Para UGT y CCOO, el texto
final de la ley, producto de las negociaciones del
Gobierno con los grupos conservadores de la cámara,
recorta los derechos de los trabajadores, hace más
fácil, rápido y barato el despido y amplia el poder
empresarial.
La votación definitiva en
la Ponencia del Congreso de los Diputados del
proyecto de Ley de medidas urgentes para la reforma
del mercado de trabajo se ha hecho sobre un texto
que empeora el proyecto de Ley porque se avanza en
la desregulación de derechos laborales, se hace más
fácil, rápido y barato el despido y se aumenta la
capacidad de decisión de los empresarios.
En opinión de CCOO y UGT
el texto definitivo, después de las enmiendas
pactadas o consentidas por los grupos parlamentarios
conservadores y el grupo socialista, constituye el
mayor ataque a los derechos laborales de los últimos
30 años y aunque cueste afirmarlo, “este ataque se
ha llevado a cabo de la mano de un gobierno
socialista, jaleado para la ocasión por las
organizaciones empresariales”.
Y no es para menos: la
reforma laboral finalmente aprobada en el Congreso
de los Diputados a través de un pacto entre PSOE y
PNV, facilita a las empresas la extinción del
contrato por razones económicas, técnicas,
organizativas y productivas, haciéndola más fácil,
más rápida y más barata; muestra su ineficacia sobre
la contratación temporal y hace más vulnerable el
empleo fijo; dota de mayor poder discrecional al
empresario en perjuicio de la negociación colectiva,
derecho fundamental reconocido en nuestra
Constitución como instrumento de ordenación de las
relaciones laborales; legaliza las agencias privadas
de colocación con ánimo de lucro atribuyéndole
competencias propias de los Servicios Públicos de
Empleo; ignora la necesidad de cambio de modelo
productivo -imprescindible para enfrentar los
problemas reales de la economía y del empleo:
impulsar el empleo de calidad, la formación y la
innovación- y apuesta por una competitividad basada
en la reducción de los costes empresariales a costa
de la reducción de derechos de los trabajadores.
En definitiva, lo aprobado
hoy en el Congreso con el voto favorable del PSOE,
las abstenciones de CiU y PNV y el voto en contra de
PP, ERC-ICV-IU y el Grupo Mixto, viene a profundizar
los gravísimos efectos que ha provocado en los
derechos de los trabajadores el Real Decreto Ley
10/2010, y hace más necesaria si cabe la huelga
general convocada por UGT y CCOO para el próximo 29
de septiembre, cuyo principal objetivo debe ser
parar esta reforma y volver a la mesa de negociación
para pactar una reforma del mercado de trabajo que
priorice las políticas de empleo y formación
destinadas a las personas desempleadas, incentive el
empleo estable, combata la temporalidad y refuerce
la función de intermediación de los Servicios
Públicos de Empleo.