Information disclosure has been erased! f !supportLists]>Æ          Su política fiscal ha supuesto un incremento de los impuestos. Las reformas fiscales han sido contra el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), impuesto molesto para Aznar porque es el único que tiene ciertas dosis de justicia tributaria. Desde 1996 ha ido disminuyendo su capacidad recaudatoria.

Æ          Es un discurso cínico y mentiroso cuando habla de una negociación que nunca se ofreció ni existió. Además, la convocatoria de la Huelga General se realizó el 3 de junio, después de la aprobación del “Decretazo” en el Consejo de Ministros del 24 de mayo. Las medias verdades son peores que la mentira.

Aznar sigue sin asumir las consecuencias de la Huelga General del 20-J, en la que 10 millones de trabajadores rechazaron su política de recortes y de eliminación de derechos. Ha optado por la autocomplacencia para cubrir las grietas de su política.

Empleo y paro

Ajeno al último ciclo de evolución del empleo, el Presidente del Gobierno continúa ignorando la desaceleración económica producida, lo que se está traduciendo en una caída del nivel de empleo. Si en el año 2000 la ocupación creció por encima del 4%, en el año 2001 sólo lo hizo un 2% de media y este año la situación puede empeorar. En el discurso del Presidente la realidad del último año no aparece, o cuando lo hace está groseramente alterada hasta el punto de convertirla en irreconocible. Si a ello sumamos la pérdida de calidad del empleo que se crea, directamente relacionada con la reforma laboral de 2001 (que puede verse agravada con algunas medidas contenidas en el “Decretazo”) entenderemos mejor el aumento de la temporalidad y el encadenamiento abusivo de contratos temporales.

En cuanto al desempleo, la misma conducta pero más grave. Aznar presenta el paquete de recorte de prestaciones, de abaratamiento del despido y de eliminación de derechos que contiene el “Decretazo” como una propuesta para “modernizar el sistema de desempleo” y con esas bases, pretende, aunque tímidamente y de forma imprecisa y vaga, reconducir el diálogo social. Con mucha timidez (¿o much