UGT
apuesta por reforzar los Servicios Públicos de
Empleo, invertir más y mejor para acercarnos a la
media europea, en vez de dejar a los desempleados,
como plantea la reforma laboral del Gobierno, a
merced de las agencias privadas de colocación con
ánimo de lucro, a las que cede la intermediación
laboral. El sindicato viene denunciando, desde hace
tiempo, que mientras en Europa hay un empleado de
los Servicios de Empleo Público por cada 50 personas
desempleadas, en España hay una por cada 200
personas, aproximadamente. Asimismo, advierte sobre
la potestad que les atribuye a estas agencias
privadas de colocación para que, si el parado no
cumple con los requerimientos que se le exigen,
puedan incluso determinar la pérdida de la
prestación del mismo, una potestad que hasta ahora y
conforme a la legislación sólo correspondía a los
Servicios Públicos de Empleo.
El Gobierno ha privatizado el desempleo en este país
al ceder la intermediación laboral a las agencias
privadas de colocación con ánimo de lucro, que
tendrán además competencias que afectarán a las
prestaciones de desempleo de los trabajadores. En
este sentido, previo convenio de colaboración con
los Servicios Públicos de Empleo, tendrán las
siguientes competencias:
-
El control
del trabajador que percibe prestaciones por
desempleo. Deberá acudir cuando lo requiera la
agencia privada y acreditar que ha comparecido
en el lugar y fecha indicados para cubrir las
ofertas de empleo si no desea incurrir en una
infracción.
-
Determinar
los trabajos de colaboración social, programas
de empleo o acciones de promoción, formación o
reconversión profesionales que debe realizar el
desempleado beneficiario de prestaciones. En
caso contrario, podrá incurrir en infracción
grave, con la consiguiente pérdida o extinción
de las prestaciones por desempleo.
-
Determinar
cuál es la oferta de empleo adecuada que el
desempleado está obligado a aceptar y cuyo
rechazo conlleva la pérdida o extinción de las
prestaciones por desempleo.
A juicio de UGT, el Gobierno en lugar de modernizar
y reforzar los Servicios Públicos de Empleo, tal y
como le viene pidiendo desde hace tiempo (En Europa,
hay un empleado de los SPES por cada 50 personas
desempleadas, mientras en España hay uno por cada
200 personas) ha optado por el atajo, haciendo más
vulnerables a los trabajadores desempleados, que
pasan a ser objeto de negocio.
El sindicato duda, además, que el Gobierno pueda
poner en marcha los mecanismos necesarios para
controlar y regular la actuación de las agencias
privadas de empleo, puesto que si no hay recursos,
ni humanos, ni materiales, la pregunta es cómo va a
hacer ese control o regulación. Por eso, UGT venía
planteando que cualquier proceso de dar entrada a
las agencias de empleo tenía que pasar, en primer
lugar, por reforzar los Servicios Públicos, algo que
no se hace.
Para ello deberían incrementarse notablemente la
dotación presupuestaria de los Servicios Públicos de
Empleo, para atender las labores de intermediación
laboral. El gasto público destinado a estos SPE
supone el 0,10% del PIB en nuestro país, mientras en
Alemania o los Países Bajos, donde participan las
agencias privadas de colocación en la intermediación
laboral, el gasto público se eleva al 0,28 y 0,33%
del PIB, respectivamente.
Por otra parte, con respecto a las competencias que
se les asignan a las agencias de colocación, con o
sin fines lucrativos, cuando firman un convenio con
los Servicios públicos de Empleo para la
intermediación laboral, hay que tener en cuenta que
la información que se facilita por parte de un
desempleado, no sólo contiene aspectos de carácter
profesional sino que, en muchas ocasiones, se
informa sobre aspectos de carácter personal
(enfermedades, adicciones, situaciones familiares,
etc.) por lo que es necesario garantizar la
intimidad y esta garantía sólo se puede preservar
desde el sector público. Es decir, para que esa
información, de carácter personal, pueda ser
conocida por agencias de colocación privadas, con o
sin ánimo de lucro, debe tener como requisito previo
la autorización del demandante de empleo. Tiene que
ser un acto voluntario.
El sindicato alerta, por último, sobre el peligro de
dualizar la intermediación laboral, puesto que se
corre el riesgo de que los servicios públicos se
conviertan en oficinas de asistencia social de
intermediación y las agencias privadas se dediquen a
colocar a los desempleados más cualificados y
formados.
Por último, UGT denuncia que los sindicatos no han
conocido hasta la aprobación del Real Decreto-Ley
esta regulación tan detallada y exhaustiva sobre el
papel de las agencias privadas de colocación con
ánimo de lucro.