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Unos
4.000 trabajadores de la aerolínea Spanair y la empresa de
handling Newco (que presta sus servicios de asistencia en
tierra a la primera) están en una situación de incertidumbre
laboral ante la nefasta gestión económica y estratégica por
parte de los directivos de la compañía y de los inversores
institucionales que la sustentan económicamente, con la
Generalitat de Catalunya a la cabeza.
El problema de Spanair no ha surgido de la noche
a la mañana y eran muchas voces (incluyendo la de esta
Organización) las que advertían de que puntuales inyecciones de
capital a la empresa no servirían de mucho si no se definía un
plan industrial realista y se llevaba a la práctica por un
equipo gestor competente y conocedor de la realidad del sector
aéreo español.
Por ello, resulta indignante que ahora, como
siempre, sean los trabajadores los damnificados por la
incapacidad y la nula visión de negocio de un equipo directivo
que no supo redimensionar y hacer competitiva una entidad que
podría haber sido viable si se hubieran atajado los problemas
desde su origen, es decir, en el proceso de venta de SAS
(anterior propietaria) al conglomerado de inversores
institucionales que asumieron la titularidad de la compañía con
la única intención de hacer una aerolínea de bandera catalana,
sin reparar en los condicionantes económicos y de mercado que
exigían entonces un proceso de redefinición tanto en el volumen
de la empresa como en su estrategia en el medio y largo plazo. Y
así lo advertía UGT cuando se veía en la obligación de negociar
reajustes de plantilla que había que costear con el dinero
público que se inyectaba periódicamente. Aquello era una huída
hacia adelante, y así lo hemos venido denunciando desde UGT.
Además, el repentino cese de actividad de Spanair
ha vuelto a poner de manifiesto la irresponsabilidad y la falta
de escrúpulos (y de empatía) de los gestores de compañías aéreas
de nuestro país. Una vez más, se echa el cierre sin reparar en
las consecuencias para miles de pasajeros que tenían contratado
su billete con la citada aerolínea. ¿Tan difícil es ejecutar un
cese de actividad ordenado?
En este nuevo despropósito de una compañía aérea
española hay muchos responsables. Los primeros, los actuales
gestores de Spanair y los inversores institucionales ,los del
actual Gobierno catalán y los del anterior. En segundo lugar,
los responsables de AENA que deberían tener la capacidad y los
recursos para detectar este tipo de situaciones extremas y, por
último, el Ministerio de Fomento que no ha sabido definir un
sector aeroportuario bajo criterios de complementariedad modal y
sostenibilidad económica, propiciando así una demanda irreal que
ha sido el mejor caldo de cultivo para la creación de empresas
en un sector aéreo incapaz de generar rentabilidad para todos
sus integrantes.
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