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Presentación M. Núñez L.
Ignacio Martín de la Cruz sorprende por una
concepción de la pintura ajena a las piruetas de la posmodernidad y al lema
crítico todo vale, que tal vez sólo pueda entenderse en términos de lucha y
existencia.
Desde "San Juan" hasta "La Tragedia" se asiste a
una progresión inconformista, escéptica frente a resultados definitivos, de modo
que cada cuadro entra en dialéctica con la producción anterior para cuestionarla
y ponerla en evidencia. No en vano podría decirse que el arte se reconduce hacia
la vida, o que ésta manifiesta todas sus posibilidades sólo en las obras.
En cierta manera resulta paradójico topar en la
era de las telecomunicaciones con una trayectoria determinada por la comprensión
cada vez más nítida de los materiales y de sus exigencias, deudora antes del
pintor artesano del Quattrocento que de Kosuth, y capaz de demostrar cómo desde
el lijado hasta la veladura hay infinitos matices y estadios susceptibles de ser
experimentados.
Más aún, esta disidencia pone en crisis al
renovado estructuralismo, remitiéndose en su lugar a fuentes de conocimiento no
mediatizadas como la cultura griega arcaica. En ese sentido cabe hablar de una
reflexión, de un ensayo, pero no como tapa previa a la satisfacción y al reposo,
sino como intento de aprehender la realidad en su naturaleza plural e
incoherente, más allá de las sistematizaciones odiosas.
"La tragedia se asienta en medio de ese
desbordamiento de vida, sufrimiento y placer, en un éxtasis sublime, y escucha
un canto lejano y melancólico. Éste habla de las Madres del ser cuyos nombres
son: Ilusión, Voluntad, Dolor, Sí, amigos míos, creed conmigo en la vida
dionisíaca y en el renacimiento de la tragedia. El tiempo del hombre socrático
ha pasado: coronaos de hiedra, tomad en la mano el tirso y no os maravilléis si
el tigre y la pantera se tienden acariciadores a vuestras rodillas. Ahora osad
sed hombres trágicos: pues seréis redimidos. ¡Vosotros acompañaréis al cortejo
dionisíaco desde India hasta Grecia!, ¡Armaos para un duro combate, pero creed
en los milagros de vuestro dios!"
Die Geburt der Tragödie.
Oder Griechentum und Pesimismus |
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