Día Internacional del Migrante: son más los que se van que los que llegan

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​La Unión General de Trabajadores recuerda España sigue siendo un país de inmigración, pese a que el saldo en los últimos años sea negativo, ya que siguen emigrando más personas que las que llegan a España. 

Esta es una de las conclusiones del informe elaborado por el sindicato, con motivo de la celebración mañana, 18 de Diciembre del día Internacional del Migrante, sobre la evolución de la población, los movimientos migratorios y la situación sociolaboral de los migrantes.

Es inevitable poner en relación los datos de la situación económica, y la pobreza de, especialmente la población de nacionalidad extranjera, con el hecho de que haya sido ésta la que ha emigrado, retornando a sus países de origen o probando suerte en otros distintos.

Si bien es cierto que en el año 2014 han emigrado menos personas que en el 2013, quizás nos encontremos en estos momentos en una situación en la que ésta ya no sea una opción posible para parte de la población.

Nos debería preocupar que el volumen de la población total actual sea similar al que tenía España en el año 2009, cuando ya la situación de crisis económica y social era evidente y que entre 2009 y 2014, la población activa ocupada haya descendido en un 9´2%, un descenso en el que, obviamente también ha tenido que ver el saldo migratorio negativo.

Que la tasa de paro haya aumentado en más de seis puntos y medio, puede ser un indicador que solo se estén quedando aquellas  personas que de una manera u otra tienen empleo, aunque sea con salarios, en el caso de la población de nacionalidad extranjera un 30% inferior a los de la nacionalidad española.

Por otra parte, y aunque en este caso los datos se refieren al año 2013, la caída de la renta anual media por persona desde el año 2009 (en más de 1.113 euros en el caso de la población de nacionalidad española) y que la tasa de pobreza en la población de nacionalidad no comunitaria alcance el 55´4%, explican al igual que lo anterior, no solo movimientos migratorios de huida, sino también que haya otras personas que ni siquiera estén en disposición económica de huir a ninguna parte.

Es preciso también ser rigurosos cuando se habla de todas las personas que han emigrado desde España desde el inicio de la crisis. No basta un sumatorio de todas las emigraciones al exterior, de nacionalidad española o extranjera. Hay que tener en cuenta que existen movimientos de ida y vuelta y que, dentro de flujo de llegadas que recibe España, aumentan las personas de nacionalidad española.

En algunos casos, por su edad y por el país del que proceden, quizás sean consecuencias de proyectos migratorios de búsqueda de empleo que han fracasado. Por otra parte, no podemos olvidar que la nacionalidad española supuso en 2014 únicamente el 20% de la emigración total y que el 54% de la emigración española lo suponían las personas entre 0 y 19 años y de más de 40. Ni tantos ni tan jóvenes, ni solo por motivos laborales.

Seguimos siendo un país de inmigración, y es en este flujo donde es más evidente la diferencia de quienes vienen a trabajar, buscando mejores condiciones de vida (Rumania y Marruecos) y quienes vienen a retirarse tras jubilarse en sus países de origen (Alemania y Reino Unido).

En el caso de los nacionales de la Unión Europea, muestra claramente las diferencias económicas y sociales entre los estados miembros, una asignatura pendiente de la Europa social: rumanos y búlgaros vienen a trabajar, alemanes y nacionales del Reino Unido a jubilarse.

Conclusiones del informe

  • La población española en el año 2015 es inferior a la que tenía este país en el año 2009. La población extranjera ha pasado de suponer el 12% del total en 2009 al 10´1% en 2015.

  • Entre el año 2009 y 2014, la población activa extranjera no comunitaria ha descendido un 28´7%, mientras que la española ha aumentado un 2´1%. Pero el dato más relevante es la diferencia aún más notable en la población ocupada por nacionalidad; la española ha descendido en un 6´4%, la nacional de la Unión Europea el 8% y la población ocupada nacional de países no comunitarios, ha descendido un 36´2%. El 76´9% de la población activa española en 2014 estaba ocupada, frente al 70´3% de los nacionales de la Unión Europea y el 62´6% de la población activa no comunitaria.

  • En contra del tópico más extendido, es la población nacional de la Unión Europea, la que en los últimos años ha ganado peso en el conjunto de la población.

  • España es un país de emigración y de inmigración. En el año 2014 llegaron 305.454 personas, el 13´4% de ellas de nacionalidad española y emigraron 400.430, el 20% (80.441 personas) de nacionalidad española de las que  solo 51.267 habían nacido en España.

  • Entre las personas españolas que llegan tenemos retorno de personas mayores de nacionalidad española que quieren pasar en España los años de su jubilación, pero también de personas de nacionalidad española de menor edad que, en el caso de Alemania y Reino Unido especialmente, puede indicar proyectos migratorios para buscar empleo que fracasaron o no cumplieron las expectativas y se ven obligados a retornar.

  • De la emigración española al exterior, además del retorno a los países de origen de personas que han adquirido la nacionalidad en España, hay que señalar que es una salida de personas de todas las edades y no es por tanto, una migración que tenga su causa totalmente en la búsqueda de empleo en otros países ni que únicamente emigren personas jóvenes.

  • En el año 2014 las personas de nacionalidad extranjera, perciben un salario un 28´1% inferior al percibido por la población de nacionalidad española.

  • Esta diferencia tiene repercusiones en la renta media anual por persona que ha bajado para toda la población entre los años 2009 y 2013. En el caso de la nacionalidad extranjera no nacional de la Unión Europea ha bajado de los 6.730 euros en 2009 a 5.720 en 2013. La tasa de pobreza ha aumentado para toda la población, llegando al 55´4% la población no nacional de la Unión Europea que se encuentra bajo el umbral de la pobreza.