Los
datos de Contabilidad Nacional, relativos al tercer
trimestre de año, son un indicativo más de la preocupante y
grave situación de la economía española. La paralización de
la actividad (todas las ramas de actividad presentan peores
datos que en el trimestre anterior) viene acompañada de una
caída del empleo (se redujeron 327 mil empleos a tiempo
completo) una caída de las remuneraciones salariales y, en
contraste, por un aumento de los beneficios empresariales.
UGT culpa de esta situación a la política económica
neoliberal que impera en Europa (el parón económico afecta a
los principales países de la zona euro); y a la inoperancia
del BCE, incapaz de frenar los ataques al euro y de proteger
a las economías de los estados miembros frente a los
especuladores. Asimismo, considera que, en nuestro país, la
retirada de los estímulos económicos y la obsesión por los
ajustes y el déficit público están lastrando nuestra
economía. Por ello, reclama un cambio de prioridades para
salir de la crisis y que se establezcan políticas que
antepongan la actividad, el empleo y la protección del
Estado de Bienestar Social. Es decir, políticas que
antepongan al ciudadano frente a los intereses especulativos
de los mercados y entidades financieras.
Según los últimos datos publicados hoy por el Instituto
Nacional de Estadística (INE), relativos a la Contabilidad
Nacional Trimestral, la economía española registró en el
tercer trimestre del año 2011 un crecimiento interanual del
0,8%, tasa de variación que coincide con la registrada para
el segundo trimestre del año. Hay que tener en cuenta que el
INE ha procedido a un cambio de base por lo que algunos
resultados se han visto modificados, como por ejemplo el
dato de crecimiento del segundo trimestre de 2011, que ha
pasado del 0,7% al 0,8% con la nueva base.
En lo que respecta al crecimiento trimestral, la variación
se ha situado en 0,0%, dos décimas por debajo de la
registrada en el trimestre anterior.
Con relación a nuestro entorno, tanto en la Unión Europea-27
como en la Zona Euro se ha moderado el crecimiento
interanual, al pasar del 1,7% al 1,4% el primero, y del 1,6%
al 1,4% el segundo. En cualquier caso, las tasas de
crecimiento que se registran a nivel europeo son mayores que
las que se estiman para nuestra economía.
Centrándonos en España, la contribución negativa de la
demanda nacional al PIB se modera en cinco décimas hasta
situarse en -1,2 puntos. Por su parte, la demanda externa
reduce su aportación positiva al PIB, al pasar de sumar 2,5
puntos a hacerlo en 2 puntos.
Una mayor desagregación de los datos nos permite observar
que la demanda nacional presenta una evolución menos
negativa que en el segundo trimestre, reduciéndose su
crecimiento negativo en cinco puntos, gracias al
comportamiento más favorable del gasto en consumo de los
hogares, que mejora siete décimas su crecimiento. Por su
parte, el gasto de las Administraciones Públicas continúa
intensificando su caída al registrar una caída del 2,3%
frente al descenso del 1,7% del segundo trimestre, provocada
tanto por la caída de la remuneración de los asalariados
como especialmente por el descenso de las compras de bienes
y servicios que llevan a cabo las Administraciones. En lo
que respecta a la formación bruta de capital fijo, se
suaviza la caída un punto y tres décimas hasta situarse en
el -4,2%.
Como se ha comentado anteriormente, la demanda exterior
neta redujo su contribución al crecimiento, fruto de la
desaceleración de las exportaciones y del ligero incremento
de las importaciones. Así, las exportaciones suavizan su
crecimiento (del 8,7% al 8,1%) como consecuencia de la
desaceleración económica de los países europeos, mientras
que las importaciones vuelven a tasas positivas pasando de
caer un 0,7% a crecer un 0,8%.
Si analizamos el PIB desde el lado de la oferta, observamos
un repunte de la actividad industrial, que pasa de crecer un
2,4% a un 3,1%, una menor caída de la construcción, que
registra una caída del 2,9% frente a descenso del 3,1% del
segundo trimestre, y una moderación en el crecimiento del
sector servicios, que crece una décima menos que el
trimestre anterior. Por último, las ramas primarias se
sitúan dos décimas por debajo del trimestre anterior,
situándose su variación en el 0%.
En lo que respecta al empleo, medido en términos de
puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, acentúa
su caída en ocho décimas, hasta situarse en el -1,9%. En
términos absolutos, esta caída de la ocupación supone una
reducción de casi 327 mil empleos. Cabe señalar, además, que
todas las ramas de actividad presentan peores datos que en
trimestre anterior, encabezando la construcción las caídas
(-13,8%).
Por último, en la distribución primaria de las rentas
comprobamos que la remuneración a los asalariados
intensificó su caída, pasando de un -0,5% a un -1,2%,
mientras que los excedentes brutos de explotación y las
rentas mixtas tuvieron un crecimiento del 5,6%, dos puntos y
medio por debajo del trimestre anterior. Por su parte, el
coste laboral por unidad de producto (CLU) disminuyó un
2,1%, situándose más de tres puntos y medio por debajo del
deflactor implícito del PIB.
CONCLUSIONES
Los últimos datos relativos a la Contabilidad Nacional,
publicados hoy por el INE, dan una nueva muestra de la
debilidad por la que atraviesa la economía española, al
mostrar el estancamiento de la actividad en el último
trimestre (crecimiento del 0% frente al aumento del 0,2% que
se registró en el segundo trimestre del año) y un escaso
avance si lo comparamos con los datos del tercer trimestre
del año 2010 (0,8%, la misma variación que la experimentada
en el segundo trimestre del año). El escenario que se nos
presenta es, por lo tanto, extremadamente grave, más si
tenemos en cuenta que una paralización de la actividad como
la que actualmente sufrimos es no sólo incompatible con la
más mínima generación de empleo, sino que sigue provocando,
tal y como vuelven a reflejar los datos del tercer
trimestre, una continua destrucción de empleo (en el tercer
trimestre la ocupación medida en términos de Contabilidad
Nacional ha caído un 1,9%).
A los evidentes problemas internos habría que sumar el
previsible parón económico que afecta a los principales
países de la zona euro que, según la Comisión Europea, verá
desacelerar sus economías en el año 2012 (así, el
crecimiento en Alemania se moderará desde el 2,9% este año
hasta el 0,8%; Francia pasará del 1,6% al 0,6%; Italia
registrará un leve crecimiento del 0,5% este año para
descender hasta el 0,1% el año próximo; y, Reino Unido se
estancará en el 0,7% este año y 0,6% en 2012). Éstas son las
consecuencias de los programas de ajustes y recortes
llevados a cabo de forma conjunta, y consagrados en el Pacto
de Estabilidad y Crecimiento y en el Pacto por el Euro Plus,
en una zona económicamente dependiente como la europea.
Hay que tener en cuenta, en línea que estas últimas
previsiones, que las consecuencias del estancamiento europeo
pueden ser tremendamente perjudiciales para un país como
España, que desde que comenzó la crisis basa su economía en
las aportaciones positivas que viene realizando el sector
exterior, sin el cual, las caídas de la actividad hubieran
sido de mayor intensidad, lo que habría provocado una mayor,
si cabe, destrucción de empleo. Ya en el tercer trimestre se
aprecia una menor contribución de la demanda externa (que
reduce su contribución al crecimiento en medio punto hasta
situarse en el tercer trimestre en 2 puntos), que podría
verse reducida aún más de confirmase las previsiones para el
año 2012.
Resulta sorprendente que según pasan los meses y la
situación se vuelve más crítica, no se produzca una
reorientación de la política económica de la zona euro. Más
bien al contrario, en los últimos meses estamos asistiendo a
un anquilosando de medidas neoliberales, vía reformas
constitucionales de limitación del déficit público,
asentadas en falsas evidencias que pretenden hacer pasar por
verdaderas a base de su repetición. Todas estas actuaciones
de corte liberal, que paradójicamente se encuentran en el
origen de la crisis, pretenden acabar con los márgenes que
tienen los Estados para actuar vía políticas fiscales,
evitando la implementación de las medidas de estímulo a la
actividad económica que tanto necesita Europa.
A esta situación, habría que sumar la inoperancia que está
mostrando el Banco Central Europeo (BCE), que lejos de
llevar a cabo una política monetaria encaminada a la
recuperación económica y del empleo (tal y como contemplan
en sus estatutos otras instituciones análogas, como la
Reserva Federal de Estado Unidos) se obceca en el
mantenimiento de la estabilidad de precios (objetivo único
que, por otra parte, es incapaz de cumplir, y que habría que
revisar). El último ejemplo de falta de liderazgo del BCE la
encontramos en la mañana de ayer martes, cuando España se
vio obligada a subir los niveles de rentabilidad de las
letras a 12 y 18 meses a máximos que no se daban desde la
creación del euro. Resulta extremadamente preocupante que la
institución encargada de velar por el euro y por los países
que conforman la zona euro, no se muestre firme y defienda a
las economías que se están viendo atacadas por los
especuladores. Se hecha en falta, por lo tanto, un mayor
despliegue de medios ya que instrumentos posee para ello,
además de los podría llegar a obtener (en forma de
eurobonos) si la voluntad política fuese en esa dirección.
Pero no toda la responsabilidad recae en las instituciones
europeas. La evolución de la actividad económica en el
último año da muestra de a donde conduce la prematura
retirada de los estímulos económicos y la obsesión por los
ajustes y el déficit público: al estancamiento económico y a
la destrucción de empleo. Por ello, el cambio de orientación
de la política económica en nuestro país debería ser
inminente. España tiene margen de sobra para ello, empezando
implementar una política fiscal acorde con la que debería
tener un país avanzado (aumento de la progresividad del
sistema, recuperación de figuras tributarias eliminadas,
aumento del IVA de los bienes de lujo, etc.), que ayudaría
no sólo a mejorar las actuaciones de las administraciones
públicas en servicios sociales (educación y sanidad, por
ejemplo), sino que permitiría aumentar en gran medida los
estímulos económicos que nuestro país necesita para salir de
la atonía que muestra la actividad económica, y serviría, de
paso, para reducir el déficit que tanto preocupa en
Bruselas.
Por otra parte, es importante recordar que la actividad
económica española está basada principalmente en la demanda
interna, es decir, en el papel que juega el consumo y la
inversión. Resulta, por lo tanto, imprescindible asegurase
un reparto de las rentas equilibrado y justo, algo que a día
de hoy y en vista de los datos que se han publicado hoy, no
se está produciendo. Así, mientras que la remuneración a los
asalariados continúan cayendo, pasando de tener una
participación en la distribución de la renta del 48,1% en el
tercer trimestre de 2010 a un 46,4% en el mismo periodo de
2011, los excedentes brutos de explotación, formados
principalmente por beneficios empresariales, continúan
creciendo, pasando de participar en el reparto de las rentas
en un 43,6% en el tercer trimestre de 2010 a un 45% un año
después. Mientras esta situación no cambie y los
trabajadores sigan pagando en exclusiva el coste de la
crisis, los niveles de consumo e inversión no mejorarán y
nos veremos abocados a una continua paralización de la
actividad económica.
En definitiva, desde UGT consideramos que el fin último de
la política económica de un gobierno, ya sea de ámbito
nacional o europeo no debe ser otro que el crecimiento
económico, sostenido, duradero y equilibrado, que habría que
compatibilizar con el mantenimiento de los derechos
laborales de los trabajadores y con el mantenimiento del
Estado Social Europeo, verdadero signo distintivo de los
países que forman la Unión Europea. Los continuos datos
económicos que vemos diariamente publicados no hacen más que
mostrarnos lo erróneo de las políticas que se están llevando
a cabo tanto en el seno de la Unión Europea como en las
Administraciones Públicas españolas, marcadas por los
recortes y la austeridad, que lejos de llevarnos a la
recuperación, nos están hundiendo aún más.

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