Entevista realizada en "La Vanguardia" el 16 de junio de 2002
Esto no va a quedar aquí. Si
el Gobierno no retira la reforma del desempleo, el conflicto social va a
continuar. En otoño tendremos que volver a vernos con la patronal para renovar
el acuerdo sobre moderación salarial, y en estas condiciones es muy difícil
aceptarlo. Paralelamente habrá una respuesta contundente y masiva en toda
Europa contra el modelo de integración impulsado por la presidencia española.
Después se reabrirá el conflicto de los empleados públicos, y todo ello en un
marco de crisis económica." Este es el negro panorama que pinta el
secretario general de UGT.
-¿No temen que el Gobierno imponga por decreto ley la reforma de la negociación
colectiva si no aceptan moderación salarial en el 2003?
-Que se ate los machos si lo hace. Ha quedado demostrado que los gobiernos pagan
muy caras las provocaciones, y el señor Aznar no ha dejado de provocarnos desde
el mes de abril. La última ha sido una miniley de huelga en el último Consejo
de Ministros aprovechando el decreto de servicios mínimos.
-¿Qué gana Aznar provocando a los sindicatos?
-Esta es una pregunta que el Gobierno no me ha respondido ni en público ni en
privado. ¿Por qué saca la reforma del desempleo en plena presidencia europea
sabiendo como sabía que íbamos a responder con una huelga general? Se lo habíamos
advertido personalmente.
-Entonces, ¿por qué?
-Yo creo que Aznar busca el cuerpo a cuerpo con los sindicatos por la misma razón
que lo hizo en su día Margaret Thatcher. Incluso utiliza el mismo lenguaje:
"Yo quiero ganar la lucha de clases", y Aznar, que es menos leído, ha
dicho: "Yo quiero ganar el partido de fútbol". Es decir, nos quiere
doblar el brazo para avanzar hacia un modelo económico y social similar al de
EE.UU.
-¿Eje Aznar-Berlusconi-Blair?
-Efectivamente, en la cumbre de Roma se señala que es necesario evitar que el
seguro de paro actúecomo un mecanismo anticíclico. También se dice
textualmente que es necesario sustituir los convenios cuasilegales por acuerdos
marcos flexibles que depositen en la empresa la regulación. Es lo que se llama
la "soft-regulation".
-Y, según usted, esto no se puede hacer con unos sindicatos fuertes.
-Así es. Estamos ante un reto que tendrá que ser respondido sindicalmente en
el ámbito europeo. Y se va a hacer. Con esta reforma en plena presidencia,
Aznar ha querido dar un mensaje a los gobiernos conservadores y se le ha ido la
mano.
-¿La presencia masiva de piquetes el 20-J no puede acabar en un conflicto de
orden público?
-No si el Gobierno es capaz de contener su histeria. Los sindicatos somos los
primeros interesados en evitar la violencia. Pero sabemos que el Gobierno ha
movilizado toda la plantilla de la Guardia Civil y la policía, ha adelantado
las juras y suspendido los cursos.
-¿El sabotaje a Telefónica ha sido el primer acto?
-Esa es una absoluta falsedad. La encuesta del CIS es clara. La opinión pública
está a nuestro lado. Por eso no vamos a ser tan necios de tirar piedras contra
nuestro tejado.
-¿Sin concertación se puede contener la inflación?
-No, y es un problema gravísimo. El ministro de Hacienda hacometido el error
de bajar los impuestos directos y subir los indi-rectos por razones electorales.
Esto ha creado una espiral inflacionista en el sector servicios. El único
instrumento para neutralizarlo es la moderación salarial, pero el
"decretazo" ha neutralizado este instrumento al trasladar el conflicto
a la empresa.