La
Comisión Europea, a raíz de los acontecimientos
vividos en Túnez o Libia, y a petición de Francia e
Italia, ha planteado una reforma del Acuerdo de
Schengen para, según estos dos estados miembros,
poder hacer frente a la afluencia masiva de
inmigrantes, restableciendo temporalmente el control
de las fronteras interiores y, por lo tanto,
limitando la libre circulación.
UGT considera que esta propuesta nace de la
demagogia y se pretende con ella un cambio normativo
que sería un ataque directo al principio de libre
circulación en la Unión, ya que el control que
proponen Francia e Italia no se limitaría sólo a los
extranjeros no comunitarios, sino que también se
extendería a ciudadanos de la UE. Por otra parte, y
ese es el trasfondo populista y demagógico de la
medida, da por supuesto que los inmigrantes van a
hacer un mal uso de sus autorizaciones de residencia
y que pueden circular libremente por el territorio
de la Unión.
El sindicato recuerda que los ciudadanos de terceros
países no tienen libre circulación en la UE, sino
que pueden estar en situación de estancia en el
territorio de la Unión un periodo máximo de tres
meses, siempre cumpliendo una serie de requisitos.
La libre circulación solo se reconoce a los
ciudadanos de la Unión y a sus familiares. Y para
que esta libertad sea posible, es necesaria la
eliminación de los controles en las fronteras
interiores.
Por lo tanto, si un extranjero no comunitario es
titular de un permiso de residencia en un Estado
miembro, esto no implica que tenga libertad, ni está
habilitado, para residir en otro Estado miembro,
sino que deberá conseguir un permiso de residencia
en el Estado al que quiera trasladarse.
En definitiva, esta propuesta de reforma, nace de
una utilización demagógica de la inmigración con el
objetivo de restringir una libertad, a la que de
hecho, los inmigrantes no tienen derecho.
UGT valora también la sentencia del Tribunal de
Justicia de las Comunidades Europeas, que se opone a
la normativa de un Estado miembro (como es el caso
de Italia) que prevé la imposición de una pena de
prisión por el único motivo de que un ciudadano no
perteneciente a la Unión Europea estuviese en el
país sin causa justificada y habiendo infringido la
orden de salida del territorio.
El sindicato recuerda que la sentencia expone que
los Estados miembros deben llevar a cabo la
expulsión a través de las medidas menos coercitivas
posibles, y que, en todo caso, el internamiento debe
ser en un centro especializado o, en su caso,
separado de presos comunes. Esta es la medida de
restricción más grave que permite la Directiva
2008/115 relativa a las normas y procedimientos
comunes en los Estados miembros para el retorno de
los nacionales de terceros países en situación
irregular.
Por ello, UGT reitera que, en unos momentos en que
la inmigración está tan cuestionada y se están
adoptando o proponiendo en varios países de la Unión
medidas claramente contrarias, no sólo a la
normativa europea sino a los derechos fundamentales,
el Tribunal ha recordado a los Estados miembros que
no tienen carta blanca para criminalizar la
inmigración en situación administrativa irregular.