UGT
valora que finalmente se haya aprobado el reglamento
de desarrollo de la LO 4/2000 sobre derechos y
libertades de los extranjeros en España y para su
integración social. El reglamento se aprueba casi un
año después del periodo inicialmente marcado por la
Ley. Su aprobación pondrá fin a las disfunciones
propias de la convivencia de una Ley reformada y el
reglamento de la Ley antigua. Es igualmente positivo
que la aprobación se produzca antes de los procesos
electorales del próximo mes de mayo, lo que a juicio
de UGT, contribuirá a evitar que se haga un mal uso
de la inmigración en las campañas de los distintos
partidos políticos.
El Reglamento
aprobado hoy incorpora los Acuerdos alcanzados en el
marco del Dialogo Social con los Interlocutores
Sociales. Si bien es cierto que las Organizaciones
Sindicales y Empresariales nos encontramos en este
proceso de Dialogo en la misma tesitura que en el
año 2004, negociar los aspectos sociolaborales del
reglamento de desarrollo de una Ley en la que no
habíamos participado.
Pero y, como siempre ha
sucedido a lo largo de estos años, y de los Acuerdos
tripartitos a los que hemos llegado en materia de
inmigración y empleo, los Interlocutores sociales
somos conscientes, no solo de la necesidad de llegar
a consensos, sino también de que en esta materia,
por razones que superan lo estrictamente laboral, es
preciso mantener posturas coherentes y dirigidas al
interés general, que contribuyan a sentar unas bases
políticas y normativas con vocación de estabilidad,
frente a la improvisación y a la regulación de
urgencia
Desde el año 2004 se ha
demostrado que los instrumentos de regulación de
flujos migratorios laborales que negociamos
Gobierno, Organizaciones Sindicales y Empresariales,
han funcionado adecuadamente adaptándose a las
épocas de bonanza y crisis.
En el reglamento que hoy
se aprueba, estos instrumentos se perfeccionan,
mejorando la determinación de la situación nacional
de empleo y se alcanza una mayor protección y
seguridad jurídica para los trabajadores contratados
en los países de origen, entre otros aspectos,
permitiendo que si el empleador que hizo la
solicitud para que vinieran a trabajar a España, no
cumple con su compromiso, puedan buscar otro
empleador; limitando la posibilidad de contratar por
obra o servicio bajo la fórmula del trabajo de
temporada; introduciendo un baremo razonable en los
medios económicos necesarios para reagrupar a la
familia (la Ley obligaba a que el Reglamento
determinara estos medios económicos).
UGT considera que, en
términos globales y dentro de los límites que impone
la Ley, el Reglamento puede ser positivo. Los
contenidos del Acuerdo de Dialogo Social han
contribuido a atemperar algunas de las previsiones
más duras y restrictivas, desde el punto de vista de
UGT, incluidas en la reforma de la LO del año 2009.
Y por otra parte, la política utilitarista de la
mano de obra inmigrante, limitadora de derechos, que
subyace en algunas de las Directivas que la reforma
de la Ley traspuso a nuestra legislación, se ha
visto igualmente moderada, dentro de los márgenes
posibles.