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Somaly Mam: «Los profesionales del sector
turístico de Europa y América venden sexo»

 

(UGT, 28 de mayo de 2004)

 

El Ayuntamiento de Gijón y UGT firmaron en el 2001 un convenio de colaboración para poner en marcha un plan de atención integral al inmigrante. Y fruto de ese convenio, UGT de Gijón junto con la Fundación Municipal de Servicios Sociales ha puesto en marcha un Seminario Internacional: “Inmigración, integración sociolaboral y multiculturalidad”, ÉTNICA 2004, que está teniendo lugar en Gijón (del 25 al 28). Se trata de un Foro ciudadano de carácter abierto, con ponencias y charlas-coloquio que versan sobre los impactos de la globalización económica y las políticas en torno a la inmigración, a cargo (entre otros representantes de UGT Confederal y del Sindicato en Asturias, catedráticos y miembros de organizaciones sociales), de Somaly Mam (Fundadora de la Asociación por las mujeres en Situación Precaria –Afesip-, dedicada a la ayuda a las mujeres y niñas víctimas de la explotación sexual en Camboya, y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación 1998). Por su interés, recogemos la entrevista que “El Comercio Digital” le ha realizado y publicada ayer: 

“SOMALY MAM, PRESIDENTA DE AFESIP 

«Los profesionales del sector turístico de Europa y América venden sexo» 

«Nuestro objetivo es la abolición de la esclavitud» «Mis hijos y yo vivimos con guardaespaldas» 

por MARCO M. CUETO/GIJÓN 

Somaly Mam es una joven camboyana que ha tenido que afrontar una vida muy dura. Vendida desde niña como esclava en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución, consiguió salirse de esas redes y se dedicó a trabajar para evitar que otras jóvenes de su país corrieran idéntica suerte. En 1996 fundó Acción por las Mujeres en Situación Precaria (Afesip), contra la explotación sexual. Su trabajo fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998. Ayer participó en el seminario Étnica 2004, organizado por UGT, donde explicó su dura experiencia. 

-¿En qué se centra el trabajo que desarrolla su asociación? 

-Nuestro objetivo es la abolición de la esclavitud sexual. Trabajamos directamente con las víctimas, la niñas que son objeto de este tráfico ilegal. En Étnica 2004 quiero explicar la existencia de este problema desde un punto de vista real, de mi propia experiencia. 

-¿Cómo abordan el problema en su país? 

-Trabajamos con mujeres de 9 a 22 años que fueron violadas y obligadas a ejercer la prostitución. Lo primero es ofrecerles apoyo sicológico y afectivo. Es muy importante hablar de ello desde el corazón, pero lleva mucho tiempo, no es cuestión de uno o dos meses. 

-¿Con cuántas mujeres trabajan? 

-Tenemos más de 3.000 niñas en los cinco centros de que disponemos. Pero no se trata sólo de un problema de Camboya. Mi país es un centro de paso, donde el 80% de la población vive en la pobreza. A Camboya llegan mujeres de los países vecinos, como Tailandia, Laos o Vietnam. 

-¿Cuál es el origen de esas redes de prostitución? 

-El turismo sexual occidental. Es algo que hay que atajar y es fruto de la globalización. Además, los profesionales del turismo en Europa y América venden sexo. Aquí, por ejemplo, en los carteles de viajes a Cuba aparecen fotos de mujeres. Es algo que hay que cortar. Por eso, nuestra organización trabaja para conseguir la cooperación de los países occidentales en esta materia y, por otro lado, para hacer una promoción de bloqueo social en Europa contra el turismo sexual. 

-¿Cuál es la actitud de su país ante esta situación? 

-Es complicado, porque los países de la zona necesitan dinero y, por otro lado, hay muchas mujeres bonitas. Pero en este asunto también está la cuestión cultural, pues los turistas procedentes de China no acuden al turismo sexual, es algo que no está en su interior. 

La vida en peligro 

-¿Usted tiene problemas de seguridad? 

-Tanto yo como mis hijos tenemos que vivir con guardaespaldas. Además, a veces me tengo que refugiar en Laos por la presión de las bandas de tráfico sexual. 

-¿Cómo ve su relación con Asturias, después de la concesión del Premio Príncipe de Asturias en 1998? 

-Tengo que dar las gracias a Asturias, siempre está en mi corazón. Fue como si volviera a nacer y eso me permitió tener muchas oportunidades y facilidades para trabajar en Camboya. El 80% de mi trabajo es gracias al apoyo de la población española, en general, y asturiana, en particular. 

-¿Mantienen contactos con alguna asociación asturiana? 

-No. Sólo a la fundación Emaús, que trabaja con prostitutas en Avilés, les he cedido mi nombre para sus locales, pero no tenemos ningún programa en común. Además, nuestra filosofía es distinta, ya que nosotros perseguimos la abolición de la prostitución, mientras que ellos pretenden su legalización. Somaly Mam es la abolición.”
 

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