La Encuesta de
Población Activa que publica hoy oficialmente el
INE, de nuevo recoge un aumento en el número de
desempleados, de 32.800 personas en el segundo
trimestre de 2010 respecto al primero del año. Por
tanto, el número de desempleados se sitúa en
4.645.500, lo que supone un incremento del 0,7%
frente al trimestre anterior, siendo todavía un
12,3% más que hace un año, cuando la crisis golpeó
de la forma más dura sobre el mercado de trabajo.
Esto sitúa la tasa de desempleo en el 20,1%, medio
punto por encima del trimestre anterior, y 2,2
puntos superior a la recogida en el segundo
trimestre de 2009.
Disminuye por
primera vez la tasa de paro entre los hombres, desde
el tercer trimestre de 2007, en términos
trimestrales, pues hay 15.700 parados menos que en
el primer trimestre del año. No obstante, la tasa de
desempleo masculina sigue en un elevado 19,7%, muy
próxima a la femenina (20,6%). En el caso de las
mujeres, sin embargo, este trimestre son las que
elevan las cifras de desempleo, pues hay 48.500
paradas más que en el trimestre anterior, lo que
supone un aumento del 2,4%.
Estos datos
reflejan la salida de la población extranjera,
mayoritariamente masculina, del mercado de trabajo:
el número de hombres activos extranjeros cae un 2%
en términos trimestrales (5% en la comparación
anual), lo que hace que el número de desempleados
extranjeros disminuya en casi un 6% respecto al
primer trimestre de 2010.
En términos
globales, el aumento de la población activa recogido
en la EPA de este trimestre respecto al año
anterior, sigue siendo femenina, aunque el
incremento en la comparación trimestral es mayor en
el caso de los hombres (un 0,6% más frente a un 0,4%
de aumento en la población activa femenina), sobre
todo, los nacionales (aumenta un 1,1% mientras
disminuye la población activa masculina extranjera
en un 2,1%).
Desde el segundo
trimestre de 2008 no se recogía un aumento
trimestral del número de ocupados, mayor en este
caso (un 0,4%), aunque en términos interanuales la
destrucción de empleo sigue: hay 468.200 ocupados
menos. En este trimestre, no obstante, la
recuperación de empleo es únicamente masculina (hay
94.000 ocupados más), y la destrucción, femenina
(hay 11.300 ocupadas menos).
Por sectores, la
mayor recuperación de empleo (de ahí el marcado
carácter masculino) se produce en el sector de la
construcción (siempre respecto al trimestre
anterior): un aumento del 2,2%, aunque es este mismo
sector el que registra las mayores pérdidas de
ocupación respecto al segundo trimestre de 2009: un
11,6% de ocupados menos. En la industria también hay
un 0,7% más de ocupados, y un 0,6% más en servicios.
El sector agrícola refleja las pérdidas de actividad
derivadas de las inundaciones, con una minoración
del 6,8% del número de ocupados en el sector.
La tasa de
temporalidad repunta respecto al trimestre anterior
en 5 décimas, hasta alcanzar el 24,9% de los
asalariados. Esto refleja el carácter estacional de
la recuperación de las cifras de ocupados. El
aumento de la ocupación proviene, además, de los
asalariados del sector privado (un 0,9% más que en
el primer trimestre de 2010), pues los ocupados por
cuenta propia se reducen en un 0,9% en el mismo
periodo.
En cuanto al
empleo a tiempo parcial, aumenta el número de
ocupados con jornada parcial en 46.900 respecto al
trimestre anterior, aumentando en términos
interanuales en un 2%. Esto hace que el porcentaje
de ocupados a tiempo parcial represente el 13,5% del
total de ocupados, la tasa más alta recogida hasta
el momento en nuestro país.
La tasa de paro de
larga duración alcanza ya el 8,5%, 3,8 puntos más
que hace un año. La proporción de parados de larga
duración, es decir, que llevan más de un año en
situación de desempleo, se eleva al 42,4% del total
de parados. Por tanto, representan ya 16 puntos más
de lo que suponían en el total del paro hace un año.
El número de
hogares en los que todos sus miembros en activo se
encuentran en desempleo, no cesa de aumentar: son ya
1.308.300 los hogares en esta situación, lo que
supone un 17% más que hace un año.
Conclusiones:
Los datos de la
Encuesta de Población Activa del segundo trimestre
del año son francamente negativos. Aunque se haya
creado empleo, no ha sido suficiente. Porque al
mismo tiempo, sigue creciendo el número de
desempleados. La falta de actividad, a pesar de los
indicios de recuperación mostrados en el primer
trimestre, lastrará aún más la recuperación del
mercado de trabajo.
El giro de la
política económica que dio el Gobierno a principios
de año, está reflejándose en el mercado de trabajo:
no hay crecimiento suficiente para absorber a los
4.645.500 desempleados. El cambio en las políticas,
que han pasado de estimular la demanda económica, a
recortar el gasto (de manera indiscriminada) para
reconducir el déficit al cumplimiento del Pacto de
Estabilidad y Crecimiento, afectará a la actividad
económica, trasladándose de nuevo al mercado de
trabajo. El recorte en la inversión, la congelación
de las pensiones, la reducción del salario de los
empleados públicos, todas ellas medidas que tienen
como objetivo reducir el déficit y no estimular el
crecimiento económico, aún no se ven en toda su
dimensión en este trimestre en el mercado de
trabajo. Los próximos trimestres se avecinan de
nuevo con ajustes de empleo.
Porque la reforma
laboral no va a facilitar la creación de empleo. En
todo caso, el empleo que se pueda crear de aquí a
final de año (y en los próximos) será
mayoritariamente de carácter temporal: en este
segundo trimestre, el 92,3% de los nuevos
asalariados tiene contrato temporal.
Porque no es una
reforma laboral que favorezca la creación de empleo,
sino que busca la mejor forma de destruirlo. Es una
reforma que facilita el despido, y eso no es crear
empleo y menos, empleo de calidad. Es una reforma
que va en contra de los trabajadores, porque da el
poder a los empresarios para realizar los ajustes,
vía destrucción de puestos de trabajo. Es una
reforma que mina la negociación colectiva, quitando
posibilidades de negociación, al dar más
posibilidades de actuación a una de las partes, el
empresario. Es una reforma que no resuelve los
problemas del mercado de trabajo, que en la mayoría
de las ocasiones tienen su origen en una estructura
productiva que no favorece los sectores más
innovadores, con mayor capacidad de aportar valor
añadido y que puedan ser la base de un crecimiento
económico sostenible y duradero como el que
necesitamos.

