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Otro año más, el 1º de Mayo coincide con una nueva agresión del Gobierno contra los derechos sociales y laborales. Lo hizo con la reforma laboral (inútil y regresiva) impuesta el año pasado; con ese mal Acuerdo de Pensiones, que sólo puede dar malos resultados, como así está pasando; con el intento de reformar la negociación colectiva para recortar como nunca los derechos laborales de los trabajadores, mediante una reforma tan mala, tan nefasta que ni la patronal la quiso, y que finalmente el Gobierno ha tenido que retirar (UGT sigue alerta para que la retirada sea definitiva). Y ahora, se ensaña con los más débiles: con los parados. Cuatro reformas, cuatro agresiones en el terreno sociolaboral en un año. Algo desconocido en Europa. El Gobierno de Aznar bate todos los récord de regresión. Ni el retrógrado Berlusconi le sigue el ritmo. Lo que plantea ahora el Gobierno del PP es un recorte
profundo de los derechos de los parados, pero también de los que tienen
empleo. A unos, les recorta la protección; a otros, les sustrae los
derechos económicos en caso de despido (suprimir la protección
asistencial a los trabajadores del campo de las zonas más deprimidas de
España; someter a los parados a juicio administrativo discrecional y
sin garantías para quitarles la prestación si no aceptan ofertas de
trabajo con salarios indignos, de hambre, con los que es imposible
mantener una familia; darle a las empresas una parte del subsidio de
desempleo del trabajador cuando contratan a mayores de 52 años; y
suprimir los llamados “salarios de tramitación” que le corresponde
percibir al trabajador junto con la indemnización cuando es despedido
injustificadamente por la empresa. En definitiva, una suma de agresiones, de vejaciones,
que suponen otro recorte indigno y denigrante de derechos sociales y
laborales, que viene a sumarse a los anteriores. Y mientras, se prepara
otra reforma fiscal para rebajar, como en la anterior (que nadie se engañe
que ya lo hemos visto), a los más ricos: 256 veces más rebaja a los
que más ganan que a los que menos. Una respuesta. Los trabajadores tenemos que dar una
respuesta contundente. Como en Italia. Cuando se desprecia el diálogo.
Cuando a todo se antepone el ansia de recortar derechos. Cuando no hay más
proyecto político que quitar, despojar y suprimir. Entonces hay que
decir NO. Ahora los sindicatos por fin volvemos a estar unidos. Ya se ve
claro que la política de este Gobierno es regresiva, inadmisible. Y que
exige una respuesta. Los sindicatos hemos dado, junto con las organizaciones empresariales, confianza a trabajadores y empresarios, para mantener el consumo familiar y el crecimiento económico, firmando libre y autónomamente un Acuerdo (Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva de 2002) para hacer frente al peligro de la crisis, para defender el poder adquisitivo de los salarios y el empleo, para defender el futuro de las empresas y de los puestos de trabajo. Si el diálogo social entre patronales y sindicatos funciona, y si hemos dado esa prueba de responsabilidad, ¿por qué el Gobierno no responde con la misma moneda?, ¿por qué no está a la altura de las circunstancias?. El Partido Popular tiene al país “manga por
hombro”. Ahora otro escándalo financiero. Se habla, como en la vez
anterior, de la presunta implicación de actuales miembros del Gobierno.
Dinero negro, paraísos fiscales. Y siempre, siempre, a favor de los más
ricos. Pero hay cosas aún peores. Estamos en los últimos lugares, a la
cola de la Unión Europea en empleo, tanto para hombres como para
mujeres, en formación permanente, en educación, en investigación y
desarrollo, en tecnologías de la información, en patentes, en protección
social, en servicios públicos, en corrección de desigualdades
sociales, o en la calidad del aire que se respira en las ciudades. Por sólo
citar unas pocas cosas importantes. Eso sí, somos de los primeros en desempleo (de hombres
y de mujeres, de jóvenes, de larga duración), en accidentes de
trabajo, en desigualdad social, en fracaso escolar y abandono prematuro
del sistema educativo, en subida de la vivienda, en los altos precios de
servicios básicos como las telecomunicaciones y el gas, en ayudas del
Estado a las empresas, en emisiones de gases contaminantes, o en la
generación de basura, por poner algunos ejemplos. Y con este panorama, pintado por las estadísticas
europeas, en los aspectos socieconómicos más estructurales de un país,
se atreve el Sr. Aznar a presentarse como un ejemplo para Europa. Hace
falta un poco más de pudor y mayores dosis de responsabilidad para
empezar respondiendo a toda la sociedad española qué piensa hacer para
por lo menos sacar al país de los últimos puestos de Europa en materia
social. ¿O es que cree que con recortes y políticas regresivas va a
dar a los españoles niveles de bienestar comparables a los de los otros
europeos? Como en Italia a Berlusconi, aquí en España UGT y
millones de trabajadores demandamos, exigimos, en este 1º de Mayo al
Gobierno del Sr. Aznar que cambie por completo su política social y
laboral, porque nuestro país va en dirección equivocada. En la dirección
contraria a la convergencia real con Europa. Tenemos, además, una Unión Europea a la que le siguen
faltando los aspectos sociales. Los trabajadores, todos los ciudadanos,
seguimos esperando que de Europa vengan mejoras sociales, soluciones a
los problemas y no recortes. Avances y no retrocesos. El impulso político
en Europa debe venir de las ideas y los planteamientos que han
convertido a la mayoría de las naciones europeas en sociedades de
bienestar, de equilibrio, de cohesión. Y no de proyectos políticos
como los de Berlusconi y Aznar que tienen la mirada puesta fuera del
modelo social europeo. El reto de Europa no es aumentar su potencia económica
a costa de la integración social, sino dar respuestas a los cambios a
través de nuevos progresos, de un nuevo salto en el terreno social. A
eso, y no a lo que está haciendo el Sr. Aznar en su actual Presidencia
europea, es a los que nos referimos los trabajadores cuando pedimos más
Europa. Finalmente, la Paz. En el 1º
de Mayo, los trabajadores españoles pedimos a todos los
pueblos, y exigimos a los Gobiernos, la Paz. Paz entre palestinos e
israelíes sobre la base de la retirada inmediata del Ejército invasor,
del fin de las armas, y sobre la base del respeto pleno a los
territorios, a las vidas y a los derechos de las dos naciones. Y Paz también, sobre
la base de la Justicia, en aquellos otros lugares del mundo en los que
hay conflictos de los que apenas llegan noticias. Porque sabemos que la
Paz no dura si perviven la injusticia, la desigualdad y la sinrazón de
la fuerza. La globalización tal y como la conocemos está inequívocamente
asociada a la forma injusta y plena de desigualdades que toma el mundo
hoy en día. Nadie, ninguna nación, puede aspirar a ejercer un
liderazgo mundial aceptable si no está basado, ante todo, en el
objetivo de la superación progresiva de esas desigualdades. Europa
puede ser una referencia, una potencia en el liderazgo ético, superior
al militar, a condición de que se decida a ejercerlo con independencia
y con todas sus consecuencias. ¡¡ VIVA EL 1º DE MAYO !! ¡¡ mejora de la protección por desempleo,
YA !! ¡¡ UGT, POR LA PAZ EN ORIENTE MEDIO !! 1º de mayo de 2002 |
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