UGT
considera conveniente las modificaciones del Fondo de Garantía
de Depósitos pues el dinero que se destina a ayudar al sector
financiero debe provenir de este mismo sector, máxime teniendo
en cuenta el actual escenario de recortes, que están poniendo en
peligro nuestro Estado de Bienestar. El sindicato entiende que
la sociedad no debe seguir pagando los excesos que se han venido
cometiendo en este sector, en los últimos años, y critica que el
dinero público que se ha destinado para ayudar a las entidades
no retorne a la sociedad, en forma de créditos a familias y
empresas. En este sentido, denuncia que la reestructuración
financiera está resultando totalmente ineficaz para la
normalización del crédito, que continúa sin fluir (una de las
principales causas de que no podamos superar la actual coyuntura
económica) y demanda al Gobierno que adopte medidas más
drásticas que resuelvan esta situación. Por último, advierte que
el nuevo Fondo debe cumplir el objetivo principal para el que ha
sido creado, garantizar los ahorros de los ciudadanos ante
posibles quiebras de entidades.
Las
últimas noticias provenientes del sector financiero, en concreto
del subsector de las cajas de ahorro, parecen preocupar al
Gobierno, que teme no solo no poder recuperar gran parte del
dinero público invertido en ayudar al sector financiero sino que
pueden llegar a ser necesarias nuevas inyecciones de capital.
Según los últimos datos que se van conociendo, las
nacionalizaciones de varias cajas (CAM, Novacaixagalicia,
CatalunyaCaixa y Unnim), que parece van a cerrar el ejercicio
con cuantiosas pérdidas, pueden llegar a van a suponer un
problema para la viabilidad del Fondo de Reestructuración
Ordenada Bancaria (FROB), instrumento a partir del cual se ha
operado toda la compra de acciones a las entidades intervenidas.
Ante
el miedo de que esta situación pueda afectar a los compromisos
de déficit público, en los próximos días, el Gobierno va a
aprobar un nuevo Real Decreto dando un nuevo paso en el proceso
de recapitalización y reestructuración del sector financiero de
nuestro país. La aplicación de este Real Decreto, que supone una
serie de cambios en los Fondos de Garantía de Depósitos, tendrá
consecuencias claras sobre la propia naturaleza de los Fondos,
que pasarán a integrarse en uno solo, y sobre el uso que se hace
de los mismos.
De
este modo, en primer lugar, se va a proceder a la unificación
los tres Fondos de Garantía de Depósitos existentes en la
actualidad, constituidos a partir de las dotaciones de bancos,
cajas de ahorro y cooperativas de crédito. Con esta fusión, se
creará de un fondo común único que contará con alrededor de
6.600 millones de euros, que seguirá manteniendo el objetivo
fundacional, el de garantizar 100.000 euros (20.000 euros antes
del Real Decreto 1642/2008, en octubre de 2008) por titular y
cuenta en caso de quiebra de una entidad.
Lo
que parece claro, en cualquier caso, es que dada la dinámica
resultante del proceso de reestructuración, reconversión y
recapitalización del sector financiero, que han supuesto la
práctica desaparición de las cajas de ahorro, no parecía que
tuviese mucho sentido que los fondos siguiesen en departamentos
separados dado que se estima que a día de hoy aproximadamente el
98% del volumen financiero de las cajas han pasado a ser
gestionadas por los bancos. La creación de un fondo único
implicará que ante la quiebra de una entidad, sea esta del tipo
que sea -cuestión no trivial dada la complejidad de procesos de
fusión y adquisición que se ha venido orquestando- los clientes
tendrán cubiertos una gran parte sus ahorros.
La
segunda de las medidas que se derivan de los cambios
introducidos en los Fondos de Garantía de Depósitos, de mayor
calado de la primera, es la de que a partir de ahora éstos
podrán asumir las posibles pérdidas que puedan derivarse del
rescate de entidades que han recibido ayudas públicas. Con ello,
se pretende que las pérdidas que puedan producirse en las cajas
nacionalizadas no tengan que ser sufragadas con nuevas
inyecciones de dinero público, hecho que podría, por un lado,
poner en peligro el cumplimiento de los compromisos de control
de déficit que tiene el Gobierno con Bruselas, y por el otro,
que nuevamente los ciudadanos tendrían que salir al rescate del
sector financiero (que ya ha recibido ayudas en forma del Fondo
para la Adquisición de Activos Financieros, dotado con 43.250
millones de euros, los Avales de las emisiones de entidades de
crédito, que alcanzaron los 53.731,53 millones de euros, o la
creación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, que ha
inyectado más de 7.551 millones de euros provenientes de dinero
público).
Desde UGT consideramos conveniente esta medida al entender que
el dinero que se destine a ayudar al sector financiero debe
provenir del propio sector financiero, no teniendo sentido que
en un escenario de recortes (en el que se pone en peligro
nuestro Estado de Bienestar, recortando derechos básicos en
educación, salud, o pensiones) y de elevado desempleo, la
sociedad tenga que seguir pagando los excesos que se han venido
produciendo, en los últimos años, por parte de este sector.
Máxime cuando los retornos de este dinero, en forma de créditos
a familias y empresas, han sido nulos y continúan estancados
pese a todas las ayudas.
En
definitiva, desde UGT consideramos que la fusión del Fondo de
Garantía de Depósitos y su nuevo uso no debe ser excusa para no
cumplir con el objetivo principal para el que fue creado, que es
garantizar los ahorros de los ciudadanos ante posibles quiebras
de entidades. Asimismo, creemos justo que la sociedad no siga
pagando la factura de los excesos de las entidades financieras
por más tiempo, sino que sea el propio sector financiero quien
asuma los costes de sus políticas. Y por último, nos gustaría
subrayar algo que venimos denunciando desde hace tiempo y es que
la reestructuración está resultando totalmente ineficaz para la
normalización del crédito, el cual continúa sin fluir, siendo
ésta una de las principales causas de que el país no pueda
superar la actual coyuntura económica. Por ello, de no
solucionarse esta situación, el Gobierno debería de pensar en
tomar medidas más drásticas que hagan que el sector financiero
cumpla por fin con su finalidad.