La economía circular, eje del nuevo modelo productivo

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Gonzalo Pino clausura el curso de verano de la UCM sobre economía circular y economía colaborativa


El Secretario de Política Sindical de UGT, Gonzalo Pino, ha reclamado la participación de las organizaciones sindicales como agentes sociales fundamentales del cambio del modelo productivo hacia una economía circular “que garantice el respeto al medio ambiente, una mayor calidad de vida en el presente y el futuro, la generación de empleo estable de calidad y mayor protección social”.

“La participación de las organizaciones sindicales como agentes sociales fundamentales del cambio del modelo productivo hacia una economía circular debe tener constancia. Para que tenga éxito, la Estrategia debe realizarse de forma negociada, fruto de un intercambio de ideas y propuestas con los agentes sociales a través del diálogo social”.

Gonzalo Pino ha realizado estas declaraciones durante la clausura del curso de verano de la UCM “Economía Circular y Colaborativa: dos caras de la nueva economía”, donde ha señalado que la economía circular “propone unas pautas de producción y consumo basadas en la expansión de la vida útil de los recursos, los materiales y los bienes. Extender el ciclo de vida de los productos, en contraste y oposición a pautas de “usar y tirar” y a la conocida obsolescencia programada”.

Además, el modelo plantea actuaciones de reciclaje, reparación, reutilización, rediseño, reproducción y renovación de materiales y de bienes. Detrás de esta economía se encuentra una estrategia, lo que, para Pino implica “una intención y una planificación política e institucional, con un impulso desde las políticas públicas y una implicación de los diferentes niveles de la administración. Es un modelo social, de pautas de comportamiento responsables frente a los recursos y al medioambiente, que parte de las personas, y también de las empresas”.

Economía colaborativa desregulada

Frente a esto, la economía colaborativa “se construye desde abajo, desde la sociedad y, a pesar de que trata también ser eficiente, equitativa y responsable con el entorno, la mala práctica de las empresas ha llevado a una desregulación de los derechos de los trabajadores. Esta situación de “precariedad al límite” no está vinculada a la robotización, automatización y digitalización de la economía, sino que está relacionada con decisiones de flexibilizar al máximo las condiciones laborales”.

En este sentido, Gonzalo Pino ha considerado que “estas formas de trabajo no tienen por qué implicar menores derechos laborales, ni menor protección para los trabajadores. Sí lo es, en cambio, las decisiones de desregular los mercados de trabajo, lo que supone un evidente aumento de la inestabilidad en el empleo y de la inseguridad económica y un empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida”.

“Con la coartada de la revolución tecnológica”, ha afirmado, “se nos quiere hacer comulgar con nuevas -o revitalizadas- formas de organización empresarial y nuevas formas de empleo como las nacidas de la economía de plataformas, que además de poner en riesgo la existencia misma de la relación laboral por cuenta ajena, pone en peligro el derecho de los trabajadores a unas condiciones de trabajo justas, a un salario digno y a una protección social adecuada”.

Algo que UGT “rechaza rotundamente. Para UGT este trabajo que se pone encima de la mesa es inadmisible, ya que conlleva una degradación de sus derechos, un aumento de la desigualdad social, un incremento de la pobreza laboral y una desregulación de las relaciones laborales. Además, este trabajo, que se construye con más empleo temporal o a tiempo parcial, más relaciones mercantiles o comerciales sin contribución a la Seguridad Social y una importante reducción de los salarios, va a poner en riesgo al propio Estado del Bienestar”.

Esta misma revolución tecnológica, en cambio, “ofrece la posibilidad de desarrollar nuevos yacimientos de empleo, pero empleo de calidad, no desregulado”.

España Circular 2030

El Secretario de Política Sindical de UGT ha recordado que en España “se está trabajando en la Estrategia Española de Economía Circular, denominada España Circular 2030, a partir del Pacto por una economía circular, con el compromiso de los agentes económicos y sociales, cuyo objetivo es reducir los residuos e incrementar el porcentaje de reciclado”.

En este sentido, el sindicato considera “positiva” esta iniciativa, “pero, tal y como se ha planteado, se queda atrás en cuanto a expectativas y muestra deficiencias. La primera cuestión relevante es que la educación, la formación y el empleo aparecen como factores secundarios, cuando deberían ser elementos fundamentales”.

Así, “desde UGT defendemos el papel crucial del empleo, la educación y la formación en España Circular 2030. Se hace referencia a que se crearán nuevos empleos y ocupaciones que requerirán formación, pero no queda explícito que la generación de empleo de calidad es un elemento estratégico de la transición. Y no se puede obviar la necesidad de crear empleo de calidad”.

De igual forma, “la seguridad y salud en el trabajo y para los consumidores es un elemento que debe estar implicado de forma transversal y prioritaria. También es necesario mostrar que la I+D+i es la clave, el motor que debe vertebrar el cambio. Sin embargo, aparece como un ámbito más a considerar en un conjunto de objetivos, instrumentos y medidas”.

Además, ha recordado que “también la economía colaborativa, con su enfoque social, debe integrarse plenamente en la Estrategia de economía circular. Hay que vincular la Estrategia con la iniciativa sobre “el futuro del trabajo” (de la OIT), donde la economía circular y la economía colaborativa forman parte de este futuro”.