En
línea con la serie de despropósitos que va acumulando el equipo
directivo de la aerolínea Spanair en cada decisión que adopta,
los sindicatos representados en el Comité de Empresa de la
citada compañía nos hemos enterado, a través de los medios de
comunicación, del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que,
al parecer, el Consejero Delegado de la empresa comunicó a un
grupo de no más de 150 trabajadores y que afectará a un total de
2.065 empleados. Igualmente, este sindicato ha podido saber
–nuevamente a través de los medios de comunicación– que la
compañía ha entrado en concurso de acreedores.
Como
legítimos representantes de los trabajadores, exigimos al equipo
directivo de Spanair, ¿liderado? por su presidente, Ferrán
Soriano, que tenga la decencia de dejar mínimamente enderezado
el proceso de desguace de una empresa en la que los trabajadores
deben ser los primeros acreedores y, por tanto, tener prioridad
a la hora de recibir información, atención y prestaciones
económicas. Quedarse sin un vuelo es problemático, quedarse sin
cobrar un servicio o producto, también; pero quedarse sin empleo
es trágico. Por ello, UGT vigilará el proceso concursal para que
los administradores del mismo sean diligentes con los
principales afectados por este cierre: los trabajadores y
trabajadoras de Spanair y Newco.
Además, queremos mostrar nuestra inquietud por los argumentos
que se están manejando por parte de los responsables de Spanair
a la hora de justificar tan abrupto cese de actividad, alegando
que la tripulación de cabina y los pilotos podrían sentirse
inquietos y preocupados por los rumores que el pasado viernes,
27 de enero, hacían referencia a un inminente cierre de la
aerolínea, lo que podría haber supuesto un riesgo para la
seguridad de los vuelos. Este hecho, sumado a la expresión
dubitativa y las balbuceantes respuestas en cada una de las
declaraciones públicas del señor Soriano ponen de manifiesto la
incapacidad y el desconocimiento de quien no sólo no ha sabido
hacer competitiva una compañía aérea sino que ni siquiera sabe
liquidarla con un mínimo de competencia.
Por
último, queremos hacer un llamamiento al resto de compañías
aéreas que ya están tomando posiciones de cara a ocupar el nicho
de mercado que deja Spanair. En este sentido les pedimos que con
la misma celeridad que están demostrando en la aplicación de
esta legítima estrategia, ofrezcan alternativas a los
trabajadores de Spanair entre sus propias plantillas pues, en
definitiva, hablamos de profesionales del sector aéreo con
experiencia y perfil (algo de lo que carecen, a tenor de los
acontecimientos, los responsables en la Dirección de la
compañía).