Tras la huelga del 20 de junio
25 de junio de
2002
La Comisión Ejecutiva Confederal de UGT ha analizado en su reunión
ordinaria celebrada en el día de hoy los resultados de la jornada del 20-J, y a
este respecto considera necesario realizar las siguientes valoraciones
iniciales:
Primera.- El
rechazo que UGT y CCOO unitariamente han mantenido respecto a la supresión de
derechos laborales, el abaratamiento del despido, y los recortes de la protección por desempleo, plasmados en el
Decretazo del Gobierno, ha conseguido un respaldo masivo de la sociedad
española:
La huelga general la han hecho,
en conjunto, más de diez millones de trabajadores.
A pesar de las presiones y la
utilización desmesurada que las autoridades gubernativas han hecho de los
cuerpos y fuerzas de seguridad y de la fijación de servicios mínimos abusivos
suspendidos cautelarmente en algunos tribunales, que además han sido
escrupulosamente respetados, la huelga ha sido masivamente seguida.
Los datos más objetivos e
incuestionables –consumo eléctrico, tráfico en la principales ciudades,
viajeros en los medios de transporte, ...- ponen de manifiesto sin lugar a
sombra de dudas que la magnitud de la huelga ha sido muy amplia, excediendo
incluso los límites naturales de lo laboral.
Desde antes del 20-J los
ciudadanos españoles, laboralmente activos o no, asalariados o no asalariados,
vienen mostrando un rechazo amplísimo a la reforma del Gobierno. Hasta tal
punto que pocas materias han cosechado, a lo largo de estos veinticinco últimos
años una repulsa tan extendida.
Ese rechazo ha incluso aumentado
después de la jornada del 20-J: más del
80 por ciento (y más del 60% entre los propios votantes del PP) suscribe hoy lo
que eran los objetivos de la huelga (supresión de las medidas e inicio de una
verdadera negociación con los sindicatos).
En la jornada del 20-J la
mayoría de la sociedad española, y desde luego amplísimamente los trabajadores,
han mostrado de la forma más activa y participativa que existe en una
democracia (ejerciendo libremente sus derechos de huelga y manifestación) su
total respaldo a las posiciones sindicales y el grado de malestar con la
política del Gobierno del Sr. Aznar.
En conjunto, el 20-J ha supuesto
una de las mayores jornadas de movilización por motivos sociolaborales vividas
por la sociedad española.
Y una respuesta que, en justos
términos democráticos no puede ser ignorada por ningún Gobierno. Es más que
atípico, es insólito en el marco europeo que un Gobierno ignore la opinión
mayoritaria de los ciudadanos, alegando que ya se pronunciaron en las
elecciones y que no les corresponde hasta las próximas. Una concepción tal no
pertenece a las coordenadas democráticas en las que afortunadamente se inscribe
desde hace tiempo nuestro país.
El Partido Popular ha cosechado,
por otra parte, el abandono y la deserción en este tema de una parte sustancial
de su electorado: un 30 por ciento ha apoyado la convocatoria de huelga y
prácticamente un 20 por ciento (alrededor de dos millones) la ha realizado.
Unos resultados que,
inequívocamente, ponen de manifiesto el profundo e intenso desgaste que esta
cuestión ha ocasionado en el Partido Popular.
Los intentos de acallar la
opinión mayoritariamente expresada por la sociedad española encubriendo el
20-J, además de vanos, son peligrosos.
Se ha intentado ocultar la
expresión de muchos millones de españoles silenciando con ello su voz y su
criterio, y eso es muy grave. Y con seguridad tendrá consecuencias para todos
aquellos que, inútilmente por otra parte, lo han intentado: ciertos medios de
comunicación, y sobre todo el Gobierno.
La libertad de prensa en España
ha quedado en evidencia en algunos ámbitos. El contraste con la forma en que el
conjunto de la prensa internacional valoró el 20-J es, a este respecto,
esclarecedor. Pero sobre todo la comparación es demoledora para algunos medios
de comunicación nacionales. Otros medios nacionales, sin embargo, han realizado
con extremo rigor su tarea informativa. Lo que debe contar con el mayor
reconocimiento de la sociedad española.
Lo mismo sucede, y quizá en
grado sumo, al comparar la independencia en la información de unas televisiones
y emisoras de radio con el grado de subordinación manipuladora del ente público
Radiotelevisión Española.
Los esfuerzos del Gobierno se
han volcado desde virtualmente antes de comenzar la jornada del 20-J en crear
una imagen artificial del fracaso de la huelga, sometiendo a la sociedad
española, a través de Radiotelevisión Española, a un sistemático manejo
informativo. El contraste entre unos y otros medios de comunicación es tan
evidente que pone de manifiesto, sin lugar a dudas, esta actitud manipuladora.
Segunda.- Los trabajadores, los
sindicatos, la sociedad española en general el 20-J hemos vivido, en suma, una
verdadera jornada de celebración democrática a través del ejercicio de derechos
fundamentales, que sólo en ocasiones extraordinarias se ejercen de forma tal
multitudinaria.
UGT quiere, en consecuencia,
agradecer y felicitar a todos ellos por este éxito democrático, y en particular
a los trabajadores participantes, a los cientos y cientos de organizaciones
sindicales y sociales que se han sumado a las convocatorias de huelga y a las
manifestaciones.
Tercera.- La UGT considera que el resultado elemental y lógico de los
acontecimientos es la retirada por el Gobierno de las medidas aprobadas y la
recuperación del diálogo mediante una verdadera negociación con los sindicatos.
Esto es lo que abrumadoramente
demanda, (y en esto existe unanimidad) la sociedad española.
Esto es, asimismo, lo que los
sindicatos hemos requerido desde el inicio y en todo momento.
Las llamadas del Gobierno a
recuperar el diálogo sin tocar nada sustancial de las medidas impuestas son un
intento de huida. Una fuga con la que, en realidad, pretende silenciar la
opinión mayoritaria de los ciudadanos.
Las organizaciones sindicales
vamos a mantener nuestra presencia en los órganos de participación
institucional, que obviamente el Gobierno debe respetar (y esto lo vamos a
exigir porque el Gobierno lo ha incumplido con el Decretazo). Pero, esto no
puede servir de excusa al Gobierno para eludir su obligación de recuperar el
diálogo social con el que dicha participación institucional no puede ser
confundido.
Por último, la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT va a gestionar conjuntamente con CC.OO. las consecuencias del 20-J, para alcanzar los objetivos expresados por los millones de trabajadores que participaron en esa jornada, y dándole carácter de continuidad y permanencia a las demandas de mejoras de derechos en el empleo y la protección social que reflejan las aspiraciones más sentidas de la sociedad.
La inmovilidad y el
encastillamiento del Gobierno en posiciones cerradas a la negociación con las
organizaciones sindicales sólo conduce a aumentar el clima de tensión y de
malestar social que ya ha generado, con su despreciada, injusta y antisocial
reforma. Y obliga, por otra parte, a UGT y CC.OO. a mantener la perspectiva de
nuevas movilizaciones hasta tanto las demandas sociales sean plenamente
satisfechas.
Estos argumentos y líneas de
actuación serán examinados por el Consejo Confederal de UGT el próximo viernes
28.