La Huelga General del 20-J ha sido un éxito. UGT y CC.OO. felicitan a los más de 10 millones de trabajadores y trabajadoras que secundaron la convocatoria sindical contra el “decretazo” del Gobierno. Y también a todos aquellos que quieren mejorar los derechos sociales y laborales y no han podido parar. Una felicitación que hacemos extensiva a las fuerzas políticas y a los colectivos sociales y culturales que dieron su apoyo a la Huelga. Igualmente, hacemos mención especial a los jóvenes y a las mujeres por su relevante y masiva participación en la jornada de Huelga General y en las manifestaciones. Son ellos los principales destinatarios de los recortes impuestos por el Gobierno y ellos han sido los que, junto al resto de los trabajadores, han respondido a la generalización de empleo precario y sin derechos que persigue el “decretazo”.

Una Huelga General que ha sido un éxito en todos los sectores de actividad y en todas las Comunidades Autónomas. Y que en Euskadi tuvo que sortear la irresponsable convocatoria de huelga de los sindicatos nacionalistas para el día anterior (cuyo seguimiento fue inferior al registrado el 20 de junio), hecho este que merece el reconocimiento explícito de las dos Confederaciones hacia los trabajadores vascos y a la firmeza y solidaridad de CC.OO. y UGT en Euskadi.

El éxito sindical el 20 de junio se vio refrendado ese mismo día por las masivas manifestaciones realizadas en todo el país, que recorrieron las calles de las principales ciudades rechazando el “decretazo” y exigiendo al Gobierno su retirada. Unas manifestaciones que por la presencia masiva de ciudadanos y trabajadores (más de 3 millones de personas) pueden compararse con las de mayor asistencia en la reciente historia democrática española.

La Huelga General se desarrolló de manera pacífica, a pesar de los intentos del Gobierno para convertir la jornada de huelga en un conflicto de orden público, con masiva presencia policial en las calles e instrucciones de detener a los sindicalistas miembros de los piquetes informativos, para ponerlos a disposición judicial. Pese a todos los intentos de provocación, los trabajadores han dado, una vez más, muestra de madurez democrática y han hecho del 20-J un éxito de participación y de ejercicio democrático del derecho de huelga.

La participación masiva en la Huelga General del 20-J se dio muy a pesar del Gobierno y de algunos medios de comunicación (especialmente los de titularidad pública, como RTVE), que desplegaron una intensa campaña de desinformación y manipulación antes, durante y después del 20-J. La negativa del Presidente y de los Ministros a debatir con los Secretarios Generales de UGT y CC.OO. las razones de la Huelga General y el contenido del “decretazo” fue respaldada por RTVE que, ni siquiera, contempló la posibilidad de organizar debate alguno. La devaluación ética y profesional de estos medios, denunciada por CC.OO. y UGT, les llevó a manipular hasta el ridículo la dimensión de la huelga, en medio de una connivencia con el Ejecutivo que no se conocía desde la etapa franquista. Ocultaron las imágenes de la huelga y de las manifestaciones masivas, abusaron de las opiniones del Gobierno y del PP, ignoraron a los Sindicatos y dieron prioridad al “carácter político” de la Huelga General en un intento por desautorizar a los convocantes y desacreditar a la oposición política que compartía los motivos de los Sindicatos. Una política de manipulación informativa, impuesta a la inmensa mayoría de los informadores y trabajadores de los medios de comunicación públicos y privados que habían decidido secundar la Huelga General. Tuvieron que ser los medios informativos internacionales los que se hiciesen eco con mayor rigor y objetividad del alcance y de la paralización de la vida laboral en nuestro país con motivo de la Huelga General del 20-J.

Pero no se puede mantener durante tanto tiempo una conducta tan cínica. La negación de la Huelga General primero y su reducción a un seguimiento minúsculo después, convierten al Gobierno español en uno de los más autoritarios de Europa. Su resistencia a admitir la realidad de la Huelga y su voluntad por “hacer invisibles” (con la colaboración de RTVE y otros medios de comunicación afines) a millones de trabajadores y ciudadanos que ejercieron ese día un derecho constitucional, revela que la derecha española dista mucho de alcanzar los niveles de democracia y pluralismo que identifican a otras derechas europeas. El autoritarismo, la soberbia y la prepotencia del Gobierno, esconden en realidad una profunda inseguridad en sí mismo y en su política. Cuanto más tarde en reconocerlo, más difícil será el restablecimiento de un clima de diálogo y concertación social con los Sindicatos.

Compromiso con los trabajadores

UGT y CC.OO. han reafirmado el 20-J su compromiso con los trabajadores. Han reforzado su legitimidad para exigir la retirada de las medidas de recorte de derechos contenidas en el “decretazo” del 24 de mayo. Y han enviado al Gobierno un mensaje claro e inequívoco: el decreto no puede ser cambiado “enmienda a enmienda” en el trámite parlamentario hasta hacerlo “aceptable” para los Sindicatos, porque todo su contenido es un rosario de recortes de prestaciones y eliminación de derechos. Tiene que ser derogado. Si no es así, el Gobierno estará revalidando su estrategia de confrontación con el movimiento sindical.

Esta es la reflexión que pretenden trasladar CC.OO. y UGT al Presidente del Gobierno y a los partidos políticos tras el 20-J. Una reflexión que no puede detenerse en el simple balance de la Huelga General (muy positivo para los Sindicatos) sino que debe situarse en un horizonte más amplio de reivindicación y propuesta. Si el Gobierno no reconsidera radicalmente su política, el conflicto seguirá abierto y las movilizaciones continuarán en el próximo periodo. Los Sindicatos no renunciaremos al diálogo social como el instrumento más eficaz para defender los intereses de los trabajadores; pero, si el Gobierno con el apoyo de las organizaciones empresariales, decide imponer y no dialogar las iniciativas políticas, económicas y sociales no dudaremos en articular la más amplia y sostenida movilización para recuperar el diálogo y defender los derechos de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.

Madrid, 5 de julio de 2002


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