Día Internacional de la PAZ

UGT y CCOO exigen que
cesen las presiones sobre la ONU
y se restaure su credibilidad

20 de Septiembre de 2002

Con motivo del Día Internacional de la Paz, UGT y CC.OO. reafirman su compromiso para contribuir a generar un movimiento, en España y Europa, por la paz y solidario con los trabajadores árabes, americanos y con todos los pueblos del mundo. Ambas organizaciones sindicales, exigen que se restaure la credibilidad de la ONU, hoy en día sometida a presiones y ultimátum para que legitime acciones unilaterales, como único organismo de la comunidad internacional para adoptar medidas y mantener la paz.

El sábado 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz. En septiembre del 2001 la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución que establece en dicho día el esfuerzo concentrado para involucrar a los gobiernos en la promoción de la paz, respondiendo de esta manera a la razón de ser de la ONU y al mandato de la Carta fundacional de las Naciones Unidas:

Ø       preservar a las generaciones actuales y venideras del flagelo de la guerra,

Ø       reafirmar la defensa de los derechos fundamentales del hombre  basados en la igualdad entre hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,

Ø       crear las condiciones para mantener la justicia y el respeto por los Estados de las obligaciones emanadas de los tratados y del derecho internacional,

Ø       promover el progreso social y la mejora del nivel de vida de los habitantes del planeta.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el mundo ha sido testigo de más de cien conflictos armados graves. El papel de las Naciones Unidas en la gestión de los conflictos ha aumentado dramáticamente a consecuencia del final de la Guerra Fría. No repuestos aún de las consecuencias de los conflictos en los Balcanes, las guerras de “baja intensidad” y las declaradas asolan África y otras regiones. Aparecen y se reactivan nuevos y viejos conflictos en Chechenia y en Cachemira. Mientras el fracaso del proceso de paz en Colombia abre paso a la agudización de los enfrentamientos.

Defendemos la necesidad de mantener y reforzar la ONU, como único organismo legítimo de la comunidad internacional para adoptar medidas y mantener la paz, reclamamos , a su vez, profundas reformas en el funcionamiento de sus organismos y agencias para situar en un plano de igualdad a una amplia mayoría con  voz limitada y a una minoría con derecho a veto, y contemplamos con preocupación las presiones y ultimátum  para que la ONU resuelva  y legitime acciones decididas unilateralmente.

UGT y CC.OO. denunciamos la deslegitimación de los organismos internacionales existentes y el desprecio  a las preocupaciones de la comunidad internacional ante los desafíos de la globalización.

La negativa del gobierno de EE.UU. a firmar el Protocolo de Kyoto, la ausencia del Sr. Bush en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, la escasa voluntad de asumir compromisos para combatir la pobreza en la Cumbre de Monterrey, el abandono de responsabilidades en la UNESCO durante más de 17 años, secundado por Gran Bretaña y Singapur, la retención de pagos y cuotas como arma de presión financiera para determinar la toma de decisiones políticas y la búsqueda de la impunidad ante la Corte Penal Internacional , restan credibilidad a la posición de EE.UU. sobre el papel que debe jugar la ONU en la crisis actual.

CC.OO. y UGT consideramos que el año transcurrido desde los atentados terroristas de Nueva York presenta un balance negativo muy preocupante para la paz y la seguridad de los pueblos.

EE.UU. quiere arrastrar a la comunidad internacional a una guerra sobre Iraq, que de hacerse efectiva, agravará, hasta límites cada vez mas alejados de los mandatos fundacionales de la ONU, la explosiva situación de Oriente Medio. En Palestina, Iraq, Afganistán desde hace años, varias generaciones no conocen otra perspectiva que la de intentar sobrevivir en medio de la guerra. Millones de personas inocentes tendrán que enfrentarse a mayores dificultades, la intolerancia y el odio serán el caldo de cultivo de nuevos conflictos. La guerra no es la solución. Seria un suicidio creer a las voces que restringen el alcance del terremoto de la guerra a un limitado epicentro situado en un palacio de Bagdad.

Rechazamos con firmeza el argumento de quienes pretenden identificar la oposición a la guerra con una actitud pusilánime frente al terrorismo ó la ingenuidad ante el régimen dictatorial que gobierna en Iraq.

Los atentados no representan ni un enfrentamiento entre civilizaciones ni la expresión desviada de una reacción frente a la opresión. No son más que el producto de un fanatismo. Matar a una persona no es defender una doctrina es simplemente un asesinato.

La ejecución de disidentes, las detenciones y torturas de miembros de la oposición política, la represión sobre las minorías étnicas kurdas, las violaciones de los derechos humanos, reflejan el padecimiento y el sometimiento del pueblo iraquí bajo Sadam Husein. Lejos de aliviar su situación los bombardeos periódicos y el embargo económico, elevan la mortalidad de niños, ancianos y mujeres.

El movimiento sindical español lamenta la actuación de Blair, Berlusconi y Aznar, que parece haber olvidado de repente sus recientes responsabilidades como Presidente rotativo de la UE, en su alineamiento incondicional tras la estela del Sr. Bush, provocando un retroceso en la consolidación económica, política, institucional y en  la política exterior y de seguridad de la Unión Europea.

El Futuro de Europa, más allá de los debates de la Convención, depende de su capacidad para demostrar ahora, en las crisis abiertas, que es posible la cooperación de sus Estados miembros y su presencia con una voz común en el mundo a favor de la paz y la seguridad, la justicia social, la democracia, los derechos fundamentales y el desarrollo económico y social de los pueblos.

UGT y CC.OO. estamos firmemente convencidos sobre el papel de la ONU como instrumento fundamental  para regular las relaciones y conflictos entre Estados. Restaurar su credibilidad nos lleva a reclamar también la aplicación de sus resoluciones, las referidas a Palestina, Israel y al Sahara Occidental.  Es insostenible, desde un punto de vista político y moral, que haya distintos criterios a la hora de exigir el cumplimiento de las resoluciones de la ONU.

Reafirmamos nuestro compromiso y voluntad política para contribuir a generar un movimiento en nuestro país y en Europa, por la paz y solidario con los trabajadores árabes, americanos y los pueblos del mundo en la medida que nos unen los mismos deseos y problemas: el ejercicio de la libertad, la defensa de los derechos humanos y de los valores de justicia y solidaridad, la eliminación de las desigualdades y el rechazo a un mundo que se construye sobre la opresión y la miseria y cada vez más tentado al recurso de la guerra.

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