Movilidad funcional 

Dentro de una empresa nos podemos encontrar con casos en los que el trabajador se ve sometido a cambios derivados de ciertas circunstancias; uno de los cambios más comunes que pueden darse es la movilidad (tanto por cambio de tareas como por traslado dentro de una empresa). Concretamente, la movilidad funcional consiste en cambiar al trabajador de puesto de trabajo, de forma que pasa a realizar funciones distintas a las que normalmente desempeñaba. 

Se puede cambiar tanto la distribución del trabajo dentro de la propia empresa, como las funciones que los trabajadores desempeñan, siempre que éstos tengan la titulación necesaria para desempeñar las funciones del puesto de trabajo que se les asigne y que la movilidad no derive en una pérdida de categoría profesional, disminución salarial, ni menoscabo de su dignidad.

El Estatuto de los Trabajadores: establece que la movilidad funcional no tendrá otras limitaciones que las de las titulaciones académicas exigidas y el grupo profesional que corresponda; sin menoscabo de su dignidad y sin perjuicio a su formación.

Así, la movilidad del trabajador por categorías o grupos profesionales sólo será posible si existen razones organizativas que la justifiquen y por el tiempo necesario para superar las mismas. También, el trabajador sólo será destinado para realizar aquellas funciones de categoría profesional inferior en el hipotético caso de que ocurran causas imprevisibles pero siempre y cuando esto no conlleve una disminución del salario.

Por el contrario, si el trabajador realizase funciones superiores a las de su categoría o grupo profesional, por un tiempo superior a 6 meses en un año o a 8 meses en dos años, el trabajador tendrá derecho al ascenso y a percibir el salario correspondiente a esa categoría superior. Si la empresa se negara a reconocer el ascenso, el trabajador podrá reclamar a la autoridad laboral, y además recomendamos que acuda a sus representantes sindicales, quienes pueden asesorarles.