Con empleo precario no es posible emanciparse

Los precios de la vivienda son inasumibles para jóvenes sin capacidad de ahorro

► España se sitúa a la cabeza de la UE en cuanto a jóvenes en situación de pobreza y exclusión social

Hay que establecer planes de emancipación y acceso a la vivienda realistas y, un plan de vivienda social, tanto para la compra como para el alquiler

Pero, sobre todo, es fundamental mejorar las condiciones laborales y los sueldos de nuestros jóvenes

La generalización de la precariedad laboral, el desempleo y la inestabilidad, especialmente entre la población de menos de 30 años, junto al constante encarecimiento de la vivienda imposibilitan la emancipación de la población juvenil. 

Los jóvenes se ven obligados a retrasar la edad de emancipación porque no pueden desarrollarse profesionalmente y no tienen capacidad de ahorro, algo que se agrava en el marco del contexto económico actual y la situación hipotecaria.

Según datos de Eurostat, España está 4 años por encima de la edad media de emancipación de la Unión Europea. Aquí los jóvenes se independizan rozando los 30 años, mientras que la media en Europa está en los 26. Los datos revelan también que la edad de emancipación en los países del norte de Europa, donde más se invierte en planes y ayudas a la emancipación, es de 21 años, mientras que en los países del sur, la edad media puede llegar a los 33 años.
 
Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, en la actualidad menos del 20% de los menores de 30 años están emancipados y, de ellos, el INE destaca que un 30% son parejas jóvenes sin hijos, dado que se precisa de dos salarios para poder afrontar la emancipación.
 
De estos estudios se desprende también que existen diferencias en cuestión de género, ya que, por cada mujer que se emancipa en solitario, hay el doble de hombres en la misma situación, datos que, por otro lado, se dan casi en la misma proporción a la inversa en las parejas con hijos.

Precios inasumibles

Durante la crisis las condiciones para la entrega de créditos hipotecarios se endurecieron considerablemente, algo que, sumado a la mínima capacidad adquisitiva de los jóvenes, la falta de niveles de renta y el constante encarecimiento de la vivienda imposibilitan la emancipación de la población juvenil. 

Los precios del alquiler, en alza hasta el punto de haberse disparado en un año casi un 20%, o los requisitos necesarios en caso de compra, (con una financiación máxima del 80% que presupone un ahorro de hasta el 20% de la transacción, más los costes de la operación) excluyen del todo a un colectivo en el que, según el Observatorio de Emancipación, un 39,3% no percibe ningún ingreso -bien sea salario, beca o pensión- y un 61,1% no está trabajando, por lo que no percibe ingreso alguno. Una situación mantiene a muchos jóvenes en situación de pobreza y exclusión social, donde España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea.

El stock deficitario y el hecho de que en nuestro país existe una cultura de la compra, así como la especulación que se cierne ahora sobre la vivienda de alquiler, hacen que España acumule 38 meses de subidas en el alquiler residencial, cuestiones que llevan a la juventud a no poder acceder a la vivienda por tener que dedicar más del 30% de su salario a pagarla dejando escasos ingresos para el sustento y/o la manutención. Todo esto obliga a muchos jóvenes a verse en la necesidad de volver al hogar familiar dada la inviabilidad de su emancipación.
 
Conclusiones
 
UGT considera que la solución pasa, necesariamente, por la mejora de las condiciones de trabajo, el aumento de los salarios, con salarios mínimos de 1000 euros conforme el AENC, y la derogación de las reformas laborales.

El sindicato mantiene que es preciso limitar el uso fraudulento de los contratos temporales y a tiempo parcial, el abuso de becarios/as y de contratos para la formación, vigilar mediante la Inspección de Trabajo el cumplimiento real de las jornadas de trabajo y evitar los excesos jornadas no retribuidas así como una mayor protección laboral para los jóvenes a través de un debido cumplimiento de la Garantía Juvenil.

Además son necesarios planes de emancipación juvenil y acceso a la vivienda realistas, y un plan de vivienda social, tanto para la compra como para el alquiler, mediante la creación de un parque de vivienda social, que dé debido cumplimiento a lo que marca la Constitución: el derecho a una vivienda digna.

En este sentido, es fundamental establecer medidas para evitar la especulación, reformar las normas de transparencia en la gestión urbanística o incentivar con ayudas la adquisición de primera vivienda mediante políticas de vivienda pública, coordinando las acciones de las administraciones central, regional y local.
 
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