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Manifiesto conjunto de UGT y Comisiones Obreras 1º de Mayo de 2003 El
1º de Mayo de este año 2003 debe ser un nuevo hito en la movilización que,
desde hace meses, venimos desarrollando millones de hombres y mujeres de todo
el mundo en defensa de la paz, la democracia, la solidaridad y la legalidad
internacional sobre la que se sustentan estos valores esenciales para la
convivencia en el mundo. Somos millones los que hemos dicho pacífica pero enérgicamente
que no es tolerable una política de imposición y de fuerza definida en
solitario por el gobierno más poderoso del planeta al margen de la ONU y
desarrollada con el apoyo de los gobiernos de Gran Bretaña y de España, que
es un riesgo para la humanidad esta política de guerras preventivas contraria
al derecho internacional, que no es posible hablar de justicia al mismo tiempo
que se boicotean los instrumentos legales que garantizan la misma. Este
1º de Mayo debe ser, también, una nueva expresión de repulsa hacia quienes
se han mostrado orgullosos de promover una guerra injusta e ilegítima como la
que se ha desarrollado en Iraq. Una invasión explicada con mentiras y
falsedades y que deja tras de sí el horror de miles de vidas humanas
perdidas, multitud de personas heridas y mutiladas, ciudades devastadas con
infraestructuras y servicios básicos destruidos e insustituibles bienes
culturales desaparecidos en saqueos y destrozos de edificios públicos. Este
desastre tiene responsables conocidos que hoy se sienten militarmente
victoriosos pero a los que toda su vida perseguirá la deshonra de haber
alentado esta ignominia. Su aislamiento social y su derrota política será lo
que evite que esta barbaridad se repita más adelante en otros países, como
ya estamos viendo con las recientes amenazas a Siria. CC.OO.
y UGT hemos impulsado estas movilizaciones tanto en Europa como en España, y
junto a las organizaciones sindicales de todo el mundo hemos encabezado la
amplia movilización de los trabajadores y trabajadoras por la paz y en
solidaridad con todas las víctimas de esta iniquidad. Por un lado, impulsando
con la Confederación Europea de Sindicatos (CES) cuantas movilizaciones
fueran precisas para rechazar la guerra en Iraq, como fueron los paros y
manifestaciones acordados a mediados de marzo. Por otro, exigiendo en España
que el Gobierno de Aznar y el Partido Popular no nos hicieran cómplices de la
barbarie, que nuestro país no se viera implicado en un conflicto bélico que
no sólo carece de justificación sino que no cuenta con el amparo de ninguna
institución internacional ni con legitimidad alguna desde el derecho
internacional. Junto con otras organizaciones políticas y sociales hemos
impulsado las acciones más mayoritarias de la historia de nuestro país, como
las manifestaciones del 15 de febrero, y hemos desarrollado diferentes
convocatorias en distintos momentos. De manera especial cabe señalar la fecha
del 10 de abril, una jornada de acción sindical contra la guerra y sus
consecuencias con distintas propuestas de movilización, paros de quince
minutos y una huelga general de dos horas, que nos hizo confluir ese mismo día
en amplias manifestaciones convocadas junto con el resto de las organizaciones
políticas y sociales. UGT
y CC.OO. exigimos el fin inmediato de la ocupación con la retirada del ejército
angloamericano y consideramos que en estos momentos lo prioritario es la ayuda
humanitaria a la población de Iraq y la restauración de la legalidad
internacional. Por eso consideramos que corresponde al Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas la responsabilidad provisional de administrar política y económicamente
Iraq, empezando por las tareas de ayuda humanitaria y reconstrucción. Por
ello, exigimos al Gobierno español que sea ésta la posición que defienda
ante el Consejo de Seguridad, el Consejo Europeo y las demás instancias
internacionales. Igualmente,
ambas organizaciones sindicales consideramos urgente la efectiva aplicación
de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU referidas al conflicto
en Palestina, de forma que se ponga fin a las agresiones al pueblo palestino
en los territorios ocupados por parte del ejercito israelí, se asegure el
cese inmediato de toda violencia, se reconozca al Estado palestino y se haga
posible la convivencia pacífica entre ambos Estados, Israel y Palestina, de
forma justa y duradera. España, junto al resto de los países europeos, debe
trabajar por esos objetivos. Con el mismo fin, deseamos que en el plazo más
breve posible se alcance un acuerdo que permita resolver el conflicto en el
Sahara Occidental en el marco de las resoluciones de la ONU. Un
mundo en paz que necesita, también, medidas que alivien la deuda externa y la
condonen para los países más empobrecidos así como medidas adicionales de
protección contra la inestabilidad financiera mundial, prestar mayor atención
a la lucha contra la pobreza y por la igualdad entre hombres y mujeres, y
actuaciones eficaces de las instituciones internacionales, como el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional, de apoyo a las normas
fundamentales del trabajo de la OIT y de ayuda financiera a favor de servicios
públicos de calidad. Igualmente, impulsaremos con la Confederación
Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) una campaña
exigiendo respeto hacia los derechos sindicales en todo el mundo, hacia las
personas poniendo fin a la pobreza, a través de unos servicios públicos de
calidad, hacia los trabajadores y trabajadoras jóvenes, y hacia la salud y
seguridad laborales. Por último, seguiremos impulsando un desarrollo económico
sostenible que respete las conclusiones de la Conferencia de Río y el
Protocolo de Kioto. CC.OO.
y UGT queremos también contribuir a la construcción de una Unión Europea
(UE) políticamente fuerte, capaz de actuar como factor de equilibrio en el
nuevo escenario internacional, con relaciones e instituciones políticas más
sólidas que las actuales, y donde la participación social y ciudadana sean básicas
en la adopción de decisiones que
conciernen ya a millones de personas. Tenemos una moneda única. Queremos hoy,
con la CES, una Europa para los ciudadanos con una Constitución concebida
como referencia jurídicamente vinculable en la defensa de valores democráticos
y de derechos fundamentales irrenunciables, con un modelo social europeo que
garantice la cobertura de las prestaciones sociales, con un sistema europeo de
relaciones industriales que respete los derechos sindicales transnacionales y
que refuerce el papel de los interlocutores sociales en los procedimientos de
la UE, con una definición del gobierno económico como una misión de la Unión,
en la que los objetivos económicos, de empleo y de política social sean
promovidos directamente como objetivos concretos para la coordinación de la
UE, de cara a cumplir los objetivos de una economía social de mercado, y con
la salvaguarda y promoción de los Servicios de Interés General. UGT
y CC.OO., teniendo en cuenta estos objetivos, seguiremos impulsando en nuestro
país cuantas medidas sean precisas para mejorar el empleo, para eliminar la
precariedad que golpea con especial intensidad a los jóvenes y a las mujeres,
para mejorar las condiciones de trabajo a través de la negociación
colectiva, para impedir que el trabajo siga siendo para muchos un riesgo que
les lleva a perder la vida o a ver seriamente dañada su salud, para mejorar
los sistemas de protección social y por desempleo, para eliminar las
desigualdades sociales y las discriminaciones de todo tipo, sean de género o
de procedencia como las sufridas por los inmigrantes, para resolver las
carencias de inversión tecnológica y la baja productividad que esto
conlleva. Y con la misma intensidad que impulsaremos estas propuestas,
actuaremos contra las pretensiones de imponer nuevas reformas que eliminen
derechos sociales y laborales, así como seguiremos denunciando una política
fiscal injusta y regresiva y sus negativas consecuencias para los servicios de
interés general, como hemos visto en el caso de la educación provocando la
movilización de estudiantes y profesores contra nuevas leyes regresivas y
discriminatorias. El decretazo para el recorte de prestaciones por desempleo, las actuaciones ante el hundimiento del Prestige y la implicación en la invasión de Iraq han sido decididas por el Gobierno del PP con una base común: la falsedad y la ocultación a la opinión pública de los motivos y del alcance de sus decisiones. Tres graves conflictos sociales, un récord en un solo año. Pero los sindicatos demostramos el año pasado que teníamos razón y que frente a tanta falsedad podía actuarse. Así lo entendieron también millones de hombres y mujeres que participaron en la huelga general del 20 de junio, en la concentración en Madrid del 5 de octubre y en las movilizaciones por el subsidio agrario emprendidas en Andalucía y Extremadura. Millones de trabajadores compartieron nuestras razones y millones de ciudadanos comprendieron que no pueden imponerse reformas laborales, que deben negociarse cuantas propuestas sean precisas para mejorar la situación del empleo y la protección por desempleo. Una participación masiva que volvió a registrarse ante el hundimiento del petrolero en las costas de Galicia y que se ha reproducido de nuevo frente a la guerra. Ni el Gobierno ni quienes lo jalean han conseguido callarnos. Nuestra voz es la de millones de personas a las que representamos y con las que nos sentimos profundamente comprometidos como organizaciones sindicales de clase. ¡NO
A LA GUERRA! ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO! |
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