiva cuando los frutos del crecimiento lleguen a las personas.

Los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral del tercer trimestre, hechos públicos hoy por el INE, muestran cómo la economía española sigue creciendo, pero a un menor ritmo. Tal y como anticipó el Indicador Adelantado, la actividad creció un 0,7% respecto del trimestre anterior, una décima menos que en los tres trimestres anteriores, y la tasa anual se situó en el 3,2%, dos décimas menos que la anterior. Es la tasa anual más baja desde hace cinco trimestres.

Esta evolución es coherente con la pérdida de intensidad del crecimiento que ya recogen todas las previsiones. Las del propio Gobierno sitúan el aumento del PIB en 2016 en el 2,9%, y en el 2,3% para 2017 (ambas en media anual). Una moderación del crecimiento que nuestro país no se puede permitir, porque precisa de más actividad para generar más y mejor empleo. Solo así podremos reducir al ritmo adecuado nuestro elevado nivel de desempleo y generar riqueza suficiente para atender nuestros compromisos presupuestarios con Europa, potenciar las redes de protección social y reducir las desigualdades al mismo tiempo.

La progresiva ralentización del crecimiento del PIB obedece al agotamiento del impacto de los factores que han impulsado el mismo en los últimos dos años, como la caída del precio del petróleo, los bajos tipos de interés o la devaluación del euro frente al dólar. Ahora, nuestra economía (como la europea en su conjunto) necesita impulsos adicionales. Para ello es imprescindible que crezcan los salarios, y sobre todo los más bajos.

Por eso las organizaciones sindicales UGT y CCOO hemos propuesto en la mesa de diálogo social con las organizaciones empresariales subidas salariales para 2017 que consigan ganancias de poder de compra para los trabajadores y las trabajadoras, cifrando estos incrementos en una horquilla que va del 1,8% al 3%, dependiendo de las condiciones económicas y productivas de cada empresa y sector.

En términos generales, las empresas ya han superado la crisis que comenzó en 2008, y sus beneficios han vuelto a los niveles que tenían antes de la misma, creciendo a tasas muy importantes. Están en condiciones de aumentar las retribuciones de sus empleados sin mermar su competitividad, y deben hacerlo:

  • Primero, para que los asalariados puedan recuperar participación en la renta, algo que no es posible solo con la creación de empleo actual debido a la elevada precariedad del mismo. 
  • Segundo, para que los trabajadores y las trabajadoras recuperen parte del poder de compra perdido desde 2009, que se eleva a 4,8 puntos porcentuales.
  • Tercero, para que las empresas vendan más, algo que solo es posible si las familias pueden poder consumir más, es decir, si aumentan sus ingresos, que provienen en un 80% de los salarios. En el tercer trimestre el consumo de los hogares ha reducido cuatro décimas su tasa de crecimiento anual, del 3,2% al 2,8%.
  • Y cuarto, para alimentar los ingresos de la Seguridad Social, única forma de hacer sostenible a largo plazo nuestro sistema de pensiones y de protección social, que se nutre de las cotizaciones y, en consecuencia, depende directamente de los niveles salariales.

Por todo ello el papel de los salarios es muy relevante, como un factor clave para sostener el consumo de las familias y, con él, la demanda interna y la creación de empleo, para mejorar la distribución de la renta y reducir las desigualdades - que en España están en niveles de los más altos de Europa- y como fuente de ingresos de nuestro sistema de Seguridad Social.

En este sentido, UGT celebra también la aprobación en el Congreso, el martes pasado, de una Proposición de Ley presentada por el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos- En Comú Podem - En Marea que insta al Gobierno a elevar el Salario Mínimo Interprofesional, en línea con la propuesta que venimos defendiendo los sindicatos UGT y CCOO desde hace años, para situarlo en el corto plazo en 800 euros mensuales y alcanzar de manera progresiva una cuantía equivalente al 60% del salario medio de nuestro país, tal y como promueve la Carta Social Europea.

Ésta es una medida imprescindible para reactivar nuestra economía y para reducir los niveles de pobreza, que cada vez más afectan a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país debido a la precarización del empleo provocada por las reformas laborales de los últimos años, y en especial por la acometida por el Gobierno del PP en el año 2012 y sus sucesivos desarrollos. Por eso es necesario derogar esas reformas laborales, como punto de partida para construir un nuevo marco laboral de manera consensuada, que tenga como base el empleo indefinido y de calidad.

Para UGT, la salida de la crisis de nuestro país solo sucederá definitivamente cuando los frutos del crecimiento lleguen a todos y a todas, y sobre todo a los que atraviesan peores condiciones económicas y laborales. Para ello es imprescindible cambiar las políticas desarrolladas desde 2010, tanto en España como en Europa. La austeridad y los recortes deben dar paso a la reactivación y a la mejora de la protección social; la precariedad a la calidad del empleo; la devaluación salarial a la ganancia de poder de compra de los asalariados y asalariadas; y la pérdida de derechos de todo tipo (laborales, civiles y de ciudadanía) a la mejora de los mismos.

En definitiva, UGT propone un Nuevo Contrato Social que, acometiendo las reformas precisas en las principales instituciones del país, permita construir una sociedad más próspera, justa y democrática.