Aznar acusa el impacto de la
Huelga General del 20-J, pero ...

... para recuperar el diálogo social
es necesario suprimir el “Decretazo”

10 de Julio de 2002

Aznar ha acusado el impacto de la Huelga General del 20 de junio y ha remodelado su Gobierno para recuperar la iniciativa política. Es decir, ha extraído consecuencias políticas del 20-J, pero lo verdaderamente importante sería que extrajera consecuencias sociales. Para UGT, este cambio de caras será inútil si no implica también un cambio en los modos y en los contenidos de la política económica, fundamentalmente la sociolaboral. Para recuperar el diálogo social es necesario suprimir el “Decretazo” contra el que se manifestaron más de 10 millones de trabajadores el 20-J .

 

En el día de ayer, José María Aznar ha provocado una crisis de gobierno, que ha tenido como consecuencia el cese de seis ministros, la entrada de cinco nuevos y el cambio de carteras de tres ministros. Esta crisis, muy estridente por lo numerosa, aún no ha sido explicada por el Sr. Aznar, y por lo tanto queda pendiente de conocer lo más importante, que no es el baile de nombres, sino “para qué” la ha provocado el Presidente, es decir, si va a traer aparejada un cambio en los modos y en los contenidos de la política del PP.

A la espera de conocer la explicación pública del Presidente del Gobierno, ya se pueden extraer algunas conclusiones:

Æ              El Sr. Aznar ha acusado el impacto de la Huelga General del 20-J.

Æ              El análisis más generalizado, incluido el del equipo mediático habitual del Gobierno, es que la hace para recuperar la iniciativa política.

Æ              Si tiene que recuperarla, es porque la ha perdido.

¿Por qué ha perdido la iniciativa política en un semestre en el que ha cerrado triunfalmente el Congreso de su partido y ha presidido la UE, acontecimiento, que en condiciones normales acumula un plus de protagonismo político, nacional e internacional?.

Es razonable y lógico asociar esta pérdida de iniciativa, al menos en parte, al tremendo error de formas (por autoritario), de tiempos (por hacerlo queriendo aprovechar la Presidencia de la UE), y de  fondo (por antisocial) que supuso la imposición del “Decretazo”, decisión política que ha provocado la Huelga General del 20-J.

El Sr. Aznar hace patente también que ha acusado el 20-J, por el hecho de haber cesado al Ministro de Trabajo (responsable nominal, aunque no real, del “Decretazo”), y al Ministro Portavoz (el increíble ministro de la credibilidad menguante), por el burdo engaño que maquinó, antes de “los maitines” del 20-J, sobre el alcance de la Huelga General, ofendiendo la inteligencia de los trabajadores españoles y dañando, irreparablemente, el crédito político del que en el día de ayer lo sacrificó como ministro.

Es evidente que el Presidente del Gobierno ha extraído consecuencias políticas del 20-J. Sin embargo, UGT considera que lo verdaderamente importante sería que extrajera consecuencias sociales.

La Huelga General no fue convocada para que cesaran o cambiasen Ministros, la Huelga General se convocó para lograr la retirada del “Decretazo”, y esta exigencia la han respaldado más de 10 millones de trabajadores, con su participación en la Huelga General y la apoyan muchos más ciudadanos españoles.

Esta exigencia social, justa y razonable, la mantendrá UGT ante el nuevo (y sin embargo viejo) Gobierno, y continuará defendiéndola con las movilizaciones unitarias que, junto a Comisiones Obreras, impulsará en los próximos meses.

Si el Presidente del Gobierno quiere recuperar el diálogo social, debería llegar a la conclusión de que ese objetivo sólo se alcanzará cambiando los modos (y, sobre todo, los contenidos) de su política social y laboral, y eso supone previamente la definición de un procedimiento parlamentario para la supresión del “Decretazo”. Si no se producen esos cambios, de fondo y de talante, no sólo de caras, el efecto de la crisis para recuperar la solvencia política del Gobierno del PP, será tan fugaz como el sueño de una noche de verano.

Si el Sr. Aznar sigue desdeñando la búsqueda de la solución a los problemas reales que tiene nuestra sociedad, (y que atenazan al Gobierno), y lo único que busca es una puerta de escape ante el debate (frente a una oposición sólida y con alternativas) del Estado de la Nación, y/o para su sucesión, es probable que no consiga resolver ni una cosa ni otra. El problema de la sucesión no amainará porque la composición del Gobierno, más que a un Consejo de Ministros, se asemeja a la imagen del ruidoso banquete de los pretendientes de Penélope en “La Odisea”, donde sólo falta Ulises.

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