No dejes que
la realidad te estropee un buen titular. Ésta es
la máxima que nos encontramos las organizaciones
sindicales cuando, cada cierto tiempo, en
oleadas, nos vemos sometidos a juicio mediático
de ciertos sectores que pretenden desacreditar
el trabajo que realizamos. Distorsionan la
realidad y distribuyen argumentos falaces con el
fin de que nos arrimemos a sus planteamientos.
Se aprestan a
decir que los sindicatos estamos “outside”,
fuera de juego, porque no seguimos el suyo y que
necesitamos modernizarnos cuando no estamos
siguiendo las líneas de la teoría ultraliberal
que nos ha llevado a la situación en que hoy en
día estamos. En realidad, son agitadores de la
realidad, con un profundo sesgo ideológico y un
fin absolutamente propagandístico, que de forma
coordinada y desde la más absoluta ignorancia,
dependiendo de los intereses que defienden en
cada momento, quieren sacudir los cimientos del
Estado democrático cuestionando nuestra
legitimidad.
Legitimidad
que, por cierto, reconoce el capítulo 7º de la
Constitución que conviene recordar: “Los
sindicatos de trabajadores y las asociaciones
empresariales contribuyen a la defensa y
promoción de los intereses económicos y sociales
que les son propios. Su creación y el ejercicio
de su actividad son libres dentro del respeto a
la Constitución y a la ley. Su estructura
interna y funcionamiento deberán ser
democráticos”.
Y así es.
Nuestra legitimidad viene de la mano de los
trabajadores a través del procedimiento
democrático y permanente de las elecciones
sindicales. Tenemos más de 123.000 delegados y
1.200.000 afiliados, y estamos presentes en los
centros de trabajo a través de la negociación de
convenios, que afecta a más de once millones y
medio de trabajadores. A ello habría que sumarle
la actividad sindical y la representación de
otras organizaciones ¿A quién representan los
que intentan desacreditarnos?
Somos
conscientes de que ése es el precio a pagar por
defender nuestras ideas y defender,
fundamentalmente a los trabajadores. No
transigimos con contratos únicos, despidos
baratos, llamamientos a que realicemos huelgas
porque no están de acuerdo con el Gobierno de
turno. Seguiremos defendiendo nuestra autonomía,
como lo hemos hecho a lo largo de la historia, y
fundamentalmente seguiremos estando donde se nos
necesita, en las empresas, a pie de calle y
contribuyendo a formar a los trabajadores de
este país.