RESOLUCIÓN SOBRE IRAK
8ª Conferencia Mundial de la CIOSL para la Mujer
Nosotras, las mujeres participantes en la 8ª Conferencia Mundial de la CIOSL para la Mujer, reunidas en Melbourne, Australia, del 18 al 21 de febrero de 2003, y representando a las mujeres trabajadoras y sindicalistas de 92 países, consideramos que un mundo justo (basado en la igualdad y la solidaridad) es un mundo construido sobre la base de la paz internacional, la erradicación de la pobreza y la democracia universal.
Reiteramos nuestro compromiso con las Naciones Unidas como el único
camino posible para preservar la paz y garantizar la seguridad internacional y
expresamos nuestra angustia ante la rápida escalada militar para una guerra
contra Irak.
En vísperas de la Conferencia, el 15 de febrero de 2003, más de 60 millones
de mujeres y hombres en todo el mundo tomaron las calles diciendo NO a la
guerra y SÍ a una paz global. A la primera manifestación que tuvo lugar aquí en
Melbourne, siguieron marchas en 600 ciudades, desde Roma hasta Londres, que
culminarían con las manifestaciones de Estados Unidos en Nueva York y San
Francisco. Pensamos que todas estas personas, en su mayoría mujeres, han
querido expresar el mismo sentimiento del que se hiciera eco la Presidenta de
ACTU, Sharan Burrow, en su declaración a esta Conferencia, cuando instaba a
“nuestros dirigentes a escuchar la voz de la razón expresada por las mujeres”,
afirmando que “queremos un mundo donde las personas, la paz y la prosperidad
para todas las naciones sean la primera, la segunda, la tercera y la última
prioridad de la gobernanza global”.
Las mujeres trabajadoras en todo el mundo no se hacen ilusiones sobre
la naturaleza del régimen que Saddam Hussein ha venido imponiendo sobre las
mujeres y los hombres iraquíes durante las últimas tres décadas. Es por ello
que queremos reiterar claramente que nuestra firme actitud contra la guerra no
pretende crear excusas para un régimen al que debe ponerse fin. Pero cualquier
cambio duradero sólo podrá conseguirse a través de la paz, la justicia social,
el desarrollo y el multilateralismo internacional.
Nosotras, las mujeres participantes en la 8ª Conferencia Mundial de la
CIOSL para la Mujer, pensamos que la paz en un mundo globalizado no sólo es una
opción ética, sino también una estrategia para la gobernanza internacional. Una
guerra provocaría inestabilidad en toda la región, inclusive en Israel y
Palestina y dejaría innumerables víctimas indefensas, crearía penurias aún
mayores a los civiles inocentes, y fomentaría nuevos odios e iras.
Expresamos nuestra más profunda preocupación ante las estimaciones del
ACNUR, que cifran en 2 millones en número de refugiados iraquíes ocasionados
por la guerra, con profundas y duraderas heridas sociales, económicas y
emocionales.
Sabemos también que las mujeres fuera de Irak resultarán
desproporcionalmente afectadas por la guerra, ya que los fondos que se
destinarían a la educación, la salud, el bienestar y otros programas sociales
serán desviados para financiar el conflicto.
Nosotras, las mujeres sindicalistas que hemos situado en el núcleo de
nuestra acción la lucha contra la violencia y la discriminación, sabemos que la
guerra acarreará sin lugar a dudas violencia física, violaciones y un
resurgimiento del racismo, que se centrarán principalmente en las personas más
vulnerables: mujeres y niños, especialmente niñas.
Así pues, las mujeres participantes en la 8ª Conferencia Mundial de la
CIOSL para la Mujer reafirman que:
Æ
No creemos que se hayan agotado
las vías para desarmar a Irak sin recurrir a una guerra.
Æ
Las partes implicadas deberían
aspirar a lograr una solución diplomática a esta situación, a través de
Naciones Unidas y mediante la aplicación de todas las resoluciones de la ONU
referentes a la región.
Æ
Hablamos con una sola voz a
favor de reforzar el papel y la autoridad de la ONU, incrementar su
contribución en ayuda humanitaria a la población que padece privaciones y para
apoyar reformas democráticas.
Æ
Hacemos un llamamiento al
movimiento internacional para que se mantenga firme y unido en defensa de sus
principios fundamentales de solidaridad, igualdad y paz.
Æ
Instamos a todos los gobiernos
para que incluyan a las mujeres en los procesos destinados a lograr la paz.
Æ
Nos comprometemos a abordar las
cuestiones relativas a la forma en que la guerra y el racismo afectan
principalmente a mujeres y a la juventud.
Æ
Decimos NO a la guerra y al
terrorismo y SÍ a una solución pacífica de los conflictos, la erradicación de
la pobreza, la igualdad y la democracia universal.
¡QUEREMOS PAZ, PAN Y ROSAS!
La CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL DE ORGANIZACIONES SINDICALES LIBRES es
la representante a nivel mundial de las organizaciones de trabajadores y
trabajadoras libres de los cinco continentes. Fundada en 1949, cuenta
actualmente con 231 afiliadas, en su mayor parte federaciones sindicales
nacionales, con unos efectivos totales de 158 millones de personas, de los que
el 40% son mujeres.